Sobre los Presupuestos 2015 de Pozuelo de Alarcón


(21-10-14) La Administración Local es la más cercana a la ciudadanía. Los servicios municipales al ser los más próximos y necesarios para los vecinos y vecinas de un municipio, son los que más repercusión tienen en sus condiciones de vida, por este motivo las personas percibimos estos servicios como fundamentales para la convivencia y nuestro bienestar, y a los Ayuntamientos como entidades básicas de la organización territorial del Estado, que deben promover las condiciones que faciliten la igualdad desde el ámbito público.
Todo ello se realiza a través del Presupuesto Municipal. Es el dinero público para destinar a servicios colectivos y municipales que beneficien a toda la ciudadanía, especialmente a aquellos sectores más desfavorecidos o a aquellas obras que más repercusión van a tener en el conjunto de la ciudadanía. La decisión de en qué se gasta el Presupuesto Municipal es la decisión fundamental de la política ciudadana: la que define cuáles son los intereses, preocupaciones y prioridades de un Ayuntamiento, a qué se da importancia y a qué no.
Partiendo de que el objetivo de la prioridad de estos gastos son el interés de la ciudadanía, ya que lo que se está gestionando es “lo común”, lo que es de todos y todas, estas decisiones nos afectan a las personas de a pie en lo cotidiano, en la realidad de todos los días.
Y en los presupuestos de Pozuelo vemos que un tercio de “lo común” está externalizado, lo realizan empresas, no los empleados municipales. Otro tercio del presupuesto se dedica a personal y el otro tercio es lo único que se gestiona directamente.
En un momento de crisis como el que estamos viviendo las concejalías de asuntos sociales, educación y sanidad y el programa de jóvenes, rozan un escaso 6% por más que este año se haya subido ligeramente algunas partidas de estos programas ( ayudas a manutención, económicas…). Y frente a esto nos encontramos una bajada del IBI, que se vende como éxito, por más que esta bajada no pone en cuestión los valores catastrales de las viviendas, que a la vista de cómo está el tema inmobiliario, sería lo primero que habría que revisar. La bajada del IBI supone una pérdida de ingresos de unos 2 millones y medio de euros, que sería la cantidad que permitiría que se llegara a un 10% de gasto en las partidas anteriormente citadas. No se trata de tener un IBI que sangre a los vecinos y vecinas, se trata de que un impuesto a la propiedad grave realmente la propiedad y para eso lo primero que se necesita es tener claro el valor de la misma.
A esta concejala el proyecto de presupuestos para el 2015 le parece que se queda corto en partidas que son fundamentales y que, con la externalización de muchos de los servicios que ofrece el ayuntamiento, dejan poco margen de maniobra al estar comprometido gran parte del dinero a gestionar. Y esto en general, ya habrá tiempo de ir entrando en detalles
Maite Pina, Concejala de IU




