Nervios e incertidumbre en el cuartelillo de la Policía Municipal de Pozuelo: Nadie adivina todavía cuál será la postura de Pablo Gil como concejal de Seguridad pero algunos (Intendente incluida) creen que será poner orden en el caos

Las aguas bajan turbias en el cuartelillo de la Policía Municipal de la calle San Juan de la Cruz… El cambio de concejal de Seguridad está produciendo nervios e incertidumbre en sus pasillos. Llega Pablo Gil, un tipo que lleva toda su vida de concejal de Pozuelo y se las sabe todas…
Es más, hay quien asegura que esta controvertida concejalía puede ser el espaldarazo definitivo para el relanzamiento de su carrera política. Sabe los problemas de inseguridad ciudadana que sufre la villa y si su gestión consigue devolver la seguridad a sus niveles acostumbrados, tendrá mucho ganado.
Todo el mundo cree que su nombramiento es un castigo y puede que lo sea pero Gil no es de los políticos que se conforman… Y menos, en este momento.
El caso es que su nombramiento ha producido tres clases de reacciones:
La de la mayoría de los agentes (los buenos policías, que los hay) que esperan que se acabe con el caos que existe en el cuerpo y que ha puesto a la policía municipal de Pozuelo a tres centímetros de convertirse en el Ejército de Pancho Villa…
La de muchos agentes (malos policías, que los hay) que temen que se les acabe el chollo. Como el cuerpo está manga por hombro, ellos viven del escaqueo. Se escabullen del trabajo y viven como curas (es lo que se decía antes)
Y la de los miembros de los sindicatos. Estos están callados. Se sienten seguros. Algunos trabajan solo 80 días al año pero son sindicalistas y eso tiene mucha fuerza… Están esperando al nuevo concejal para cantarles la gallina… Veremos quien canta a quien.
Y luego está la Intendente Rodríguez. La intendente es ya puro nervio. Sabe que tras el desastre de La Carrera Popular Ciudad de Pozuelo de principios de Junio ha perdido el apoyo de la Alcaldesa Quislant y está que le tiemblan las canillas. Lógicamente, tras el petardazo, ya sabe que a Pablo Gil no se lo puede saltar tan fácilmente como a Gerardo Sampedro y teme por su chollo…
Si a eso se une que los rumores que corren por el Ayuntamiento hablan de un cambio de estrategia-actitud de Susana Pérez Quislant para intentar salvar su trasero político (bastante en peligro, por cierto, tras los resultados electorales), la cosa no está para tirar cohetes…
Pablo Gil tiene a su favor la experiencia del anterior concejal Gerardo Sampedro (buen amigo), al que hicieron pasar las de Caín, y el apoyo de casi todos los sargentos y mandos en general…
¿Qué va a ocurrir cuando Gil termine de explicarle a Almudena lo de las Obras (si es que termina algún día porque la cosa tiene perenguendengue) y se haga cargo del desorden policial del cuartelillo?
La cosa es complicada pero la Virgen de Schoenstatt está enfrente… No hay más que pedir…
Seguiremos informando…
La Piraña del Meaques






