Hoy nos visita: Diego de Aristegui, Concejal de Recursos Humanos, Formación y Régimen Interior
Paciente de hoy: Diego de Aristegui, Concejal de Recursos Humanos, Formación y Régimen Interior
Análisis:
Diego Aristegui es un concejal rebote. Vino al Gobierno de Pozuelo con la legislatura empezada por los azares del destino.
Hombre de buen trato, empezó su labor con ganas y sin elevar la voz. Aguantando carros y carretas. En plan Conde Duque de Olivares. Nunca una mala palabra ni un mal gesto en público. Trabajo y venga trabajo en silencio al servicio, casi servil, de la reina Adrados.
Pero su silencio no era como el de don Gaspar de Guzmán y Pimentel a la espera de dar el salto y ser el favorito. Lo suyo, luego supimos, era el silencio de la incompetencia.
Lo hizo bien en Desarrollo Empresarial, Formación y Empleo. Pero, en esta legislatura, se ha quedado en nada. Incluso, le han quitado las competencias en tecnologías y no le quitan las de personal porque no tienen a quien poner.
Diego, ahora, es un concejal bluf, como decía Rajoy de Sánchez, hace unos días. Desbordado en un Ayuntamiento que se ha vuelto menor y en una Concejalía menor aún.
Una pena. Y lo peor es que, dicen, vive temeroso de la nueva reina. A la que no soporta, dicho sea de paso.
Diagnóstico:
Su figura política parece estar inspirada en el Principio de Peter. Ese que afirma que las personas que realizan bien su trabajo, al ser promocionadas a puestos de mayor responsabilidad, alcanzan su máximo nivel de incompetencia.
Tratamiento:
Reposo en balneario. Pagado de su bolsillo, claro. Hasta que su propia meditación le lleve a solicitar una buena jubilación anticipada.
Fdo.: Dr. Pozuelo





