El trilerismo de Tejero: Cuando los delitos bajan, vende que bajan. Pero si suben, vende que es la ciudad más segura de la Región, sin contar que tiene 16.000 vecinos con Seguridad Privada

Cada vez que la alcaldesa de Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero vende a esta la ciudad como la más segura de la Comunidad de Madrid, se muere un gatito en YouTube.
Y como no cesa de decirlo, la última vez en el Homenaje a la Patrona de la Policía Municipal, y a mí no me gusta que se mueran tantos gatitos, voy a tratar de demostrar, con permiso del director, que ya da por descontado que Tejero miente que, además, manipula espumeando los datos, que es mucho peor.
Lo suyo es trilerismo político. Cuando bajan los datos de la inseguridad dice que bajan y, cuando suben como ahora, se agarra a otro parámetro para obviar su fracaso.
Con el agravante de que los delitos que han subido este semestre son los que más alarma social causan.
Yo entiendo que ELLA necesite decir que Pozuelo es paraíso terrenal en seguridad para buscar la reelección como candidata a la alcaldía y que si, para ello, tiene que dar datos manipulados, aunque sean del Ministerio del Interior, lo hace y le da igual que caigan chuzos de punta…
Así que vamos a ver si salvamos algunos gatitos de YouTube…
La alcaldesa Tejero, como decía más arriba, ha vuelto a presumir del balance de criminalidad del Ministerio del Interior correspondientes al primer semestre del año, promocionando a Pozuelo de Alarcón como la ciudad más segura de la Comunidad de Madrid.
No se lo cree ni ella. Pero insiste. Debe tener mucha necesidad.
Según el relato oficial, el municipio mantiene un ratio de delitos convencionales de apenas 10,3 por cada mil habitantes.
Sin embargo, detrás de este titular triunfalista existe una trampa estadística, como casi todas las estadísticas sobre Pozuelo de Alarcón, que maquilla la realidad diaria que viven la mayoría de los vecinos.
El cálculo del Gobierno parte de una premisa engañosa ya que divide los delitos registrados entre la cifra total de población empadronada, que roza los 90.000 habitantes.
Pero Pozuelo de Alarcón no es una ciudad al uso. Y lo hemos dicho muchas veces. En su término municipal se ubican grandes urbanizaciones cerradas (como La Finca, las Somosaguas, Las Encinas, Monteclaro, Montealina o Prado Largo) que albergan a unos 16.000 residentes, entre las 16-17 que existen.
Estos enclaves disfrutan de un blindaje particular con control de accesos, garitas de vigilancia y seguridad privada las 24 horas del día.
Al incluir a esos 16.000 vecinos en el denominador, el Gobierno local diluye artificialmente el ratio de delincuencia.
Si se descuenta a esta población protegida por sus propios medios privados, la realidad cambia para los cerca de 74.000 habitantes restantes. Para los vecinos que residen en el Centro, la Estación, la Avenida de Europa o los barrios del Norte y del Sur, colonias incluidas.
Y estos son los vecinos que sufren la verdadera presión de la delincuencia en la vía pública y el fracaso de los servicios de seguridad pública.
Los demás, los que viven en las urbanizaciones grandes, se mueven poco por la ciudad.
Y, claro, con los datos reales del balance del Ministerio del Interior en la mano, la tasa de criminalidad convencional en la ciudad no es del 10,3, sino que se eleva a casi 12,6 delitos por cada mil habitantes.
Del mismo modo, la infracción penal total pasa de los 14,7 declarados oficialmente a rozar los 18 delitos por mil habitantes.
Y eso cambia las estadísticas.
Es sobre esa población sobre la que hay que aplicar los datos. Y los datos son demoledores.
Durante los primeros seis meses de 2026, la criminalidad total en Pozuelo se incrementó un 7,5%.
Los delitos de lesiones y riñas tumultuarias se hayan disparado un 180%.
A este preocupante aumento de la inseguridad hay que sumar la escalada del tráfico de drogas, que sube un 600%. Un 600%.
También destaca el repunte imparable de los delitos contra la propiedad y las personas: Los robos con fuerza en domicilios crecen un 37%.
El total de robos en establecimientos e instalaciones sube un 32,4%.
Y los delitos contra la libertad sexual aumentan un 60%. Más otro 60% del resto de delitos contra la libertad sexual.
¿Un 60% más otro 60%?
Por si fuera poco, la cibercriminalidad se dispara un 37,5%, impulsada por un repunte del 50,2% en estafas informáticas.
(Sobre este aumento de la cibercriminalidad sí que debería dar cursillos la Policía Municipal y hacer notas de prensa para tratar de prevenirla)
Presentar a Pozuelo como un oasis inexpugnable a base de promediar barrios de acceso libre con fortalezas privadas es un ejercicio de prestidigitación política.
Los datos reales demuestran que la delincuencia crece y que el modelo de seguridad del Gobierno de Paloma Tejero sobrevive gracias a un espejismo estadístico que oculta la experiencia cotidiana de la mayoría de los pozueleros.
Y, oiga, que nos importan tres narices, por ser fino, lo que pase en otras ciudades de la Comunidad de Madrid.
Queremos saber que nos pasa aquí y qué está haciendo para impedirlo.
Y queremos que el Gobierno pepero de Pozuelo deje ya de caer en las falacias del Gobierno sanchista, usando datos comparativos y políticamente cocinados, para intentar tapar la realidad…
Y la realidad, alcaldesa, es mala…
Y, ea, que a mí me jode mucho que con cada declaración suya de manipulación de datos muera un gatito en YouTube.
Juan Manuel Sánchez






