De un humilde garaje a la gloria: Hace 10 años, se inauguraba la nueva sede de la Lira de Pozuelo y pudimos cumplir nuestros sueños. Un artículo de Juan Pedro Álvarez

Hace ahora 10 años, el 21 de enero de 2007, se inauguraba la nueva sede de la Lira de Pozuelo. Habían pasado 16 años, 7 meses y 20 días desde la creación de la asociación en un garaje.
Algunas de las grandes empresas del mundo han comenzado en un garaje, pero ninguna ha aguantado tanto tiempo en una sede tan poco adaptada a sus necesidades.
En aquella época, la Lira era una hermosa planta en un pequeño tiesto cuya supervivencia dependía de periódicas y duras podas que ajustaban su actividad a las limitadas instalaciones disponibles. Aquel garaje, al que tanto cariño le cogimos, daba para una banda de sección segunda, es decir, unos 80 músicos echando mucho optimismo a la cosa… y limitaba la expansión de la escuela. Dando clase de 4 a 10 de la noche, se podían ofrecer unas 18 horas diarias de docencia. Ahora, no se baja de 50 con total desahogo.
Un sábado suspendimos el ensayo de la banda y entre músicos y socios recogimos nuestras cosas. En fila, en silencio, salimos de la calle Tahona y subimos Isidro Gómez donde estaba la nueva sede. El domingo, a la hora de la inauguración ya estaba todo en su sitio.
Más allá de la dignidad del local, la nueva sede nos dio la herramienta básica de cualquier grupo humano: un lugar para trabajar y crecer.
Sin ella hubiera sido imposible llegar a ser una banda con una plantilla estable de 120 músicos, crear una orquesta, formar un coro. Sin ella habría sido imposible ampliar la escuela. Pero sobre todo, sería imposible lograr el reconocimiento oficial de la escuela de música por parte de la Comunidad de Madrid, lo que ha sido un logro más importante que haber ganado el Certamen de Valencia.
El valor de Lira de Pozuelo, como el de cualquier banda de música de aficionados, es enseñar música. Enseñar a niños (sobre todo música) no es una broma. No sirve hacerlo de cualquier manera. Descubrir y encauzar el talento de un niño es una gran responsabilidad.
Pasados 10 años la Lira es un árbol frondoso que ahora es más exigente en su cuidado, porque ser más grande te hace mucho más frágil. Ahora -es verdad- los problemas son otros.
Pero echando la vista atrás, hoy quiero agradecer a nuestros músicos, socios y amigos su fe para sacar adelante ese proyecto. Parecía imposible, es verdad. Lo más complicado fue convencer al Ayuntamiento y al menos a un banco de que aquello podía salir bien. Pero se convencieron…
Creo que el trabajo hecho por la Lira en este decenio bien ha justificado aquel esfuerzo.
Visto con la perspectiva de los años, estuvimos muy cerca del fracaso, pero esa era una opción que nunca consideramos. Siempre hemos sido un poco cabezotas con nuestras convicciones… tengo que reconocerlo.
Juan Pedro Álvarez Martínez, Presidente de la Lira de Pozuelo.





