¿Qué hizo el consejero Enrique Ruiz Escudero en Sevilla? ¿Arropó a la presidenta Cifuentes o ya la da por amortizada y anduvo buscando de dónde sopla el viento del PP que se avecina?

Mientras todo el mundo anda hablando del famoso Máster o No Máster de Cifuentes. Aquí en Pozuelo, los vecinos intentamos encontrar explicaciones a la actitud opaca y casposa de Almudena Ruiz y el caso de la vivienda de Protección de la que se benefició siendo concejala.
Así que como sobre Cifuentes ya corren ríos de tinta. Yo me centraré en la familia Ruiz Escudero y la tomadura de pelo que siguen día tras día contra todos los pozueleros y madrileños.
Almudenita, la niña, sigue sin aclarar nada. Sigue sin explicar cómo es posible que se beneficiara de un alquiler para jóvenes sin recursos cobrando más de 60.000€ al año como concejala. La niña de los Ruiz Escudero sigue pegada al acta de concejala del PP. Y su partido, presidido en mi pueblo por su hermano Enrique Ruiz Escudero calla, calla, pero no otorga.
Me dicen que pronto explotará la bomba contra esta “cuestionada” familia. Y que tendrán que dar la cara y muchas, muchas explicaciones. Los afiliados están hartos. Muy hartos de todo esto.
Y claro. En mi taller suceden cosas curiosísimas. Como la de ayer.
Sonó el teléfono y un señor muy amable me preguntó si yo era Sira. Me sorprendió la pregunta porque en mi taller no uso el nombre de Sira. Pero aquella llamada me estaba intrigando. Bueno, también la voz atractiva al otro lado del teléfono, no os voy a engañar. Las mujeres de cuarenta y tantos también tenemos imaginación.
A lo que iba. Este buen señor fue a Sevilla al acto del PP de Rajoy. Y conoce muy bien lo que estaba sucediendo en Pozuelo. Y leyó lo de la niña Ruiz Escudero. Y lee a Demetrio de la Guerra y al Capi. Y conoce muy bien. ¿cómo dijo? ah sí, conoce muy bien como se la jugaba Ruiz Soto y ahora su hijito, Enrique. Y allá, en Sevilla, quiso verlo con sus propios ojos.
Madrileño de un municipio cercano al nuestro y empresario. Afiliado del PP y conocedor de muchas cuestiones internas de Génova, 13. (Me aclaró que de la primera planta, o sea, de la Regional).
Tras el relato, colgamos, no sin antes comprometernos a conocernos personalmente. Sólo de pensarlo, me sudan las manos. Espero que mi Luis no se enfade.
¿Qué hizo Enrique en Sevilla? ¿Quiénes le acompañaban? ¿Arropó a la presidenta Cifuentes? ¿Tiene algo que ver él con las informaciones sobre el Máster o No Máster? Mejor dicho, ¿con la difusión de esa información?
Enrique se sintió de lado. Abandonado, vaya. El señor del PP me dijo que se paseó por la primera fila ya que le dijeron que allí estaban los consejeros. Y no tuvo suerte. Enrique no estaba allí en primera fila. Pero le aseguraron que estar, estaba por Sevilla. E, incluso, que en algún momento intentó acercarse a Mariano Rajoy a solas. ¿Será verdad? Incluso cuentan que elige a sus “colegas políticos” en función de la cercanía con el señor Rajoy e, incluso, con su mujer.
“No tiene vergüenza”, me dijo mi interlocutor de la voz cautivadora. No lo vio. Pero le dijeron que sí estaba. A partir de la quinta fila.
Este dato es importante si lo comparamos con los empujones a los que tiene acostumbrados a sus compañeros. Según cuenta de él por todos lados.
¿Será que Enrique ya ha abandonado a Cifuentes? El huele siempre el peligro.
Ni un mensaje público de apoyo hacia ella. Solo un tuit hablando de la sanidad madrileña y el hasthag #SoyPopular que tanto ha cabreado a muchos afiliados del PP.
“Enrique no es Popular, Sira. Enrique es de su Familia y sus intereses. Me provoca nauseas este tipo de comportamientos. Y el suyo más. Sobre todo si es cierto lo que se dice….”
Y es que el pasado es una losa para Ruiz Escudero. Pero el presente no pinta nada bien tampoco. Le colocan al lado de aquellos que hablan a periodistas amigos que están machacando a Cifuentes. También a Paloma Adrados. Me dice este buen hombre que no es un tipo de fiar. Que tiene muy buenas formas pero que es un camaleón y con un fondo cuestionable.
¿Se habría dado ya cuenta Cristina?
Ángel Garrido le sigue apoyando. Pero, claro, eso dice públicamente. En privado… es otra cosa.
Sira Q.




