A partir del 29 N, Paloma Tejero estará en misa y repicando (alcaldesa a ratos) cuando apenas ha cumplido el 50% del ‘CONTRATO’ prometido en 2023. Un artículo de Goyito, el de la Poza

Señora alcaldesa:
Buenos días, buenas tardes o buenas noches…
Pues resulta que me enteré, escroleando en redes sociales, de que va usted de número 18 en la lista de Feijóo por Madrid. Enhorabuena, de verdad.
En 2023 iba la 33, que es como ir de suplente del suplente. Ahora, con lo que corre la lista cuando hay ministerios que repartir, el escaño lo tiene casi en el bolsillo.
Lo que me ha dejado pensando es lo otro.
Dice usted que esto reafirma su compromiso total con el Ayuntamiento y que en mayo quiere revalidar la mayoría absoluta. Alcaldesa, diputada y candidata. Las tres cosas. Mi madre lo decía más corto: No se puede estar en misa y repicando.
Osea, algo así como soplar y sorber al mismo tiempo
Alcaldesa a ratos, vamos.
Y como los plenos del Congreso suelen ser de martes a jueves, ¿quién nos atiende esos días? ¿Dejamos el recado en la Carrera de San Jerónimo?
Me he releído su programa de 2023.
Ciento cincuenta medidas, y en la primera página usted lo llamaba “nuestro CONTRATO” con los pozueleros. Con mayúsculas. Así que, como buen vecino, he mirado la letra pequeña.
Prometían un recinto ferial “alejado de zonas residenciales”. Está a unos 300 metros de las casas. Más lejos que el de antes, que estaba a 23, eso sí. Pero alejado, alejado, como mi cuñado del gimnasio.
La plaza de toros no venía en el contrato. Venía en los presupuestos de 2024, junto a un instituto, una escuela infantil y el cementerio.
Doscientos vecinos en la puerta del Ayuntamiento y, a las pocas semanas, marcha atrás. Rectificar es de sabios. No meter la pata, de más sabios todavía.
En vivienda, el contrato hablaba de más de 600 viviendas en compra para jóvenes. Lo que se sortea en enero son 200 pisos de alquiler. Los de 685 euros que salen en la foto son quince, de un dormitorio. En Edgar Neville, la promoción más grande, ninguno baja de 940.
Y la compra, de momento, ni está ni se la espera.
¿Y el plan de soterramiento de cables, la medida 77?
Yo miro para arriba y no lo encuentro.
Y luego está Húmera, que merece capítulo aparte. Primero, años con los olores de la depuradora. Ahora, la discoteca con botellón, ruido y cristales cada fin de semana, en un barrio con una sola entrada y salida. La cerraron en mayo, es verdad; en agosto un juzgado levantó la medida y vuelta a empezar. Y los vecinos, esperando.
Algunas promesas sí las han cumplido, no voy a ser injusto: el Mercado de Segunda Vida, que me encanta, y el canal directo con la alcaldesa, la medida 150.
Lo que no sabíamos es que a partir de diciembre tendría desvío a Madrid.
Decía el doctor Peter que en cualquier organización cada uno asciende hasta llegar a su nivel de incompetencia.
Yo no soy catedrático, solo un vecino con canas. Pero con el contrato a medio cumplir, la plaza de toros, el ferial, el Palacio de Congresos, los pisos y Húmera, para mí la señora alcaldesa ya ha llegado al suyo.
Y su partido, en vez de preguntarse por qué, la sube un piso más.
¿Premio o patada hacia arriba?
Ni una cosa ni otra: se lo queda todo. Lo que no está claro es quién se queda con Pozuelo.
Así nos va en la villa…
Goyito, el de la Poza






