El caso Griezmann está a punto de resolverse pero el capricho del francesito ha podido provocar graves problemas en la relación entre el Barcelona y el Atlético de Madrid

Es posible que, a la hora de leer este comentario, haya finalizado el culebrón Griezmann porque el jugador o algún representante legal suyo hubiese depositado en la sede de la Liga de Futbol Profesional los 120 millones de su cláusula de libertad.
La situación es insostenible.
Soy, y ya lo dije el otro día, de los creen que el Barcelona ha jugado a dilatar el pago de los 120 millones de euros porque no los tiene y necesitaba tiempo para conseguirlos. Nadie puede creer que el club catalán buscara romper el acuerdo con Griezmann por un cambio de planes que, en cualquier caso, siempre pasaría por indemnizar al jugador que tendría que habérselas con el Atlético de Madrid.
El Barcelona, aparte de no tener físicamente el dinero, siempre ha intentado en este contencioso involucrar al Atlético de Madrid para fragmentar el pago de la cláusula de Griezmann, pero el equipo madrileño se ha mostrado firme para no aceptar otra forma de pago que no sea la tocateja.
Pago al contado. El Atleti ha vendido muy bien tiene dinero y ha comprado al sustituto del francés. Se trata de la gran promesa portuguesa Joao Félix.
De lo que no hay duda es que el contencioso Griezmann ha deteriorado las relaciones Atlético de Madrid-Barcelona. Y las ha deteriorado hasta el punto de que habrá de pasar tiempo para que se restablezcan…
Y todo por el caprichito de un francés que se cree mejor jugador de lo que es.
La sangre no llegará al río porque los dos clubes están condenados a entenderse porque el fútbol es un negocio…
A veces, de caprichosos.
José Antonio Rosa






