Carmena rectifica y se aferra a la posibilidad de no haya mayoría absoluta en la primera votación (¿tamayazo?) ya que, en segunda votación, sería alcaldesa por tener la lista más votada

La formación municipal de Más Madrid, la plataforma de Manuela Carmena, ha acordado presentarse en la sesión de investidura como alternativa para gobernar en minoría en el Palacio de Cibeles como la lista más votada.
Esta huida hacia adelante es obligada, pero es casi una utopía, ya que se prevé que el Partido Popular, que encabeza José Luis Martínez-Almeida, logre la alcaldía con sus 15 escaños junto a los 11 concejales que le aportará la formación de Begoña Villacís. Lo que queda por encajar es cómo se le pide a Vox que ponga la música de la fiesta con sus 4 ediles sin que entre a bailar.
No obstante, como el artículo 196 de la Ley de Régimen Electoral General establece dos fórmulas para elegir los alcaldes. El plan A, que uno de los concejales que encabece una de las listas obtenga la mayoría absoluta de los votos del resto de ediles de la Cámara; la opción B, que, si ninguno de ellos obtiene la mayoría es proclamado regidor o regidora el «número uno» de la lista que represente la fuerza más votada en las urnas.
En caso de empate, se resolverá por sorteo.
Desde Más Madrid, los mensajes que lanzan a Cs es el de que evite la entrada de «la extrema derecha» en el gobierno municipal, lo que no deja de ser curioso que se diga desde la extrema izquierda.





