En Húmera todo ha empeorado: Los ruidosos ya saben a qué hora termina la Policía. Lo que ningún vecino sabe es a qué hora termina el fiestón porque ya están usando “gas de la risa”

Los vecinos de Húmera ya conocen perfectamente el guion de los fines de semana.
Primero llegan los jóvenes, después el botellón, luego los gritos, la música, las molestias a los vecinos y, cuando parece que la cosa puede ponerse seria, llega la Policía Municipal y medio se callan.
El problema es que ahora, como hemos contado alguna vez en El Correo de Pozuelo, también conocen la hora exacta en la que termina el dispositivo policía. A las cuatro de la madrugada, vuelve lo de siempre.
A las cuatro de la madrugada, repito.
Y es que cuando los agentes se marchan, el botellón vuelve a ocupar su lugar. Como si todos estuvieran esperando el momento.
Y los vecinos ya saben lo que viene después: gritos, ruido y calles convertidas en un improvisado urinario público.
Hay vecinos que aseguran incluso que algunos llegan a orinar dentro de los portales.

Abro paréntesis. Nos han mandado muchas fotografías que prueban el desatino de Fin de Semana. Y las iremos publicando. Pero hoy basta con dos muy significativas. Cierro paréntesis.
Durante meses, los vecinos de Húmera han denunciado el abandono de un barrio que parecía condenado a soportar cada fin de semana el mismo espectáculo.
Ruido, botellones, suciedad, orines en los portales y una sensación creciente de impotencia ante quienes deberían garantizar que el descanso de los vecinos no dependa de la buena voluntad de quienes salen de fiesta.
Es verdad que algo ha cambiado. Este año hay más presencia policial. Me cuentan que el sábado 19 de septiembre, por fin, se impusieron multas por botellón.
Bien está lo que bien se hizo. El problema es saber si siguen multando o ya, si eso, esperamos a la Memoria 2026 de la Policía Municipal. Si es que la publican, que esa es otra…
Y a todo esto se suma que, ahora, la escandalera sube. Nadie sabía por qué. Hasta que los vecinos han encontrado y fotografiado envases de óxido nitroso, el conocido “gas de la risa”.
Como se ve en la foto que ilustra la cabecera de este artículo.
No es, por tanto, una impresión o una exageración de quienes viven allí.
Ya hay imágenes que muestran los restos de este consumo en las calles de Húmera y todo ha empeorado.
El problema empieza a adquirir una dimensión que va mucho más allá del ruido.
Es más, ¿es verdad que algunos vecinos que llaman a la Policía Municipal (con su nueva Directora General y su nuevo Comisario) para advertir de dónde se está produciendo un botellón reciben, según me cuentan, un trato poco amable por parte de algunos agentes?
Yo me lo creo, es duro estar todos los fines de semana con lo mismo…
Pero es que, mientras tanto, me aseguran haber visto saludos de absoluta familiaridad entre policías y personas situadas en las inmediaciones de la discoteca…
¿Es verdad esto también o es una nueva técnica disuasoria?
Si los vecinos tienen razón, algo se está haciendo muy mal.
Digo yo.
La Policía no está para ser simpática con unos ni antipática con otros.
Está para proteger los derechos de todos. También, y especialmente, el de quienes quieren dormir en su propia casa porque les ampara la ley.
Y se acerca, además, un fin de semana largo con motivo de la Fiesta de la Hispanidad. Y la discoteca anuncia grandes eventos.
Y los vecinos de Húmera ya saben lo que puede significar.
La solución no puede consistir en mandar policías hasta las cuatro y después apagar la luz.
Si el problema empieza cuando se marchan los agentes, quizá la solución sea tan sencilla como no marcharse todavía.
Porque en Húmera no piden que les quiten la fiesta a nadie.
Piden algo bastante más elemental como poder dormir.
Y, a estas alturas, parece que pedir eso en Pozuelo empieza a ser a ser un lujo.
Juan Manuel Sánchez





