He sido un daño colateral del caso Gúrtel: Me acusaron con anónimos y me tuvieron un año sufriendo hasta que un juez levantó la imputación porque no había ningún indicio. Pero yo ni olvido ni perdono

Y con esta reflexión quiero terminar el capítulo dedicado a Pozuelo, la sentencia de Gürtel, esa condena desproporcionada. Y los daños colaterales.
Si. Esos daños colaterales.
Muchos sabéis que yo estuve imputada en Gürtel.
Si. Estuve imputada en Gürtel. En el año 2010. Gracias a anónimos que llegaron al Juzgado/TSJM y que un medio local se dedicó a darle publicidad y hoy si metéis mi nombre en Google sigue apareciendo una noticia de El Mundo con un titular de un anónimo que fue descartado por la justicia. Ese titular de El Mundo viene referido a ese medio inmoral.
Me dicen que el mismo medio inmoral que sigue viviendo de todos nosotros, tiene a varios becarios dándole a no sé qué botón para que esa noticia salga la primera cuando alguien teclee mi nombre.
Inmorales e indecentes. Cuanto menos.
He dicho sobre Gürtel que, en Pozuelo, fue una pura venganza. Y así lo es. Sin embargo los vengadores deben ser castigados. También los que se han dedicado nueve años a difamar mi nombre y a vincularlo una y otra vez con Gürtel para desprestigiarme. Para esto. Tiempo al tiempo.
Mirad amigos. No tengo nada que ocultar. Firmo y señalo con mi nombre y apellidos. Otros se esconden en anónimos para acusarme. Ha sido así. Y, por desgracia, sigue siendo así. ¿Por qué fui imputada? Por unos anónimos que me acusaron de robar.
Enero de 2010. Dimití voluntariamente de mi cargo. Dejé de cobrar un sueldo que me ganaba de manera honrada y honesta. Dejé a mi familia sin la seguridad que a todos nos da nuestro trabajo. Me vi señalada por algunos como una ladrona. Y viví con ese miedo a que alguien te reconozca y te insulte por la calle.
Porque así son las imputaciones de Gürtel o así han sido en nuestro país.
En mi caso fue mucho más curioso. El ex juez Garzón imputó a más de 70 personas y, a mí, no. Eso fue en marzo de 2009. Y luego, en enero de 2010, el día 5 de enero, el TSJM me dedicó un auto a mi solita. ¿Cómo me enteré? Por la SER. Bueno, me lo dijo un amigo que lo escuchó en la SER, el día 7 de enero.
Y fui a declarar el día 12. Allí me notificaron el auto de imputación. Dos párrafos (a petición de la Fiscalía) que acabaron con mi vida pública. Y ellos lo sabían. Sin pruebas. Sin nada. A sabiendas de lo que hacían. Me mantuvieron imputada, a pesar de que yo llevé todas las pruebas que demostraban que yo todo lo que tenía me lo había ganado honestamente.
Un año después, el Juez Pedreira, me levantó la imputación porque no había ni siquiera indicios contra mí. Así reza el auto. Del año 2011. Y, ¿qué pensáis que hizo la fiscalía? Nada. Ni lo recurrió ni nada. Sabían que todo era mentira. Las falsas acusaciones contra mí no tenían peso. No había ni indicios. Por eso no recurrieron.
Pero los anónimos no se investigaron. No interesaba. A pesar de los delitos que conllevaban. Acusaciones falsas y obstrucción a la Justicia. ¿por qué no se han investigado? Expediente “X”.
Aquello debería haber sido positivo. Un sobreseimiento contra un cargo público del PP de Pozuelo. La comprobación de la existencia de desalmados que desde la cobardía del anonimato intentaron implicarme. Habían fracasado. Estaba limpia. Transparente. Impoluta. Pues eso, amigos, algunos lo han utilizado vilmente contra mí. “Tengo esa mancha en mi CV”. Ser investigada y archivado todo contra mí.
Año tras año, han aprovechado la más mínima ocasión para desacreditarme públicamente. No lo han conseguido. Se han metido en mi vida privada y personal. Cuando llevo muchos años fuera de lo público. Han especulado y mentido sobre mi vida profesional. Cuentan mentiras y mentiras. Tildándome de esto o de aquello. “Hablan los que más tienen que callar”.
A mí Gúrtel o las Fiscales o los que me han acusado falsamente y siguen haciéndolo, cobardes que siguen hablando mal a mis espaldas, difamando y dando publicidad a un hecho que me hace ser mejor que ellos, aún no han sido investigados. Y el día que lo sean, dudo que sea una investigación temporal. Digo, que lo dudo y mucho.
Todo esto, amigos, me ha hecho ser mejor persona. Pero no he de negar lo evidente: El dolor que sentí la primera vez que mi hija me preguntó, “¿mamá, por qué no vas al Ayuntamiento?”. O cuando tenía que ocultar mis lágrimas por el daño que podría estar haciendo a la persona más importante de mi vida, después de mi hija. O cuando mis amigos me llamaban y me decían simplemente, “estoy aquí, contigo”.
Estoy infinitamente agradecida a todos los que estuvieron a mi lado. Que fueron muchos. Los que me conocían. Los que me conocen. Saben cómo soy. Cómo actúo. Cuáles son mis valores en la vida. Y doy gracias a Dios por darme la fortaleza necesaria para aguantar aquellos 12 meses.
Dios, mi pareja, mi hija, mi sobrina, mis amigos. Mi familia. Mi conciencia. Me ayudaron a llevarlo lo mejor posible. A tener esperanza en que todo se resolviera. Y pronto. Y así fue. Todo se resolvió. Un año horrible, pero que me compensó porque aprendí a valorar lo que tenía más cerca y a veces no lo hacía.
Sólo quiero deciros que me alegré de que mis padres no vivieran aquellos doce meses. Ha sido la única vez en mi vida que me alegré de que no estuvieran conmigo. Porque todo aquello les hubiera matado. O ellos, mi padre, hubiera matado a alguien, que no sé si hubiera sido mucho peor.
Después del dolor de lo que no entiendes. De lo que es injusto. De las injurias y calumnias. He aprendido a vivir de una manera más serena. He aprendido a diferenciar entre la gente que merece la pena y la chusma. He ganado libertad.
Digo lo que quiero, aunque a veces pienso cómo decirlo para no sonar tan barriobajera como esta gentuza que tanto asco me da.
He aprendido a valorar mi vida mucho más. Mis momentos. Mis reflexiones. Mi familia. Amigos. Nada ni nadie desestabilizará jamás mi vida. Y seguiré luchando por lo que creo. Y seguiré apostando por el PP. Por el Partido Popular en el que creo.
Fui un daño colateral, según algunos. Pero parece que, para otros, sigo siendo pieza de caza mayor. Y siguen dedicándome artículos para que a nadie se le olvide que estuve imputada. Son tan necios que no se dan cuenta que ya lo digo yo. Si, estuve imputada. Y luego, desimputada. Yo vivo con dignidad y a vosotros os falta moral y dignidad para vivir como personas de bien. Yo puedo hablar alto y claro. Y vosotros tenéis que hacerlo a escondidas. Yo digo lo que sé y me callo otras cosas porque soy educada. Y vosotros sois chusma que debe desaparecer de cualquier hito público.
Así son las cosas.
Y yo me pregunto, sin ánimo de parecer víctima. ¿Quién va a restituirme a mí el error judicial contra mi persona? El error de las Fiscales y del TSJM.
¿Quién me lo restituye? Porque si un político se equivoca. Lo paga. Pero si se equivoca la justicia, ¿qué sucede?
En Gürtel se han producido muchos errores. Errores que tienen nombre y apellidos. Que tienen una vida. Familias. Amigos. E, incluso, enemigos, como en mi caso. Que se han dedicado durante 9 años a manchar mi nombre y continuarán haciéndolo. Así no hablan de otras inmoralidades actuales.
Normalmente, los enemigos que yo tengo son aquellos que no han hecho cosas muy bien. Así que espero que la justicia actúe pronto contra los que se aprovechan de lo público para vivir como reyes en privado. Aunque no tengan un BMW.
Venganza y envidia. Los defectos mundanos a los que debemos enfrentarnos para conseguir una sociedad mejor. Crisis de valores.
A la justicia, ya exigiremos responsabilidades. Hay tiempo. Y sé que aún tengo que esperar. Tengo mucha paciencia. Y la conciencia muy tranquila.
Mil gracias.
Yolanda Estrada






