Pedro Caro y Sureda, Marqués de La Romana, héroe de la Expedición Española a Dinamarca 1807

(27-05-15) Pedro Caro y Sureda, III Marqués de La Romana, fue un militar español jefe de la División del Norte destinada a Dinamarca, en apoyo de la política de bloqueo a Inglaterra llevada a cabo por Napoleón en 1807.
Caro y Sureda nació en Palma de Mallorca, en Octubre de 1761, y murió a la edad de 50 años en Cartaxo (Portugal), en enero de 1811, cuando se disponía a marchar en socorro de Badajoz.
Con diecisiete años, ocupó plaza de Guardia Marina en la Compañía de Guardias Marinas de Cartagena. Poco después es ascendido a Alférez de Fragata y nombrado ayudante del general Ventura Moreno.
Participa en la recuperación de la Isla de Menorca, en poder de los ingleses desde la Paz de Utrecht, y en el tercer asedio de Gibraltar, llamado el Gran Asedio, entre los años 1779 y 1783.
Carlos IV lo nombra Capitán General de Cataluña, pasando después al Consejo Superior de Guerra, como Director General de Ingenieros.
En 1796 se firma, entre España y Francia, el 2º Tratado de San Idelfonso por lo que España cede a Francia la Luisiana y pone a disposición de esta nación diez navíos españoles que tripularían franceses. A cambio, Francia crearía, bajo la protección de Napoleón, el reino de Etruria para el hermano de la reina española, Mª Luisa de Parma, y ayudaría a España a conseguir que Portugal rompiera su alianza con Gran Bretaña.
En 1804, Napoleón pidió a España que enviase tropas que relevasen a las guarniciones francesas acuarteladas en el reino de Etruria.
España mandó, a las ordenes de Gonzalo O´Farril, 7.295 hombres de los regimientos Zamora, Guadalajara, Voluntarios de Cataluña, Villaviciosa e Infante y dos baterías de artillería.
Después de la batalla de Jena, 14 de Octubre de 1806, con triunfo de Napoleón sobre los imperios centrales, el Emperador francés pidió a España un ejército de 10.000 soldados de infantería, 3.000 soldados de caballería y 25 piezas de artillería de acuerdo con los tratados en vigor.
Este ejército formaría parte del cuerpo de Observación de Hannover en Alemania y su misión seria oponerse a un posible desembarco británico en la zona del Canal de La Mancha o del Mar del Norte.
A primeros de Febrero de 1807, Godoy comunica a Napoleón que el Rey de España Carlos IV ponía a su disposición un ejército de 13.355 hombres, 3.088 caballos y 25 cañones a las órdenes del Marqués de La Romana donde se incluían los destinados a Etruria.
Este ejército formaba la llamada División del Norte. Las tropas procedentes de España partieron en dos columnas que se unieron a la otra procedentes de Etruria en los primeros días de Agosto en las proximidades de Hamburgo.
Una vez allí se unen a las tropas francesas del Cuerpo de Observación que mandaba el Mariscal Bernadotte.
Estaban asentados en las islas danesas de Langeland Aröe y Thoreng, en buena relación con la población danesa. El propio Hans Christian Andersen escribió un poema, El soldado (Soldaten), sobre un soldado español en Dinamarca, poema traducido al alemán y tan popular allí que, incluso, ha sido incluido en las canciones militares alemanas.
Las noticias de España hicieron que Bernadotte recibiera órdenes de dispersar a las tropas españolas para evitar incidentes.
Después de los sucesos del 2 de Mayo de 1808 y el comienzo de la Guerra de la Independencia Española, los ingleses, aliados de los españoles, concibieron un plan para entrar en contacto con las tropas en Dinamarca y así poder trasladarlas por mar a España.
De La Romana era muy amigo del inglés John Hookham Frere que había sido representante de Su Majestad Británica en Madrid ante la corte de Carlos IV, quien fue consultado sobre cómo hacer creíble para el Marqués el mensaje que llevaría un sacerdote católico escocés, llamado James Robertson, que hablaba alemán.
Frere propuso que llevara solamente un verso del Poema de Mío Cid sobre el que ambos habían debatido mucho y que podía servir como santo y seña del emisario.
El escocés se hizo pasar por comerciante. Llegó a Nybord, sede del cuartel general español, donde solicitó una audiencia al Marqués para enseñarle muestras de tabaco y chocolate.
Una vez reunidos, Robertson contó a La Romana la verdadera razón de su visita. Éste quedó pensativo considerando que podía ser una trampa de los franceses pero, la presentación del verso del Poema de Mío Cid complementado con otros datos, lo convenció.
La llegada en Junio de su Ayudante, acompañado del Tte. Coronel del Regimiento de Zamora y del Coronel Martín, testigos de lo sucedido el 2 de Mayo, acabó con sus dudas.
El 5 de Agosto llegó a Dinamarca el Teniente Rafael Lobo, ayudante del Almirante Ruiz de Apodaca, con los planes de evacuación para La Romana. Éste envía correos a las tropas españolas dispersas por la península indicándoles que España está sublevada contra Napoleón y que se va a reunir una flota de evacuación. El se iría sin duda acompañado de quien quiera seguirle.
Los regimientos deberían dirigirse a la Isla de Fiorna o la Isla del Sur. Los dos regimientos, que se encontraban en la Isla de Zelandia, eran los más difíciles de agrupar con el resto de las fuerzas, por lo que quedaban a sus propios medios para llegar a los puntos de reunión o buscarse un puerto por su cuenta.
El plan se puso en marcha el día 9 de Agosto tomando La Romana el puerto de Nyborg con 8.779 hombres y embarcando para Langeland.
En la península de Horsens el regimiento de caballería Algarve tuvo dudas y solo salieron 200 jinetes al mando del capitán Antonio Costa. Fueron interceptados por fuerzas superiores de Bernadotte y tuvieron que rendirse.
La Romana llegó a Langeland el día 13 de agosto y tuvo que esperar a que vinieran más buques británicos para poder embarcar a todos.
Desde el punto de embarque mando un mensaje al Rey de Dinamarca Federico VI pidiendo la liberación de los 5.000 soldados de los regimientos de infantería de Asturias y Guadalajara detenidos en la ciudad de Roskilde, en Zelandia, a cambio de los daneses que los españoles retenían en la isla de Langeland. Este intercambio no fue aceptado por el Rey danés.
El día 19 se presentó Bernadotte y empezó a cañonear la costa, por lo que el embarque se apresuró.
Quedaron en Dinamarca prisioneros unos 225 oficiales, 4.950 soldados y 2.980 caballos que fueron entregados a los franceses.
Los evacuados llegaron a España, a Santander, Ribadeo y Santoña, el 9 de Octubre para seguir combatiendo..
De los prisioneros que quedaron en Dinamarca, algunos formaron el regimiento José Napoleón I de unos 4.000 soldados que, al mando del Coronel Juan Kindelán, combatieron con los franceses en los frentes de Rusia como componentes de la Grande Armée.
Durante la gran retirada del ejército francés, la mayor parte de los españoles se pasaron al enemigo.
Unos 2.000 españoles, desertores de las tropas francesas, formaron el regimiento Imperial Alejandro. Regimiento incluido en el ejército ruso por un decreto del Zar
Este regimiento tuvo como bandera de ordenanza las insignias de la infantería Española. Fueron asimilados a la Guardia Imperial Rusa como escoltas de la emperatriz madre.
En Agosto de 1814 regresaron a España donde se integro en el ejército regular con el número 36 y con el sobrenombre de El Moscovita
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José Colmenar
Pata saber más:
Hay mucha literatura en internet de los hechos aquí contados.








