Una ciudad escandinava. ¿El Pozuelo que queremos?(I)
Comienzo con este artículo una serie de reflexiones sobre la idea de ciudad (Pozuelo) que queremos sus habitantes, siguiendo la guía que en mi artículo pasado propuse para todos.
El pasado septiembre tuve la suerte de viajar a Dinamarca con mi mujer, y con un coche de alquiler visitamos buena parte del país, lo que nos permitió tener una primera aproximación de cómo es el entorno urbano del que disfrutan sus ciudadanos, que según dicen las estadísticas, es de los países donde sus habitantes son más felices y aparece en los primeros puestos de los distintos rankings que califican la calidad de vida de las personas que viven en los diferentes países.

Tengo muy claro que España no es Dinamarca y que el entorno poblacional, geográfico y climático es muy diferente, pero hay algunos aspectos que pueden ser tenidos en cuenta e intentar adaptarlos, aunque sea de forma parcial.
Lo primero que se observa allí es que no hay esa presión que aquí tenemos sobre el territorio, y que las carreteras y calles disponen de una amplitud de espacio suficiente hasta las casas y edificaciones próximas, que hace que cualquier actuación urbanística o en los viales disponga de espacio para su desarrollo y ejecución a un coste razonable. Esto sé que aquí es muy difícil salvo en los nuevos desarrollo urbanísticos. Por ello es tan importante el desarrollo del Plan General de Ordenación Urbana y sus actualizaciones posteriores.
Otro elemento esencial en los países escandinavos, y muy claramente en Dinamarca, es el uso generalizado de las bicicletas, no importando la edad ni la extracción social, que en su caso es difícilmente aplicable al ser una sociedad muy igualitaria. El uso de la bicicleta es para todo, para ir al colegio, para ir a trabajar (dejan la bicicleta en la parada del bus o en la estación de tren), para el ocio e incluso para hacer la compra.

Sé que la orografía es bien distinta, y la de Pozuelo es peor en este aspecto, pero habría que implantar en nuestros niños ese hábito del uso de la bicicleta empezando con el ocio en los carriles bici y las zonas boscosas de que disponemos, para después pasar al uso de la misma para ir al colegio durante el bachillerato. Chicas y chicos de más de 16 años podrían generalizar su uso para el desplazamiento a su centro usando nuestras vías principales con una señalización horizontal (pintura) que los protegiese, que además deberían ser usadas por adultos. Sé que es una idea que necesita maduración y consenso, pero merece la pena explorarla.
La calidad de vida de los ciudadanos empieza por el deporte al aire libre y el disfrute de nuestra naturaleza, aunque sea urbana, para plantar en nuestros descendientes el respeto y amor por ella. Señores del Gobierno municipal, planteen cosas, hagan propuestas y sobre todo despierten de su letargo para ofrecer opciones de desarrollo urbano más afables con el ciclista.
José Angel Ochoa, Ingeniero de Caminos y afiliado a Ciudadanos-Pozuelo






