Rindo hoy homenaje a la bonhomía de un hombre llamado Félix Alba que, cuando peor le iban las cosas al PP en España, hizo un gesto significativo en Pozuelo que ha emocionado a mucha gente

Me dicen que el PP de Pozuelo anda de los nervios. Por un lado a causa de los artículos que Yolanda Estrada está publicando en El Correo de Pozuelo que dejan en evidencia y en mal lugar a aquellos compañeros suyos del PP. Y por otra, a causa de la desorientación en la que se encuentran los peperos de Pozuelo tras los últimos acontecimientos que han terminado en la dimisión de Mariano Rajoy y la convocatoria de un Pleno Extraordinario.
Obviamente, no sé si lo que Yolanda afirma es cierto o no. Pero, por el momento, al menos tiene la valentía de hacerlo público y haberlo dicho ante un Tribunal. Y nadie ha expresado lo contrario y demostrado que miente.
Estrada es una mujer muy poco dada a callarse. Y yo le he reprochado que, a veces, no hable más y ponga a cada uno en su sitio. Desde Enrique, Almudena, Juana Beatriz, Mónica, Susana… etc, etc.
Y, aunque ella me dice siempre que no, yo le insisto e, incluso, le digo que sería bueno que también hablase de Paloma Adrados.
Sebastián anda emocionado con el serial de Gürtel. Pero le llama la atención la reacción de la alcaldesa Quislant.
¿A qué vino la accidental alcaldesa a pedir perdón? Perdón, ¿por qué?
Más le valdría, dice Sebastián, pedirnos perdón por haberse hecho con el bastón de mando sin mérito ni capacidad alguna. Sin ser vecina de Pozuelo. Y por encima de pozueleros que todos apreciamos, como el ya ex concejal Félix Alba.
Y sobre Félix va la cosa de hoy debido al significativo gesto que hizo hace algunos días y que ha servido para paliar un poco el desconcierto en el que vive el PP de Pozuelo.
Y es que, el sábado pasado (no éste, el otro) estuvo en el mercadillo. En la carpa del PP. Me lo dijo mi prima Paqui. Allí estuvo Yolanda también, dicho sea de paso.
Sobra decir quienes no estaban en aquella carpa pepera. Los habituales. Los que nunca están. Enrique Ruiz Escudero, la infantita y la señora Alcaldesa. Amén de todos los concejales forasteros más los pasotas. Suele pasar cuando pintan bastos y el PP pintan bastos. ¡Qué desastre de PP de Pozuelo!
Porque ese día, aquel sábado, era un día clave para que los peperos estuvieran dando la cara por el partido. Como la dio Félix. Hacía mucho tiempo que Alba no aparecía en actos del partido pero aquel sábado, tras la debacle de la Moción de censura, era importante estar donde estaba el PP. Y él estuvo. Y eso dice mucho de su bonhomía y de su fidelidad al partido.
Era un momento muy difícil y había que dar la cara aunque fuera para que te la partieran. Y Félix la puso. No se la partieron. Me dijo mi prima que la gente fue muy cariñosa animando a los que allí estaban.
Hacía mucho tiempo que Félix andaba separado del PP de ERE que todo el mundo se sorprendió de su aparición. Lógico y normal. A Félix le engañaron y tras aguantar carros y carretas, se fue. Por dignidad.
Hay poca gente en el PP de Pozuelo como Félix Alba. Aún no entiendo cómo no se unió a Yolanda en su día. Entre ambos hubieran desbancado a ERE y Susana. Sin ninguna duda.
También me dijo mi prima que, en la carpa, estuvo Pablo. Ay, Gil. Pablo Gil. Qué perdido está este concejal desde que traicionó a los suyos y cambió la amistad por un plato de lentejas. Lentejas que luego ni le dieron. Roma no paga traidores.
Pablo es ahora el número dos del PP de Pozuelo pero pinta poco. Muchas cosas debería explicar a aquellos a quienes le pidió el voto para el presidente del PP pozuelero AUSENTE. El presidente de “coloco a los míos”. Y tú te creíste de los suyos. Te equivocaste de pé a pá. Pero estas cosas pasan, amigo, cuando se juega y se pierde…
Perdonen que me haya entretenido con Pablo Gil cuando mi protagonista de hoy es Félix Alba y ese gesto suyo de aparecer cuando el PP lo necesitaba. Y sin tener por qué ir. Ya no necesita nada.
Cuando se enteró Sebastián se emocionó.
Por eso he querido hoy destacar su gesto y rendirle un pequeño homenaje.
Sira Q.






