El Parque Forestal Adolfo Suárez de Pozuelo y los ‘Mazingers’

(14-07-14) Reconozco que no había ido nunca al Parque Forestal Adolfo Suárez, antes Parque Forestal Somosaguas. Sabía de su existencia pero nunca me había llamado la atención. Pozuelo tiene muchos y hermosos parques y, tal vez, no había sentido esa necesidad. Además, extrañamente, el Ayuntamiento apenas ha hecho publicidad de él. Y eso sí que no sé por qué. No sé si se deberá a que está en Húmera (y eso es demasiado lejos) o porque no estaba, suficientemente, acondicionado. Ahora, en cambio, he ido. Ver a la señora Adrados y a la señora García Molina anunciar, ufanamente, que el parque ya se puede visitar a diario y que aquello es casi la pera limonera del medio ambiente mundial porque cuenta con 140 hectáreas y tiene 25.000 árboles y 95.000 arbustos me ha conmovido y el hecho ha tenido para mí una atracción irresistible. Ha sido una pena que la nota de prensa no nos haya contado también el número de conejos y demás animales de pelo y pluma. Conejos hay por un tubo.
Reconozco también que mi visita no ha sido larga ni en tiempo ni en espacio. Pero sólo con lo que he visto me ha parecido suficiente para comentarlo aquí. Así que vayamos por partes, como diría Jack el Destripador.
Para empezar, si el Parque Forestal Adolfo Suárez es tan importante para Pozuelo, debería haber carteles anunciadores en las grandes vías del pueblo. Y no los hay. Tienes que saber que está en Húmera para ir hacia él y no sé cuantos pozueleros lo saben. Creo que pocos.
Al entrar en Húmera solo hay dos carteles, dos, que indican el camino. Los dos están en el centro urbano. Pasadas las dos ‘flechas’, se acabó. A buscarse la vida porque el Parque no se encuentra fácilmente. Al final de una calle, que supuestamente conduce a él, está el Aula de Educación Mediambiental (de este Aula también hablaré otro día porque su aspecto no parece responder a su pomposo nombre). Allí acaba la calle.
Junto a la entrada del Aula, lo único que hay es un camino forestal a la derecha con un cartel de ‘prohibido el paso’, salvo que se vaya al cementerio o tengas el vehículo autorizado. Y, como yo no iba al cementerio ni tenía el vehículo autorizado, me metí en la mencionada Aula de Educación Medioambiental. En ella, por fin, un amable caballero me dijo que no hiciera caso al cartel del camino. El Parque Forestal estaba al final del camino prohibido. Curioso por sorprendente cumplimiento de las placas oficiales del propio Ayuntamiento.
En fin, que eché andar por el prohibido camino de gravilla y baches, pasé el pequeño cementerio de Húmera y, rodando-rodando, llegué a un descampado perfectamente adecuado para aparcar aunque sin una mísera sombra. Cuando aparqué me pregunté: ¿por qué el camino forestal no se habrá arreglado como se ha hecho con el aparcamiento? Hubiera sido tan fácil hacerlo con tanto superávit como hay… Me pareció que todo olía a improvisación… A necesidad de foto.
En cualquier caso, me bajé del coche y me dispuse a conocer algo del maravilloso Parque. Y reconozco, de nuevo, que es fantástico. No sé por qué nunca se ha hecho promoción de esta joya. Y parece muy bien cuidado. Pero… En Pozuelo, siempre hay un pero…
Pero mi gozo en un pozo cuando observé como una Red eléctrica de Alta Tensión cuza el Parque. No me lo podía creer pero era verdad. Allí, frente a mí, estaban los ‘mazingers’ que sostenían los cables. ¿Y esta antigualla? Todo se me vino abajo. Era incomprensible.
¿Cómo se puede tener una maravilla de parque forestal cruzado por cables de Alta Tensión y sus correspondientes torretas metálicas a estas alturas de la liga? Es una contradicción absoluta. ¡Mónica, por Dios!
¿Qué le dirán los profesores a los niños cuando los lleven al Aula de Educación Medioambiental y vean los ‘mazingers’?
No quiero ni saberlo. Claro que, lo mismo, les hablan del paleolítico en Pozuelo. En fin…
Para terminar, una pregunta tonta: ¿La Oposición ha presentado alguna moción sobre el tema de la alta tensión en el Parque Forestal o es que tampoco han ido por allí?







