El Gobierno de Pozuelo está metido en una nube de autocomplacencia que le hace perder la noción del tiempo y de la política

(27-11-14) Empezaré diciendo que, si la alcaldesa Adrados no tiene ya reunidos a todos los concejales del PP en una habitación cerrada para ver el video del Pleno de hoy y analizar lo desastre que ha sido para su partido, creo que es mejor que llame a Génova y le diga, a quien corresponda, que no se va a presentar a las elecciones porque ya las tiene perdidas y que, en un acto de honradez, prefiere que venga otra persona que las pueda sacar adelante. Hacía tiempo que no veía nada parecido. Y, Paloma, esto no se resuelve pegando voces. Créeme.
Llevo diciendo, desde hace muchas lunas, que el Gobierno de Pozuelo está agotado. Sin ideas. Muerto en vida. Incapaz.
Bien. Pues, hoy, además, debo decir que está perdido en su autocomplacencia. Vive para darse gustito en público. Es lo que hace en los Plenos de un tiempo a esta parte. Creo que está tan perdido que no sabe siquiera a qué día estamos. Su ego le ha hecho disiparse tanto que, además de perder la noción del tiempo, ha perdido la noción de la política.
En el Pleno de hoy, por ejemplo, el Gobierno de Pozuelo no ha estado. Ha estado la oposición. Y, además, ha estado con el cuchillo entre los dientes. Como toca. Sabiendo que estamos en tiempo de política mientras el Gobierno aún no ha caído en la cuenta.
Hoy, el Gobierno de Pozuelo se ha pasado el Pleno hablando con un buenismo trasnochado que me recordaba al zapaterismo. Contaban nubes desde los escaños. Los tíos se escuchaban así mismo. ¡Qué bien lo hacemos! ¡Qué listos somos! Perdonemos la vida y los pecados a estos de la oposición que nunca se cansan de pedir. Y lo peor es que lo hacían con argumentos manidos y recurrentes. Y, además, en absoluto desorden.
En este Pleno caótico y olor a incienso, lo mismo hablaba de Asociaciones el concejal de Obras porque, al parecer, también es de Participación (¿?), y no lo hacía la concejala de Asuntos Sociales cuando el 80% de las asociaciones son de caridad. Lo mismo hablaba el concejal de Educación de promocionar el Banco de Alimentos que el concejal de Sanidad hablaba de temas de Educación. Era alucinante. Como descubran este juego de azar las casas de apuestas, crearan una sección para que se apueste sobre quién hablará del Gobierno en los plenos del Ayuntamiento de Pozuelo. Una broma, vamos.
Y, además, todos los intervinientes gubernativos, salvo excepciones, hablando como si estuviesen dando una catequesis. Enseñanza contra la que no tengo nada, dicho sea de paso, pero que estaba fuera de lugar.
Sólo ha habido un momento de tensión, más personal que político, cuando José Antonio Rueda ha hablado de malas prácticas políticas de anteriores legislaturas. Algo sin mayor importancia por pertenecer al pasado pero que soliviantó a la alcaldesa-presidenta.Se enfadó tanto que estuvo a tres centímetros del ridículo. Después, cero ‘pepetero’.
Otro buen momento apareció con la moción sobre la Gerencia Municipal de Urbanismo entre Susana P. Quislant y Enrique López. Era de esperar. Son dos concejales que saben del tema. Dos gallos de pelea y, además, sabiendo de qué hablaban. Hubiera sido magnífico que el debate no lo hubiese cortado el tiempo. Otro desastre. Pero había que perder el tiempo con mociones rellenos y no con las interesantes. Lo dice el Reglamento. Y pienso, además, que el Gobierno abusa de ello para esconderse.
Yo entiendo que la señora Quislant defienda esa Gerencia con pasión. Pero, hoy, no ha quedado suficientemente clara su necesidad. Cuando se creó no se dieron argumentos sólidos ni ahora ha quedado clara su continuidad. Pozuelo no es para tanto. Su labor puede estar, perfectamente, incluida en la concejalía de Urbanismo. Pero, insisto, el absurdo Reglamento impidió que nos enterásemos.
En cualquier caso, ya habrá tiempo de pormenorizar, a lo largo de los días, en lo que ha dado de sí un Pleno que ha sido no ya mejorable sino prescindible. No hubiera pasado nada si este pleno no se hubiera celebrado.
Sobre todo para el Gobierno que pienso aún no sabe a qué fue la cosa. Y el problema es que apunta maneras de que no se va a enterar de ahora en adelante.







