Siempre he admirado a José María Aznar pero…

Recuerdo que Aznar tuvo la culpa de que me implicase en política. Escuché una conferencia de Aznar en el Paraninfo de la Facultad de Derecho de Murcia y me convenció. Me ilusionó. Me animó a preocuparme por aquello que con 18 años no me preocupaba ni a mí ni a ninguna de mis amigas. Y me sumé a su proyecto. Un proyecto nuevo, moderno. Proyecto plural. Lleno de ilusión. Me afilié al PP y trabajé junto a muchos afiliados para conseguir cambiar la política española. Y lo conseguimos.
Y José María Aznar, gobernó España. Ocho años. Quizás, las dos mejores legislaturas para la sociedad española, para la economía y para nuestro prestigio internacional. Pero cometió errores, ¡qué duda cabe! Y aun así, le seguí admirando.
Fui candidata del PP en el año 2003 en Pozuelo de Alarcón y recuerdo cómo nos insultaban por la “maldita” foto de las Azores. La Guerra de Irak. Recuerdo en el 2004 cómo nos zarandearon el autobús en Fuenlabrada a los apoderados que fuimos a apoyar al PP local. Nos llamaban asesinos. Por el atentado del 11-M.
Recuerdo las comparecencias a golpe de la SER en los últimos días del gobierno de Aznar, error tras error. Siempre las justifiqué desde el convencimiento de que nunca hubo intencionalidad de mentir. Ese gobierno dijo lo que aquél día pensábamos todos los españoles, pero se equivocó.
Y perdimos las elecciones. Y el candidato que él propuso a la Junta Directiva Nacional del PP y elegido por la práctica unanimidad de los más de 500 miembros de dicha Junta Directiva, Mariano Rajoy, perdió las elecciones. ¿O fue Aznar? Sé que perdió Aznar. Ni siquiera el PP o Mariano Rajoy, perdió el presidente Aznar.
Aquél mes de marzo de 2004 pensé que a mi presidente le pudo la prepotencia y la soberbia. Pero le justifiqué. Y le seguí defendiendo. Admirando.
Entrevistas. Opiniones. Comunicados. He seguido a José María Aznar. Y hoy digo, con profundo dolor, que he dejado de admirarle. Y tengo necesidad de decirlo.
Escribo desde la decepción de quien se siente traicionada y desde la admiración de aquél que fue fantástico presidente, pero hoy demuestra que está siendo un pésimo expresidente y peor presidente de honor del Partido Popular.
Manuel Fraga jamás criticó a Aznar durante su gobierno ni cuestionó públicamente sus decisiones, aunque estoy convencida que no pensaba como él en determinados asuntos.
Querido presidente, he tardado muchos años en darme cuenta de ello, pero ya no te admiro. Lamento profundamente lo que le estás haciendo al presidente de nuestro Partido. Lamento el gran daño que vienes haciendo con tus palabras y no las aplaudo, ni las comparto.
Sería conveniente que tú también hicieras un poco de autocrítica. Y si, todos tenemos que reflexionar sobre el espacio que “supuestamente” ocupa Ciudadanos. Tú también. Ciudadanos ha captado a nuestros votantes por dos motivos: la corrupción y porque hemos renunciado, según dicen “algunos”, a nuestros principios y valores.
Sobre la corrupción o presunta corrupción: ¿No has pensado que se trata de la corrupción de personas que te rodeaban a ti? Qué la presunta corrupción de aquellos que tu mantuviste, nombraste o encumbraste ¿ ha tenido algo que ver?. Yo creo que si. Los afiliados no hemos oído de tu boca pedir perdón por confiar en determinadas personas; si lo hemos hecho de Mariano Rajoy. Un poco de humildad no nos vendría mal, presidente. Estas personas que estoy segura te han traicionado como a todos nosotros, están dejando por el suelo a los afiliados del PP, al Partido y al Presidente.
Por otro lado, el segundo motivo del ascenso de Ciudadanos. Los potenciales votantes del PP “cabreados” con nuestro Partido por haber renunciado, reitero, supuestamente, a nuestros principios y valores. Mensaje falso de toda falsedad, fruto de aquellos que se dedican a lanzarle perlas a nuestro presidente Rajoy desde antes incluso de llegar a la Presidencia del Gobierno de España. Desde la cobardía. Ocultos en columnas, comunicados o pantallas de televisión. Jamás donde debe ser. Jamás ante él.
Estos “disidentes” de la línea oficial del PP mantienen sus puestos, escaños o presidencias. Ahora llegan las listas y tiemblan. ¿Han sido leales al partido, presidente? Estoy segura que bajo tu presidencia a nadie se le hubiera ocurrido cuestionarte, ¿cuánto hubieran durado?. Desde mi madurez prefiero la actitud de Mariano, admitiendo la crítica, la pluralidad e incluso la cobardía de compañeros del Partido. A eso, presidente Aznar, se le llama libertad.
Es cierto, un partido de izquierdas nos está restando votos, pero, ¿qué podemos hacer todos nosotros para recuperar esa confianza? ¿qué puedes hacer tu?. Esa es la cuestión.
Tú elegiste a Mariano Rajoy, tú le propusiste. La Junta Directiva Nacional confió en él y avaló tu propuesta. Y los españoles, finalmente, le dimos nuestra confianza. ¿Por qué te cuesta tanto ser leal a Rajoy? No sé si faltaste a la verdad cuándo le propusiste o cada vez que sales en los medios a cuestionarle. Pero estás a tiempo de remar hacia el mismo lado. Todos juntos. Sumando y no restando. Quiero que vuelva ese Aznar que admiré y sé que como yo, muchos afiliados de buena fe lo estamos esperando.
Todos hemos dejado a sucesores alguna vez en la vida y hay que consentir en dejarles su espacio, su libertad y su capacidad de acertar y errar. La lealtad se fundamenta en decir lo que piensas a la cara y donde corresponde, no en lanzar comunicados que solo dañan a un proyecto que nos une a más de 800.000 personas. Ese proyecto que tú presidiste y, aún hoy, lo haces de forma honorífica.
Presidente de honor de mi partido, vuelve a aportar al partido aquello positivo que diste a España. Deja a los “segundones pelotas que te aplauden y secundan públicamente” al margen de nuestro partido y de aquel país en el que nos hiciste soñar a todos.
Hoy siento decepción, pero espero y deseo que Aznar vuelva a sumar a mi partido, porque sé que podría aportar y ofrecer mucho. Pero que sume desde la lealtad que todos le hemos tenido siempre a él y al Partido y que hoy tenemos también a Mariano Rajoy. No lo olvides, por favor.
Gracias
Yolanda Estrada





