Carta abierta al Excmo. Sr. D. Andrés-Manuel López Obrador (amigablemente AMLO) presidente de los Estados Unidos Mexicanos para pedirle perdón por no acordarme de sus muertos

Respetado Presidente de esa gran república:
Los medios de comunicación nos informan de que V.E. ha enviado sendas cartas al Rey de España y el Papa exigiéndoles que piden perdón a los Estados Unidos Mexicanos porque hace 500 años iniciaron la conquista de esos territorios bajo el dominio de la espada (España) y la cruz (el cristianismo).
No encuentro una justa razón para que 500 años después de la llegada a México de españoles se nos quiera exigir a los de ahora que pidamos perdón por lo que hicieron nuestros antepasados.
¿Es que los hijos son responsables de lo que hicieron sus padres?
La única razón que encuentro para esa anomalía es que acaso V.E. en su fuero interno se considere heredero y sucesor de Moctezuma, el emperador azteca que murió apedreado por sus súbditos.
No soy rey, ni papa, pero sí seguidor de ambos por ser español y cristiano. Por eso quiero pedirle perdón.
Como español le pido perdón, en primer lugar, porque en 1520 unos 600 españoles unidos a una coalición de 3000 entre tlaxcaltecas, cempoaleses y tabasqueños (nativos de ahí) entre otros, que no querían admitir la tiranía del emperador azteca Moctezuma lucharon en busca de su libertad junto a los intrusos españoles y tuvieron la osadía de vencer a unos 20.000 aztecas en Otumba.
Como cristiano le pido perdón porque al año siguiente los españoles comandados por el mismo aventurero, llamado Hernán Cortés, tomaron Tecnochtitlan, la capital del imperio azteca y por aquello del dominio de la cruz y en contra de la libertad de los vencidos impidieron a éstos que siguieran arrancando el corazón a sus prisioneros cuando aún estaban vivos o a los jóvenes para ofrecerlos en sacrificio a sus dioses.
Dicen los historiadores que por esa prohibición conservaron la vida miles de despreciados prisioneros-víctimas.
(Las malas lenguas sugieren que hoy se siguen haciendo esos mismos sacrificios, aunque de forma oculta. Los periódicos informan de que V.E. anda buscando a 40.000 desaparecidos, entre ellos unos cuantos estudiantes).
También le pido perdón porque el año 1534 los odiosos españoles crearon el virreinato de la Nueva España uniendo a la fuerza a los diversos pueblos que hoy llamamos mexicanos, que hasta entonces se habían enfrentado con entusiasmo entre sí, impidiendo de esa forma que se siguieran matando.
El que a ese virreinato se le llamase Nueva España dando a entender que las leyes que regirían en él serían las mismas que en la vieja España era un atentado contra la libertad de tales pueblos a vivir como les dé la gana.
Pido perdón porque en 1542 se dieron las Leyes de Indias, leyes que por primera vez en la historia concedía en los territorios americanos de la Monarquía Católica los mismos derechos, los que hoy llamamos Derechos Humanos, a los vencidos, incluidos los mexicanos, que a los vencedores españoles. Era otro atentado contra la libertad: ¿por qué los mal llamados hoy pueblos colonizados tenían que aceptar las leyes que les imponían los llamados colonizadores?
Como español y cristiano pido perdón porque en 1551, bajo el dominio de la espada y de la cruz, se creó la Real y Pontificia Universidad de México Universidad (que era la tercera de América, cuatro meses después de crearse la de Lima). En el siglo XX un tal Adolfo Hitler dijo que a los pueblos vencidos había que darles la oportunidad de que siguieran siendo analfabetos porque así serían más fácilmente manejables.
¿Quiénes eran los españoles para impedir que les mexicanos siguieran siendo unos iletrados?
Como cristiano le pido perdón porque en 1573 en rey tan tirano (según los flamencos) como Felipe II dio unas Nuevas Ordenanzas de población y descubrimiento que prohibía a las autoridades civiles ejercer coacción y violencia sobre los nativos de todos los territorios de América (incluidos los mexicanos) para que aceptasen el cristianismo y la soberanía de España. Esas tareas se les encomendaban a la persuasión de los misioneros.
Como español le pido perdón porque quienes ustedes llaman conquistadores (y nosotros colonizadores) fueron a México sin vacunarse contra la viruela, el sarampión y otras enfermedades contagiosas que les transmitieron a los nativos de ahí.
Como cristiano quiero pedirle perdón por haber construido catedrales (y no templos como las pirámides del Sol y la Luna) e incluso por haberle dado un nombre extremeño a la principal advocación mariana de México: Virgen de Guadalupe.
Como español quiero pedirle perdón porque la mala bestia que fue el rey Fernando VII obligó a la Nueva España a declararse independiente de la España de siempre al no aceptar el rey el Plan de Iguala (1821) que proponía la unión de ambas Españas bajo la misma corona, lo que fue aprovechado años después por los Estados Unidos de América pata arrebatarle a México territorios tan queridos como Texas y California.
Podría pedirle otros mil perdones (incluso porque miles de españoles, entre ellos un cántabro apellidado Obrador, llegaron a México pidiendo auxilio acabada la guerra incivil española y el presidente Lázaro Cárdenas que debía tener una memoria diferente a la de V.E. les acogió sin reservas) pero no quiero molestarle más.
Reciba mi indiferente saludo…
Hernán des-Cortés






