Pedro Sánchez se envuelve en la bandera española para presentar su candidatura a la Presidencia del Gobierno y provoca un encendido debate

(23-06-15) Pedro Sánchez ha llegado al PSOE para cambiar las cosas, sobre todo porque sabe que es la única manera de recuperar parte de los millones de votos que ha perdido el partido desde que la crisis económica estallase en 2008.
Primero fue el método de elección a Secretario General, por voto directo de los militantes socialistas, luego una campaña personal de comunicación arriesgada que le llevó a entrar en directo en algunos programas de radio y televisión, y ahora ha sido en su presentación como candidato a ocupar la Moncloa.
No parece que deje nada a la improvisación, ni su vestuario, ni sus discursos, y menos la puesta en escena. Y en esta ocasión ha tomado una decisión personal que en otro país no hubiese llamado al atención, arroparse en la enseña nacional.
La imagen hay que reconocer que ha sido lo más comentado del evento de este pasado domingo. Las redes sociales arden divididas entre detractores y defensores de exhibir la bandera española como telón de fondo durante parte de su discurso.
Con esta imagen, el ya candidato socialista a la Moncloa, pretende dar un golpe de efecto y presentarse ante la sociedad como la figura que une y no divide, y que supera argumentos políticos propios de la transición.
Sin embargo su intención es más de tipo electoral que ideológica. Pedro Sánchez sabe que para crecer tiene que arañar votos al centro, espacio que ahora ocupa Ciudadanos y algunos votantes del PP.
Pero ¿Qué pasa por ejemplo con Cataluña, donde los símbolos nacionales todavía generan emociones contradictorias, al menos los españoles? Parece que en este caso, se da por perdido gran parte del electorado.
¿Y qué se puede decir de la cultura republicana del PSOE donde muchos militantes están publicando estos día en las redes sociales la bandera de la Republica en señal de protesta por este gesto del líder socialista?
Pues eso, que aunque a este americano en Pozuelo le parece muy bien que la bandera sea ondeada por todos los partidos políticos, otra cosa muy distinta pueden pensar los que todavía sueñan con los nacionalismos o la República que, en este país, son muchos.
En EEUU, este debate sería imposible.
Sam Caster






