Como ya lo anunció El Correo de Pozuelo, Rajoy ha tomado el mando del Caso Cifuentes y lo único que negocia con C’s es que, de entrada, respete a la persona que asuma la Presidencia

Solo unas líneas para intentar aclarar una situación política que parece compleja pero que es más sencilla que el mecanismo de un chupete. Y hablo del Caso Cristina Cifuentes
La cosa es tan fácil como que Mariano Rajoy se ha cansado de que el poco prestigio que le queda al PP se vaya por el sumidero que tiene Cristina Cifuentes en la Puerta del Sol.
Y es que la situación política de Cifuentes ha puesto al PP de Madrid en manos de fieles y eso es intolerable. Lo de Cristina Cifuentes ya no es un problema político, es un problema de fieles. De enchufados. El primer día que se descubrió su primera mentira, debió dimitir pero su “gente” la aconsejó mal y Cristina, en un alarde de soberbia, se dejó ir.
Pero ahora, como los palmeros (anda Garrido que lo tuyo sí que tiene guasa) están atrincherados en esa sinrazón política basada de la fidelidad como argumento, Mariano Rajoy ha decidido quitarle a la organización regional madrileña los poderes en la negociación con Ciudadanos. No le queda otra si quiere salvar los muebles.
La torpeza de los peperos de Madrid sólo aceptan a Cifuentes sí o sí y Rajoy no está dispuesto a perder este Gobierno autonómico bajo ningún concepto. La opción de un candidato alternativo es el único camino. No hay otra disyuntiva. De hecho, la negociación del coordinador general del PP Fernando Martínez-Maillo y el número dos de Ciudadanos José Manuel Villegas no es más que una forma de ganar tiempo para que el PP pueda buscar sustituto (no va a ser Garrido y él lo sabe) y tratar de suavizar la transición…
Lo que quiere Rajoy es que C’s no le ponga pegas, de entrada, a la persona propuesta.
¿Y cómo se ha llegado a esto?
Lo dijo el otro día El Correo de Pozuelo: Cristina Cifuentes terminó de morir, políticamente, en Sevilla cuando decidió ir y fastidiar una Convención que era muy necesaria para Rajoy. Y Mariano no perdona.
La situación de Cifuentes en Sevilla produjo una gran tensión y anuló la Convención Nacional que tenía como principal objetivo relanzar al partido en Andalucía ante la posibilidad de que Susana Díaz adelante las autonómicas a otoño. Pero la protagonista de la convivencia fue ella. Imperdonable.
Ahora, ante el gran empecinamiento de mantenerse como sea, la dirección nacional solo intenta salvar, como he dicho más arriba, el Gobierno autonómico. Una opción que Génova ya manejaba, como también dijimos, tras la comparecencia de Cifuentes en la Asamblea de Madrid. Lo de Sevilla fue la puntilla y más, tras la postura de mantenerse como presidenta ahora solo “porque yo lo valgo”.
A Rajoy no le ha quedado más remedio que intervenir. Solo queda la opción Murcia, donde también tuvieron que cambiar de presidente para evitar perder ese Gobierno autonómico por la imputación de quien era su presidente Pedro Antonio Sánchez. También contamos esa posibilidad aquí y lo digo sin presumir de nada.
Lo demás, moción de censura incluida, es un riesgo absurdo y Rajoy no está para desatinos.
El Capitán Possuelo





