Dónde están, cuando se necesitan, las defensoras de la mujer: La soledad con Yolanda Estrada en Pozuelo abrió la veda para Cristina Cifuentes en la Región

Las reivindicaciones por los derechos civiles gozan, para los afectados, principalmente, de una oportunidad única para alcanzar un derecho obligado y necesario que ponga fin a una situación de indefensión e injusticia que les afecta y, que beneficiará a todo el conjunto social, igualando derechos y deberes.
Cuando la ideología partidista, interviene en las mismas, una buena causa se acaba transformando en una discriminación, dizque positiva, en ocasiones, que incluso puede alterar, totalmente, la demanda reclamada.
Como no hay peor cuña que la de la misma madera, los ejemplos de sectarismo, entre el sexo femenino, según “condición social” y /o política, ponen de manifiesto que no todas las mujeres…son iguales, ni mucho menos. Según el color del partido de la fémina en cuestión, las respuestas y las ofensas difieren.
Todos recordaremos las que le cayeron a Sofía Mazagatos, por hablar del “candelero” en vez del candelabro, como además era joven y guapa… leña sin piedad. No constan defensores. Aún humea la “portavoza” de la Sra. Montero, en un alarde de cambiar reglas y normas lingüísticas, con el sambenito del machismo, mientras dentro de su propio partido siguen con la portavoz, ya se sabe: consejos doy que para mí no tengo y rápidamente desde las filas más a la izquierda… bombo y boato.
Los recientes acontecimientos en nuestra Comunidad, como consecuencia de las aviesas palabras de Francisco Granados, hacia Cristina Cifuentes dejando entrever, para exculparse él, supuestos asuntos personales con Ignacio González, ponen una vez más de manifiesto que la clase política -en general- vale lo que vale, entre la nulidad y la nada y, si se trata de la derecha: absolutamente nada.
Como no he oído a ninguna de las defensoras de los derechos de la mujer, que tanto se ofendieron por uno de los usos de la palabra fácil, en el diccionario de la RAE (ahí llevaba el mismo toda una vida, por cierto), ni por las acusaciones de machistas irredentos a distintos periodistas que no defendían las posiciones moradas, cuando atacaban a las huestes azules o naranjas (acuérdese las expresiones hacia Arrimadas en medios públicos catalanes, seguramente, en tono figurado…).
Por supuesto no he escuchado ninguna palabra de la Sra. Montero en defensa de Cristina, ¿será porque es azul y eso condiciona derechos y deberes?, salvo para decir que dada la acusación del Sr. Granados, más allá de su palabra, tendría que comparecer en la Asamblea de Madrid, a pesar de no encontrar causa alguna, por parte de la fiscalía, ¿también debería comparecer, tras las insinuaciones amorosas… Irene?.
Cuando el 23 de Noviembre pasado nuestra colaboradora Yolanda Estrada, en su video-blog, puso luz y taquígrafos ante los ataques hacia su persona, llenos de mezquindad, “casualmente” redoblados al presentarse a la presidencia del PP en nuestra villa y absolutamente nadie del PP, salió en su defensa, por supuesto tampoco escuché ni a morados, ni a rojos, ni a naranjas palabra alguna… no sabían que el tiempo pone a cada uno frente su destino y en el pecado de callarse, tuvo su “jefa” de Madrid, la penitencia de Granados.
Como pintan, no sé si bastos, en los azules madrileños no he escuchado a ninguna de las reinas del PP (Soraya & Mª Dolores) palabra alguna de apoyo, por compañera, amén de mujer y todas con el marchamo del machismo… salen al paso. Se ve que no quieren verse reflejadas en el espejo, que más pronto que tarde, acuérdense, las velará.
Empecemos por el principio, si está mal, está mal para todos y si se quiere ofender con las palabras, ante las mismas, tenemos que trasladar las mismas respuestas, pero si lo que realmente ocurre es que la contestación depende del color político y del interés social… déjense de machismos irredentos y de justificaciones políticamente correctas, aplíquense lo dicho por Inés Arrimadas: “Soy feminista, si por ello se entiende la lucha por la igualdad; lo que no soy es comunista”
Y que cada uno interprete como quiera.
Parafraseando el poema del pastor protestante alemán Niemöller, en la Semana Santa del 46, ante la apatía del pueblo alemán sobre la crueldad nazi: “…cuando llegaron a la puerta de Cristina, para ir a difamarla, ya no quedaba nadie para protestar”, perdieron la oportunidad cuando Yolanda, sola contra todo el PP de Pozuelo, reconoció, llena de valor, dignidad e inteligencia: “yo no soy ninguna víctima, lo son quienes se dejan engañar por esas informaciones mezquinas, falsas y maledicentes”.
Gracias, Yolanda, por defendernos a todos, si Cristina hubiese sido la presidenta de todo tu partido tal vez lo hubiese evitado y, con ello, la suya.
A. Nogueiro






