Nueva forma de perder peso (especialmente para diabéticos)

A primera vista parece una excelente novedad. Según nos cuenta la página de noticias de Telemadrid.es, estamos ante “Una nueva técnica desarrollada en el Hospital General Universitario de Elche (Alicante) y que favorece la reducción de la glucemia y mejora la resistencia a la insulina. El cirujano Jaime Ruiz-Tovar Polo, de la unidad de Cirugía Bariátrica del Servicio General y del Aparato Digestivo desarrolló esta técnica pionera cuando trabajaba en el centro sanitario ilicitano, aunque ahora la aplica en la clínica Garcilaso de Madrid, donde es el responsable de la unidad de Neuroestimulación.
Confieso mi ignorancia supina en temas de medicina, pero ahora sé que para algunos pacientes diabéticos (sobre todo en casos de obesidad extrema), la necesidad de adelgazar es prioritaria, hasta el punto de que cuando recobran un peso correspondiente a su estatura, sexo y edad, sus constantes fisiológicas casi vuelven a los valores normales. El artículo asegura textualmente que “La obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de diabetes mellitus tipo 2, y en pacientes con obesidad severa o mórbida la probabilidad de desarrollar esta enfermedad en algún momento de su vida es cercana al cien por cien.”
Lo mejor es que este cuasi milagro se basa en una técnica aparentemente muy sencilla y “consiste en la estimulación nerviosa de la piel del abdomen y la creación de un reflejo artificial estimulando el estómago, para reducir la sensación de hambre y con ello facilitar la pérdida de peso en pacientes obesos”.
¿Significa esto que, no solo los diabéticos, sino cualquier persona que necesite adelgazar, y especialmente si lo necesita con urgencia, por ejemplo para someterse a una intervención quirúrgica específica, podría aplicarse esta técnica?
Pues imaginamos que sí. Aunque seguramente los especialistas volverían a advertirnos sobre la importancia, no ya de perder peso, sino de mantenerse en el nivel adecuado. Ya sabéis la letanía: “Alimentación sana, dieta mediterránea, ejercicio moderado, etc, etc”. En todo caso, parece alentador que el procedimiento no parezca, al menos a primera vista, ni complejo ni excesivamente caro, por lo cual nos ilusiona pensar que el tratamiento pronto se extenderá a otros centros hospitalarios. El propio Ruiz-Tovar ha reconocido que “Este avance no es patentable por ser un tratamiento médico, por lo que cualquier clínica puede copiar la técnica”.
Lo cierto es que el método funciona. Así se ha comprobado durante un año y medio sobre cincuenta pacientes, que a los tres meses habían perdido una media de ocho kilos.
El artículo termina diciendo que “La neuroestimulación tiene lugar semanalmente, en sesiones de 30 minutos y durante alrededor de tres meses. Según el cirujano, presenta múltiples ventajas para el paciente ya que no requiere de ningún tipo de anestesia, se realiza en consultas externas y, una vez finalizado, el paciente se va a su casa”.
Ojalá estas cuatro letras le sirvan a alguien de provecho. Nada me agradaría más. De momento, para quien quiera saber qué clase de gordito/a es, aquí tiene una forma muy sencilla de averiguarlo.
Un abrazo a todos, y que la Fuerza os acompañe.
Abelardo Hernández



