¿Sirven para algo los Plenos del Ayuntamiento de Pozuelo a parte de perder el tiempo, justificar sueldos y esconder a la alcaldesa Quislant?

Hoy es día de Pleno en el Ayuntamiento de Pozuelo. Como todos los terceros jueves del mes, salvo meses puntuales. ¿Y qué es eso?
En teoría, el Preámbulo de su Reglamento define “el Pleno como un órgano propiamente parlamentario que actúa frente al Gobierno municipal (el alcalde y la Junta de Gobierno Local) en términos similares a lo que es la actuación de cualquier Parlamento, estatal o autonómico, ante el Gobierno correspondiente.
Esto significa que el Pleno concentra sus esfuerzos en la aprobación de las normas y los presupuestos municipales, así como en la labor de control del ejecutivo del Ayuntamiento, verdadera piedra de toque de la democracia parlamentaria que el régimen de municipios de gran población permite instalar con plenitud también en los Ayuntamientos acogidos a dicho régimen”.
¿Y eso es lo que realmente refleja el Pleno del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón?
No. Como este Reglamento se aprobó el 9 de junio de 2008 y entró en vigor con la publicación en el BOCM de 12 de agosto de ese mismo año, a los políticos pozueleros se les ha debido olvidar la definición este Preámbulo. Algo normal, por otra parte, ya que hace mucho tiempo de su entrada en vigor y, de hecho, solo se consulta su articulado. Y la mayoría de las veces, únicamente, por los funcionarios de la Secretaría del Pleno.
Pero, las leyes (en este caso, los reglamentos), tienen un preámbulo. Un preámbulo sin él cual no se explica su razón de ser. Un preámbulo en el que se define el espíritu de la ley. Es tan importante que, sin él, esas leyes y esos reglamentos no tendrían razón de ser. Serían, simplemente, una sucesión de artículos medianamente ordenados.
Por eso, creo que, en este momento de la política en Pozuelo de Alarcón, habría que empezar a repasar ese Preámbulo del Reglamento de Plenos porque en los Plenos actuales no se cumple. Se cumple su articulado pero se conculca gravemente su espíritu.
El Pleno del Ayuntamiento de Pozuelo actual no tiene nada que ver con lo que exige su definición. En los Plenos del Ayuntamiento de esta ciudad no se “actúa frente al Gobierno municipal (el alcalde y la Junta de Gobierno Local) en términos similares a lo que es la actuación de cualquier Parlamento, estatal o autonómico, ante el Gobierno correspondiente”, como expone el Preámbulo de su Reglamento. Qué va. En absoluto.
Y mucho menos en términos similares a lo que es la actuación de cualquier Parlamento, estatal o autonómico, ante el Gobierno correspondiente. Nada. Los Plenos del Ayuntamiento de Pozuelo son una pantomima, aburrida e inútil, que no sirve para nada. Su espíritu ha degenerado tanto que ya no es nada. Nada. Solo se aprueban las chorradas y tonterías que quiere el Grupo Municipal mayoritario en la cámara, que curiosamente coincide con el Gobierno, con debates absurdos y prescindibles en los que se pierde el tiempo y se quebranta el espíritu de democrático del propio Pleno.
En el último año político se han celebrado 10 Plenos políticos. Empezaron en julio y han terminado en mayo. En agosto, no hubo.
Pudieron ser 12 si contamos el Pleno Extraordinario solicitado por Ciudadanos sobre las Tasas y el Pleno de Presupuestos. Pero a la señora Quislant no le gustan los Plenos y los metió temprano en dos Plenos ordinarios.
En esos 10 Plenos, el Gobierno ha presentado 27 mociones. Sólo tres de ellas suponían una mejora de la ciudad de Pozuelo y 24 mociones fueron prescindibles.
De las 30 mociones presentadas por la Oposición, aún no he echado del todo las cuentas, creo que se rechazaron 27 y se aprobaron dos pero con importantes enmiendas del Gobierno.
Por supuesto, no hay debate alguno y, con este sistema, aún estamos por conocer el talento de la líder del Gobierno y de su Grupo parlamentario ya que la alcaldesa Quislant se convirtió, desde el primer día, en reina madre y no sabemos de qué va lo suyo más allá de una fantástica guardia de la circulación parlamentaria, lejos que lo que dice el Preámbulo del Reglamento, cuando se refiere a los “términos similares a lo que es la actuación de cualquier Parlamento, estatal o autonómico, ante el Gobierno correspondiente”.
No voy a irme a Las Cortes generales, me basta con comparar el Pleno del Ayuntamiento de Pozuelo con el Pleno de la Asamblea de Madrid. Me basta con comparar la presencia en los debates de la Presidenta Cristina Cifuentes y la presencia en los debates de la Alcaldesa Susana Pérez Quislant…
Sin duda, las comparaciones son siempre odiosas.
Hasta aquí, el planteamiento del problema. Y, a la pregunta: ¿Sirven para algo los Plenos del Ayuntamiento de Pozuelo a parte de justificar sueldos y esconder a la alcaldesa Quislant?
La respuesta es no. No sirven para nada. Sólo justifican sueldos. Y sólo esconden a la alcaldesa Quislant.
¿Con qué cara esta señora nos va a pedir luego el voto si no sabemos cuáles son sus virtudes políticas?
El Reglamento del Pleno exige una reforma. Pero de eso ya hablaré otro día si lo que se quiere es dinamizar la política pozuelera. Si lo que se quiere en engañar a contribuyente, que siga como está. Pero alguien lo terminará pagando.
Juan Manuel Sánchez






