Crónica de una visita a La Cabaña para comprobar ‘in situ’ la victoria por goleada (10.002 bolardos a 0) del alcalde de Boadilla sobre la alcaldesa de Pozuelo

Hacía como cuatro años que no visitaba la Colonia de la Cabaña, ese barrio antiguo de Pozuelo (de los más antiguos) al que el Gobierno de Pozuelo tiene abandonado. Ahí perderá la mayoría absoluta.
Tras la visita, que ya iré desgranando poco a poco en El Correo de Pozuelo, sólo se me ocurre decir que Boadilla del Monte tiene un alcalde y un Gobierno serio y que Pozuelo de Alarcón tiene una alcaldesa y un Gobierno pasota. La goleada que Antonio González Terol le ha metido a Susana Pérez Quislant es de las que hacen época. De las que demuestran donde hay un alcalde preocupado por su pueblo y donde hay una alcaldesa preocupada por ella misma.
Aunque vi muchas cosas desastres, demasiadas y de todas las clases posibles, que iré contando, insisto, poco a poco, hoy solo dedicaré esta columna al problema que ha puesto en pie de guerra a los vecinos de esa colonia: La impresentable propuesta del SER.
En periodismo, lo último siempre va primero y lo último es la improvisada ocurrencia de este Gobierno ocurrente. La idea del SER, sin duda, es para no trabajar… Son así. Balones fuera. Que lo hagan los empleados de la concesionaria…
Pero vayamos por partes, como diría Jack el Destripador…
Terol, el alcalde de Boadilla tuvo un plan político sobre Montepríncipe y el Hospital y lo llevó a cabo. Quislant, la alcaldesa de Pozuelo nunca supo qué hacer con La Cabaña y Montegancedo. Ni siquiera lo sabe ahora. Y mira que se lo han dicho veces. Bueno, no. Seré serio. Los vecinos le han pedido muchas veces que la alcaldesa les reciba y dice que sí (Quislant siempre dice sí) pero a la hora de la verdad, quienes reciben a los vecinos de La Cabaña son dos de los más soberbios (por creiditos) concejales que tiene el Gobierno de Pozuelo y que ganan una pasta gansa:
-Pablo Gil, pozuelero, que aunque lleva 16 de concejal sigue sin enterarse de nada (70.700 euros al año) y, además, le trae sin cuidado todo…
-Paloma Tejero, forastera, que sí se entera porque es más lista que el hambre (65.300 euros al año) pero que también le da lo mismo porque tiene claro que cuando acabe la legislatura se irá.
Más. El alcalde de Boadilla invirtió en proteger a su gente, la alcaldesa de Pozuelo ahorró porque era lo único que había aprendido de Adrados.
Terol sembró la zona de bolardos (10.002), que le costaron un pico al Ayuntamiento, mientras a Quislant solo se le ocurrió poner el SER para recaudar más pasta. O mejor, para que la empresa concesionaria se hiciese más rica. Las diferencias entre el uno y la otra son demoledoras.
(Los 2 bolardos son estos. Para que no se le ocurra a nadie meter su coche por donde se cuela la gente)

Quislant tiene las soluciones. Se las han dado. Las tiene encima de la mesa. Soluciones que le han dado los vecinos, pero leerlas lleva trabajo. Terol, en cambio, pasa. Hizo su trabajo por su pueblo y pasa. También tiene soluciones a los problemas de aparcamiento en Pozuelo pero si nadie se sienta con él a negociar, allá penas. Es un problema de Quislant.
¿Y mientras?
Nada. Lo mismo un día de estos, la alcaldesa de Pozuelo les organiza una paella para contentarlos…
Pero los problemas de La Cabaña son muchos… Muchos. Algunos vergonzantes.
Ya los iremos contando…
El Capitán Possuelo






