Victimismo político en el conflicto independentista catalán: La nueva plaga. Un artículo de Tono Rueda

He de tener mucho cuidado con lo que escribo aquí, porque estoy seguro que alguien se erigirá en víctima de mis palabras…
Es curioso ver como comportamientos (infantiles) que percibimos a menudo en nuestros hijos, entre los cuales destaca el victimismo, se extienden a nuestra sociedad, teóricamente, adulta.
“Eres injusto, a todos mis amigos les dejan”, “casi todos los de mi clase lo tienen”, “me tratas fatal”, son frases que muchos padres escuchamos de nuestros hijos, es normal, su capacidad de argumentación es limitada, saben que les queremos y atacan donde duele, a los sentimientos. Puede que seamos blanditos y algunas veces consigan su objetivo…
Pero lo que no es tolerable es que en la sociedad de adultos en la que vivimos utilicemos estas tretas, y no ya que las utilicemos, que es triste, sino que a veces den resultado, y es que cada vez más se recurre al victimismo para conseguir cambios injustos.
En gran cantidad de conflictos sociales y políticos, se utiliza cada vez con mayor asiduidad la orientación hacia lo emocional, lo cual trae en muchas ocasiones reacciones viscerales que nos hacen tomar decisiones exageradas.
El último episodio lo estamos viviendo con el conflicto independentista catalán.
Los mismos gobernantes que enviaron a los Mossos de Escuadra a intervenir en la huelga general de 2012, con el resultado, entre otros, de la pérdida de un ojo por parte de una manifestante, o al levantamiento de los manifestantes del 15M en la plaza Cataluña, esos gobernantes se hacen ahora las víctimas por la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil el 1 de octubre, actuación por cierto, que sin que sirva de justificación, fue mucho menos virulenta que las referidas de los Mossos.
Los mismos gobernantes que fueron acusación contra los detenidos por aquel “Paremos el Parlament” de 2011, sí, la Generalitat y el Parlament de Cataluña, y que consiguieron que se condenara con hasta 3 años de prisión a 8 personas por aquella manifestación “pacífica”, hoy dicen que los presidentes de la ANC y de Ómnium son presos políticos.
Entonces Artur Mas tuvo que entrar en helicóptero al Parlament, ahora una secretaria judicial ha tenido que huir por un tejado, varios coches de la Guardia Civil han sido destrozados y los propios Guardias estuvieron retenidos durante horas por la masa que conducían estos dos señores.
Sin embargo ellos son las víctimas. La actuación de las fuerzas de seguridad del estado son represivas, pero las suyas no.
Y todos tenemos que pensar como padres bondadosos y amantísimos, que estos pobres chiquillos tienen razón y que se les está reprimiendo en sus derechos fundamentales.
¿Es este el marco del “Padre bondadoso” que Lakoff quería contraponer al del “Padre estricto”? ¿Pero eso no era una solución para la izquierda? ¿El independentismo es de izquierdas? ¿Debemos sucumbir ante estos burdos intentos de manipular la realidad?
Alguna vez hay que decir: “Ya está bien niño, no me toques más las narices o va a ser peor”
Y que sea peor.
Y no me vengan con el victimismo de que los pobres niños deben crecer en la bondadosa comprensión del padre amantísimo que siempre dialoga. A veces el diálogo no funciona y es necesario un castigo. Ponderado, pero castigo. Creo que la mayoría de padres y madres me entenderán.
Vamos a dialogar, pero primero me das el móvil y te pones a estudiar.
Tono Rueda, presidente de la Agrupación “Vecinos por Pozuelo”





