El Ayuntamiento podría haber dado más de 15.000 euros para Filipinas y también haber puesto algo más de discreción

(18-12-13) Reconozco que las matemáticas nunca fueron lo mío y que, por ejemplo, el cambio de pesetas a euros me hizo tener que comprar una maquinita que me facilitase el cambalache porque, si la cantidad no era en pesetas, no me enteraba. Con el tiempo y una caña he terminado por saber que 15.000 euros son 2 millones y medio de pesetas.
Viene este rollo a cuento de la entrega que ha hecho el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón a Cruz Roja Española de 15.000 euros para ayudar a los damnificados por el tifón “Haiyán” de Filipinas. Algo que, dicho sea de paso, está muy bien, foto incluida de la señora Adrados y la señora Pérez Abraham y de la señora Hochleitner, presidenta de las Asamblea Local de Cruz Roja Pozuelo y la señora Cataluña, directora técnica de la misma. Todo sirve para pasar a la historia, para dar fe del acto o para hacer campaña.
Esta cantidad se aprobó en el pleno de noviembre y ya, entonces, dije que me pareció bastante pobre. Dos millones y medio de pesetas son un buen pellizco para cualquier ayuntamiento pero no para el de un pueblo como Pozuelo de Alarcón. Creo que tendría que haber sido, como poco, el doble. Porque, si hay que ir, se va… Pero ir para 15.000 euros…, en fin…
Es cierto que cualquier cantidad que se mande a Filipinas suma. A más azúcar más dulce. Pero yo creo que Pozuelo de Alarcón se tendría que haber estirado un poquito más, sobre todo si tenemos en cuenta que el equipo de Gobierno presume de haber ahorrado millones de euros este año. O el año pasado, que no me acuerdo muy bien.
Ya sé, en cualquier caso, que ha sido un gesto loable. Y lo reconozco. Lo he dicho más arriba. Pero cada uno debe dar en función de lo que tiene, no para quedar bien.
Ah, y otra cosa, quien tuviese la idea de hacer el cheque gigante de la foto debería hacérselo mirar porque la cosa es una horterada del 8. Digna, tal vez, del premio de un concurso en el descanso de un partido de baloncesto o del premio de un programa de habilidades de televisión pero, desde luego, sin ningún sentido en el acto de un gesto solidario como éste que exige otra mesura.
Un poquito de discreción, por favor.



