Cuando Quislant y su concejalía 2030 se hayan ido de Pozuelo, solo se les recordará por el destrozo medioambiental de la Estación, Húmera, grandes parques y la Avda de Europa

Se empieza por hablar de la Agenda 2030, cuál europeos cualquiera que nos llenan de impuestos para ser todos muy progres (muy Wokes) y se acaba por poner todo patas arriba en Pozuelo para que todo el mundo recuerde que el adecentamiento de parques y jardines se hicieron en la época Quislant.
La realidad, sin embargo, es otra y, posiblemente, el punto de inflexión fuese la “cimentación” del Parque Adolfo Suárez para convertirlo en aparcamiento, hoy olvidado por la alcaldesa.
Lo de menos para ELLA y su equipo -oposiamigos incluidos- fue que se secaran las lagunas, que se abandonasen flora y fauna, que no se proponga, públicamente, la oportunidad de visitar, disfrutar y pasear un entorno de obligado conocimiento para todos los vecinos de Pozuelo, colindante con la Casa de Campo…
Lo importante para la alcaldesa es hacer cosas aunque sean disparatadas… A fin de cuentas, el parque está en Húmera y la mayoría municipal sólo es capaz de llegar con el ‘Waze’ (el transporte público, ya se sabe, no es para gobernantes, aunque sean locales) a ese castigado barrio.
Y, claro, así el daño ecológico en Húmera no se conoce por la gran mayoría de la población porque pondría a diario el dedo en la llaga y evidenciaría el crimen medioambiental allí cometido. Un crimen que, por cierto, tan poco duele a los Oposiamigos.
Y en esa línea destructora, Quislant y equipo, tras ojear a su alrededor y llevar todo el año con La Estación levantada (aún no sabemos con qué fin, más allá de arruinar a sus comercios y llenarnos de polvo y ruido a sus vecinos), acomete las obras en los dos parques pulmones del barrio durante el verano y, precisamente, con las temperaturas que acompañaron al mismo.
Lo del Parque de las Minas-Alcalde Martín Crespo, es de aurora boreal, con su pequeño lago, con su fuente en la proximidad del cruce con Escolapios, sigue cerrado y huidos sus patos.
Los vecinos hartos de dar vueltas a su alrededor, confiando en el fin de la obra se han quedado sin el frescor natural que a todos nos regalaba gracias a la imprevisión y mal hacer desde el equipo gubernamental pozueleño.
Como no les parecía suficiente con imposibilitar ese pulmón atacaron y ahí siguen, se fueron a por el Parque Fuente de la Salud, que ya tenía un grado de “abandono” importante, pero ahora se había convertido en refugio obligado por cierre del anteriormente citado.
Cuando Quislant sea un recuerdo -Oposiamigos incluidos- y alguien se acerque a Húmera y vea su cemento, no podrá compensarlo ni el adecentamiento tardío de Las Minas-Alcalde Martín Crespo y La Salud ni, por supuesto, el paseo central de la Avda. de Europa, ni la elipse de la Plaza de la Constitución, ni las rotondas hechas, rehechas e inventadas para que el “medioambiente” fluya.
Todos recordaremos que hemos perdido dos legislaturas con un gobierno incapaz, también, medioambientalmente -verde por fuera, negro por dentro- al igual que la oposición.
Eso sí, todos bien cobrados y, gracias a las prebendas económicas a las peñas, bien comidos.
Alejandre






