El Gobierno de Pozuelo se equivoca premiando la Excelencia a estudiantes de 6º de Primaria y 4º de Secundaria

(03-10-14) Me gustaría empezar este artículo de fondo alabando el Acto de Reconocimiento a la Excelencia y al Mérito Académico que se celebró ayer en Pozuelo de Alarcón. De verdad. Me gustaría. Pero si lo hiciese no estaría siendo fiel a mí mismo. En cualquier caso, enhorabuena a los 66 alumnos de 6º de Primaria y 4º de Secundaria de los centros educativos de Pozuelo que recibieron los Premios a la Excelencia y al Mérito. Según explica la propia nota del Gobierno de Pozuelo, se premiaba el mejor expediente académico del pasado curso y su actitud en el estudio, aunque esto último no sé muy bien qué es.
Pero el Gobierno de Pozuelo se equivoca entregando estos premios porque, aunque la idea de premiar la Excelencia para favorecerla parezca buena, es un pensamiento antiguo. Muy antiguo. Del Siglo pasado. Y Pozuelo de Alarcón debería aspirar a proteger ideas nuevas. De vanguardia. De este Siglo. Y, en este Siglo, la Excelencia es otra cosa. Ya ha dejado de ser unipersonal para ser colectiva. La Excelencia es una idea a la que debe aspirar el colectivo estudiantil. Todos los estudiantes, no solamente unos pocos. Se debe intentar conseguir que la Excelencia sea la base de la Enseñanza para todos los estudiantes. Todos. Y hacia ese tipo de excelencia es a donde hay que caminar.
Ya no hay Excelencia individual a la antigua usanza. Ya está demostrado que esa distinción es perjudicial para el propio alumno excelente y para los que no lo son. Produce pequeños súper estudiantes raros y genera envidias y malas intenciones en los demás.
¿Quién merece más la excelencia, un chico que es un superdotado y saca matriculas sin mayor esfuerzo o un chico menos capacitado que hace un gran esfuerzo de superación para sacar aprobados o notables?
Está demostrado ya, en sesudas tesis doctorales, que premiar la excelencia de las ‘súper personas’ termina, con el tiempo, produciendo miedo, inseguridad, angustia y timidez, aparte de un tipo de personas que nunca ha experimentado la sensación de fracaso y el fracaso llega aunque no quiera. Y ese es el momento del llanto y el crujir de dientes.
Creo que con esta exaltación del alumno se están confundiendo valores. Un valor, en la Educación, no es sacar matrículas por ser muy inteligentes. Un valor en Educación es hacer un esfuerzo grande por ser un estudiante lo mejor posible. Y esto último sí que es admirable por la sociedad y por los propios compañeros.
Lo dijo la propia alcaldesa Paloma Adrados en su discurso: “porque recibir esta distinción al mérito y a la excelencia pone en valor cualidades tan importantes como la tenacidad, el trabajo, el afán de superación o las ganas de aprender y mejorar”.
Pero, en el acto, no se estaban premiando esos valores que señalaba la alcaldesa. Se estaba premiando la Excelencia individual. Los mejores expedientes académicos del curso pasado. Y eso, aparte también de hacerlo otras muchas instituciones, estaba alimentando algo que la Educación en general debería asumir como soporte educativo general, como ya he dicho. Los profesores deberían trabajar para convencer a los alumnos de que deben buscar la Excelencia en sí misma. No la excelencia como premio individual.
Debo reconocer que no me gustaron nunca, a lo largo y ancho de toda mi formación, los sabihondos y los matriculas. Era gente que se autoexcluía de todos los grupos. Casi una clase aparte. Casi una casta. Me gustaron mucho más los que, a base de un gran esfuerzo y de valores como ‘la tenacidad, el trabajo, el afán de superación o las ganas de aprender y mejorar’, terminaban sacando notables, algunos sobresalientes y alguna matrícula. Era gente admirable en todo y que, además, eran los más solidarios.
Las nuevas teorías de la Educación van por esa vía. Y el Gobierno de Pozuelo, si quería premiar alguna faceta de la Educación, debería haber tirado por el camino de los valores. Es mucho más ejemplar para todos y muchísimo más agradecido por todos.
En definitiva, algo distinto aunque signifique trabajar más la selección de alumnos.






