¡Manda Güevos!: Crónica de un Pleno en el que se dedicaron 150 minutos a los Presupuestos Generales de Municipio cuando estaba todo el pescado vendido

Empezaré la crónica dando cuenta de la noticia que ha hecho pública la alcaldesa Quislant en el Pleno de hoy: el próximo año habrá un Pleno extraordinario dedicado a los Presupuestos Generales del Municipio. Bien. Es una buena noticia.
Le ha faltado decir que, a partir de ahora, las comisiones serán públicas a través de la página web del municipio. A los interesados en el tema se nos queda cara de tontos cuando los concejales hablan de lo dicho en las comisiones y no dicen qué dijeron.
Pero vayamos a la crónica en sí mismo. Una crónica que voy a dividir en dos porque el Pleno ha sido muy largo y no cabría en una sola crónica. Valga, hoy, la que se refiere a la parte de los presupuestos. Mañana, contaré la parte política. De hecho, el Pleno de dividió en dos partes con un descanso en medio.
¿Y qué se puede contar del debate de los Presupuestos Generales del Municipio?
Se pueden decir muchas cosas. El debate ha sido vivo y ha tenido altura. Pero ha sido tan brillante como innecesario. Y lo digo en general.
Yo entiendo, y lo he dicho muchas veces, que la oposición ha trabajado mucho en el estudio de los presupuestos y en la elaboración de sus enmiendas. Y es loable. Pero, una vez, presentadas y debatidas en la Comisión de Presupuestos y rechazadas con arreglo a las reglas democráticas de las mayorías, no tenía mucho sentido volverlas a plantear en el Pleno. Entre otras cosas, porque de sobra sabían que se las iban a rechazar.
Yo entiendo que los concejales de la oposición vayan al Pleno a mostrar el trabajo realizado. Pero lo mismo que dicen muchas veces eso que tanto me cabrea “como ya dijimos en Comisión”, podían haberlo dicho en este Pleno. Pero no ha sido así. Yo lo comprendo. Están en su derecho. Supongo, además, que querían que quedase escrito en el diario del Pleno. Insisto, es legítimo. Pero ha dado la sensación, salvo en la parte política final, que los portavoces buscaban justificarse. Tal vez, como muestra de desfogue ante la negativa total que hizo el Gobierno en la Comisión de todas sus enmiendas.
Y, en cierto modo, es lógico. La decisión de negarle el pan y la sal a todas las enmiendas de la oposición fue una mala decisión política. Es cierto, como ha dicho la alcaldesa en el Pleno siguiendo la política de la Olvidable, que los números en el Pleno son los que son: 14 a 3, 14 a 3 y 14 a 5. Y son cifras ciertas. Mayoría absoluta. Pero no hace falta estar siempre recordándolo.
Creo que al Gobierno le faltó un mínimo de mano izquierda y no es una frase hecha. Le faltó sensibilidad política para aceptar alguna enmienda de la oposición. Eso no sería, en ningún caso, una pérdida de ninguna de las posibilidades que ofrece la mayoría absoluta.
Entiendo que Pablo Rivas se haya cansado de decir que todo está cubierto en los presupuestos y que, si se van descubriendo problemas, se irán cubriendo sin duda alguna. Pero eso no basta.
El presupuesto, aunque lo lleve aparejado, debe vender lo que la sociedad ya exige. La derecha española no tiene ser social sino, además, parecerlo. Rivas se ha cansado de decir que muchas de las enmiendas presentadas están implícitas en los Presupuestos pero eso ya no vale.
El debate, en general, ha sido brillante. Sobre todo en la parte política. Maite Pina estuvo brillante. Bascuñana brillantísimo. Y Berzal también. Como ha estado el propio Pablo Rivas. Un Pablo Rivas, por cierto, que ha estado correctísimo en su puesta en escena. Todo el mundo dice que, en la comisión, no fue un político ponderado. Pero, en el Pleno, ha sido muy correcto. Incluso, hábil. En la parte política del final le ha dado la vuelta a todo y ha planteado su discurso de defensa de los Presupuestos, a la contra. Si ustedes solo no están de acuerdo en un 1%, es que están de acuerdo en el 99%.
Alguna vez lo he comentado en esta serie de artículos. Recomendé que rechazasen los presupuestos en su totalidad. Pero ningún grupo lo hizo. Pablo Rivas usó ese argumento en su contra.
Solo como curiosidad, decir que no entiendo cómo Rivas está de cartero de la reina en este Gobierno…
En resumen, más de lo mismo. El problema político de estos Presupuestos Generales del Municipio es otro: que no tiene iniciativa ninguna. Es un eslabón más de una cadena que empezó a construir la Olvidable.
En definitiva, que cada uno ha ido a buscar su cosita y su minuto de gloria. Y Pozuelo seguirá anclado. Políticamente, se le echó el freno hace seis años.
El Capitán Possuelo






