Vaya toalla: Carmena activó las multas a todos los vehículos en Madrid Central tras perder el Gobierno. Desde el 16 de marzo al 30 de mayo se sancionó sólo a coches sin distintivo

El Ayuntamiento que encabeza José Luis Martínez-Almeida (PP) ya ha revisado la última remesa de multas de Madrid Central y ha podido comprobar que sus cámaras no pusieron ninguna sanción a los vehículos B y C que tenían el acceso restringido.
Cuando faltaban pocos días para que Almeida arrebatara el bastón de mando a Manuela Carmena, el equipo de esta dio orden de que se comenzara a multar a todos los vehículos, ya sin miramientos. No afectaría a su imagen. Esta información la confirma personal funcionario del Área de Medio Ambiente y Movilidad.
El periodo analizado comprende desde el 16 de marzo hasta el 30 de mayo pasados. Durante estos días se interpusieron un total de 20.000 expedientes sancionadores, todos ellos correspondientes a vehículos A, es decir, los que no tienen distintivo ambiental de la DGT por ser más contaminantes (motores diesel anteriores al año 2006 y gasolina previos al 2000).
Como ya informó ABC en exclusiva, el Gobierno de Carmena dio una instrucción verbal a la Unión Temporal de Empresas (UTE) Madrid Sur Movilidad (MSM), gestor del sistema, para que las infracciones sólo se emitieran a unos pocos y no más de una vez al mes para reducir así el número de expedientes. El resto de vehículos By C con acceso prohibido, aunque no lo supiera, estaba indultado.
Sin embargo, la estadística de los 75 días estudiados demuestra que la amplia mayoría de los coches que accedieron a Madrid Central fueron los que decidió no sancionar la Corporación anterior: el 9,65% de los vehículos que entraron al área fueron de tipología A; un 34,89% B; un 43,67% C, y un 11,79% Eco y Cero.
La ex delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, activó Madrid Central aceleradamente el 30 de noviembre con vistas a los comicios municipales arropada por el Partido Socialista. Se vio obligada a flexibilizar su normativa con la aprobación posterior de una decena de decretos para incluir excepciones de acceso para colegios y trabajadores. Las quejas se le acumulaban.
En medio de las críticas que suscitó su puesta en marcha, la oposición de entonces, Partido Popular y Ciudadanos, le pidió más reposo para escuchar todas las voces. Pero Ahora Madrid apretó el acelerador de su medida estrella y le puso todos los focos para sacarle el máximo rédito electoral. Apagaron la luz y tiznaron su bandera de transparencia cuando aprobaron la fase sancionadora el 16 de marzo y dieron la orden arbitraria de dar vía libre a los B y C.




