Tejero, muy torpe políticamente, solo se preocupa de su imagen política, sin darse cuenta de que depende de las Oficinas de Atención al Ciudadano y las tiene abandonadas

Las Oficinas de Atención al Ciudadano (OAC) del Ayuntamiento de Pozuelo tienen un grave problema.
Y no parece precisamente nuevo.
Y no parece que no lo sepan la concejala “enriquita” Susana Penedo ni la Directora General “chica para todo” Noemí Lera (esta mujer va a terminar tarumba) ni siquiera la alcaldesa Tejero que nunca entendió que las OAC son la cara del Ayuntamiento y del Gobierno desde que se eliminaron las ventanillas y es en ellas donde se refleja su imagen política y su gestión…
Pero a Tejero solo le importa su imagen político-personal. La suya. La suya propia.
Normal. Como es muy torpe, políticamente, y tiene alterada la jerarquía de los valores municipales, no le preocupa que se deteriore la imagen del Ayuntamiento…
Está de paso.
Sabe que falta personal, que sobran funciones, que aumentan los trámites y que los trabajadores llevan años diciendo que están saturados.
Y no porque ahora esté todo desbordado.
Lo sabe por escrito desde 2024.
Hay correos de 2024, 2025 y 2026 dirigidos a responsables municipales en los que trabajadores de distintas OAC describen una situación que empieza a parecer menos una incidencia puntual y más un problema estructural.
El 17 de septiembre de 2025, por ejemplo, la propia coordinación reconocía una «situación tan excepcional de carencia de personal para atender todas las OAC».
La solución fue pedir voluntarios del turno de mañana para rotar y mantener abiertas las oficinas por la tarde.
Maravilloso. Es que tienen ideas de bomberos, con perdón de los bomberos.
Un año después seguimos prácticamente en el mismo sitio.
Porque mientras disminuyen los efectivos, aumentan las tareas.
En mayo y junio de este año se pidió a los auxiliares administrativos que asumieran nuevas acreditaciones de certificados de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT).
Una barbaridad que no creo que sea legal.
Por cierto, ¿qué coño es eso del «conserje-informador», del que se habló en el Pleno del pasado 17 de septiembre?
Señores, que estamos hablando del Gran Pozuelo de Alarcón y de sus 211 millones de euros de presupuesto.
¿Hay dinero para chuminadas y no para contratar trabajadores preparados?
La concejala y la directora general consideraron que la nueva función tendría un impacto «muy limitado».
Manda güevos. Quizá limitado desde sus despachos.
Bastante menos limitado es cuando se atiende a una cola.
Porque esa parece ser una de las grandes paradojas de las OAC.
Quienes dirigen el servicio no viven diariamente la misma realidad que quienes lo prestan.
Los funcionarios están frente al ciudadano, soportando esperas, reclamaciones y conflictos.
Mientras tanto, la coordinación desarrolla su jornada mediante teletrabajo y la dirección general tampoco mantiene, según trasladan los trabajadores, una presencia habitual en las oficinas…
¿Cómo se puede conocer con precisión lo que ocurre en tres oficinas, dos turnos, cientos de trámites, colas, esperas y conflictos sin estar allí?
Más aún después de que en ese mismo Pleno del 17 de septiembre se afirmara que existe una comunicación «fluida y constante» con los funcionarios y que sus incidencias son atendidas con rapidez…
Mienten como bellacos…
Información, desde luego, parece que reciben.
El 23 y 24 de septiembre varios trabajadores volvieron a escribir.
«Estamos muy-muy saturados, estresados».
«Las OAC’s no son capaces de absorber más trabajo. Estamos bajo mínimos».
Y mientras tanto aparecen también problemas de seguridad.
Amenazas comunicadas formalmente, comportamientos intimidatorios y, este septiembre, incluso el lanzamiento de un bolígrafo a la cabeza de una trabajadora.
Porque cuando un ciudadano lleva una hora esperando, delante no tiene al concejal ni al director general. Tiene al auxiliar administrativo C2.
Y sobre ese trabajador acaba descargándose buena parte de la frustración.
Tampoco parece sencillo cubrir las plazas.
En el último proceso selectivo de auxiliares administrativos se ofrecieron cuatro destinos OAC y, según la documentación disponible, fueron las últimas plazas elegidas.
De las cuatro personas que las escogieron, sólo una terminó incorporándose como funcionaria de carrera; las demás renunciaron o pidieron excedencia por incompatibilidad.
Un dato que debería poder contrastar Recursos Humanos.
El 28 de septiembre llegaron una funcionaria de carrera y una interina. Al día siguiente se comunicó el cierre de Volturno entre el 29 de septiembre y el 5 de octubre.
Y ahí está la fotografía perfecta del problema:
Pozuelo presume de tres OAC con atención presencial de mañana y tarde, pero una de ellas puede echar el cierre mientras el edificio sigue abierto.
Quizá el Ayuntamiento debería dejar de contar cuántas plazas figuran en la RPT y empezar a explicar algo mucho más sencillo:
Como cuántas personas trabajan realmente cada día en cada oficina y en cada turno, cuántas vacantes existen, cuántas bajas quedan sin cubrir y cuántas veces se han cerrado oficinas o reorganizado turnos por falta de efectivos.
Y también cuándo fue la última vez que la responsable política de Atención al Ciudadano o la Dirección General se sentaron con todos los trabajadores de las OAC para escucharles.
Porque el problema no parece ser la falta de información. La información existe. Ha llegado a Coordinación, Dirección General, Concejalía, Prevención y sindicatos.
Pero¿qué se ha hecho exactamente con todos esos avisos?
Porque las OAC no funcionan gracias a los organigramas. Funcionan porque quienes están detrás del mostrador llevan tiempo haciendo malabarismos para que no se caiga el servicio.
Y cuando ya no pueden hacer más malabarismos, llega la cola.
Llega el enfado.
Llega el conflicto.
Y llega la demostración de que Tejero no sabe de la misa la media.
Manolo Pérez







Para ampliar información comentar que dadas las circunstancias, horarios y lo machacados que tienen a los trabajadores de la OAC, están intentado cubrírlas con la bolsa de interinos y llevan más de 70 personas llamadas y no han conseguido cubrirlas, ya que es vox populi lo que está sucediendo. La gente prefiere rechazarlas y que les echen de la bolsa que aceptar sabiendo lo que se van a encontrar.
Estan dejando el Ayuntamiento echo unos zorros.
Muchas gracias por la información. Saludos
Lo verdaderamente preocupante es que esto no parece un problema puntual, sino una situación que los trabajadores llevan tiempo denunciando: falta de personal, sobrecarga, cada vez más funciones, largas esperas y problemas de seguridad. Si los responsables municipales conocen esta realidad desde hace tiempo, la pregunta es sencilla: ¿por qué no se ha solucionado?
No basta con anunciar nuevas oficinas ni hablar de calidad en la atención al ciudadano. Hay que dotarlas de personal suficiente, cubrir las vacantes y proteger a quienes trabajan presencialmente dando la cara todos los días. Cuando una OAC tiene que cerrar y las restantes trabajan al límite, el problema ya no puede ocultarse detrás de discursos o buenas palabras.
Los vecinos de Pozuelo y los trabajadores merecen explicaciones, medidas concretas y plazos.
Muchas gracias por la información. Saludos