No te rías, que es peor

Estoy hasta el gorro de diversión. Sí, sí, así como suena. Y no es porque siempre yo quiera ir a contrapelo. Te explicaré mis razones y quizá, con suerte, compartas alguna.
Hoy TODO es DIVERTIDO. Hace poco lo reflexionaba yo alternando el zapeo entre dos programas prime time de la Tele: Hora Punta y El Hormiguero. No es que tenga nada contra ninguno de ellos, salvo quizá su intrascendencia crónica y que hablen todos a la vez con lo cual se vuelven por momentos ininteligibles. Pero bueno, quizá no sea su defecto, sino su característica definitoria. Sí, porque antes que nada, son muy DIVERTIDOS. Puedes ver que, a medida que se desarrolla el espacio, todos los participantes no cesan ni un instante de reír a carcajadas, probablemente porque piensan que si ellos en el estudio se lo pasan bien, igualmente bien debe pasarlo la audiencia. Hecho cuando menos incierto.
Y bueno, siempre se puede argumentar que la TV no está ahí para enseñar ni para informar, y que, como resulta evidente en estos tiempos, sólo debe servir para entretenerse con cosas ligeritas y DIVERTIDAS.
Pero es que no es sólo la Tele. Es que te presentan un espacio, digamos de moda, y te anuncian que este año los diseños son ligeros, elegantes y DIVERTIDOS. Es que te presentan uno de los diez mil millones de espacios dedicados a las artes culinarias, y te presentan un plato (sí, tan modernamente escaso como siempre) que resulta, no sólo sabroso, sino colorista y sí, DIVERTIDO. Es que le preguntan a una chica cuál sería la característica de la cual preferiría disfrutar en su posible pareja, y no, no es que sea buena persona ni inteligente, sino que sea DIVERTIDO. “Mi hombre tiene que hacerme reír” dice la bella reduciendo las virtudes de su Adán a que resulte un buen payaso. Es que vas a una piscina o similar lugar público y te meten entre oreja y oreja un barullo insoportable al que llaman música, que por supuesto sirve para estar más DIVERTIDO. Es que hasta aprender, que tradicionalmente fue una tarea gratificante, hoy necesita ser DIVERTIDA porque “jugando se aprende más y mejor”. Es que -y con ello me meto de patas en un asunto profesional donde siempre me he esforzado al máximo, cual es la divulgación de la ciencia- y ¡Vaya por Dios! El tal espacio, necesita ser imprescindiblemente DIVERTIDO. Así que para convertirlo en tal, se sacan de la manga algunos clásicos experimentos de puro entretenimiento con los cuales lo único que puedes lograr es abrasarte los morros aunque te digan muy serios que “ni se te ocurra hacer esto mismo en casa”. Admonición que invariablemente sirve para que hagas lo contrario. Y estoy esperando que de un momento a otro aparezca algún tipo de publicidad que te sugiera “Y por qué un entierro o un funeral no pueden ser DIVERTIDOS? Contrate los servicios de nuestra Funeraria y…” La última prueba: Cuenta a ver el número de spots televisivos que desfilan diariamente por la pantalla que no sean DIVERTIDOS.
¿Tengo yo acaso algo en contra de la diversión? En absoluto, todo lo contrario. Hacia lo que sí tengo en contra es A) La necesidad urgente y perentoria de divertirse en todo tiempo y lugar, Y B) El confundir la diversión con la felicidad.
El punto A) nos lleva directamente a las mil chorradas y barbaridades donde nos conduce nuestra sociedad para no soportar vivir ni un instante que no sea DIVERTIDO. Así las macro o mini fiestas o los tristemente célebres botellones donde el alcohol y otras drogas llegan a extremos dramáticos para nuestros jóvenes. Nos lleva a los mil deportes de riesgo que nos hacen pensar en los siglos durante los cuales la Humanidad luchó para librarnos de los peligros de la naturaleza, y ahora vamos a buscarlos deliberadamente, porque de pronto los encontramos emocionantes y DIVERTIDOS. Hace un rato veía en la tele un documental donde unos alegres turistas descienden en canoa por un río repleto de hipopótamos y parecen muy alegres viendo las correrías de una cría… hasta que su mamá reacciona volcando los los botes y arrancando de un mordisco la pierna de uno de los viajeros, momento en el cual la cosa empieza a dejar de ser DIVERTIDA.
Y B) Recapacita un momento y verás que la diversión a veces hasta puede estar en contra de la felicidad. Piensa en algunos de los mejores humoristas que hemos tenido en nuestro país, y verás que por su carácter no parecían ser personas demasiado felices. Pero a través del humor buscaban alegrar a los demás pensando que esa diversión sería el mejor antídoto para la infelicidad.
Y algo que te diré de pasada, aunque quizá algún día lo comente con más extensión. Por más que el humor tenga hoy tan buena fama, no es sino una forma encubierta de agresión. Siempre nos REÍMOS DE… Para más inri, resulta ligeramente cobarde porque si el receptor de la burla protesta justamente, se le anula con un simple “bah, tú no tienes sentido del humor”
Pues a cambio la felicidad es un estado suave, tranquilo, armonioso, de paz contigo mismo y con el mundo. Sientes que todo a tu alrededor está tal y como debería estar. ¿Cómo conseguirla sin esa necesidad urgente de ser DIVERTIDOS? Mejor escuchar a los sabios, así que allá van unas deliciosas (y ciertas) frases.
“Si tu felicidad depende de lo que alguien más hace, supongo que tienes un problema”.- Richard Bach.
“La mayor felicidad que puedes tener es saber que no necesariamente necesitas la felicidad”.- William Saroyan.
“La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía”.- Mahatma Gandhi.
PS.- A última hora recuerdo algo divertido que leí. Un hijo le lloriquea a su padre: “Papá: me aburro, no me divierto”. Respuesta (dura, pero excelente) del padre: “Hijo mío, ese es TU problema, no el mío.”
¡Toma castaña! Y que se mueran los feos…
Abelardo Hernández






