Hoy no toca criticar: Es tiempo de solidaridad con los que sufren por los incendios que están golpeando con gran dureza a la Comunidad de Madrid, incluso ¿por qué no?, de rezar por ellos

Hay momentos en la vida en los que cualquier diferencia política pierde importancia. En los que no tiene sentido la crítica.
Hoy es uno de esos días.
Y es que, mientras escribo estas líneas, miles de personas siguen mirando al cielo con angustia.
Un cielo teñido de humo. Un cielo que sigue anunciando miedo, incertidumbre y dolor.
Los incendios que están golpeando con una dureza insoportable a la Comunidad de Madrid, y a tantos rincones de España, no entienden de ideologías, de fronteras ni de colores políticos. Solo dejan tras de sí sufrimiento, cenizas y vidas rotas.
Hay familias que han tenido que abandonar sus hogares sin saber si volverán a encontrarlos en pie.
Hay vecinos confinados, agricultores y ganaderos que han perdido el trabajo de toda una vida…
Hay pueblos enteros que viven pendientes de un cambio de viento…
Y hay miles de profesionales que llevan días luchando contra el fuego sin apenas descanso.
Por eso, por todo eso que es mucho, hoy no es el día para hacer oposición ni para exigir responsabilidades.
Ese momento llegará. Y cuando llegue, habrá que analizar qué ha fallado, qué se puede mejorar y qué decisiones deben adoptarse para que tragedias como esta no vuelvan a repetirse.
Pero hoy no. Hoy, no.
Hoy toca estar del lado de quienes sufren.
Hoy toca dar las gracias a los bomberos, a las brigadas forestales, a la UME, a la Guardia Civil, a la Policía Local, a Protección Civil, a los sanitarios y a tantos y tantos voluntarios anónimos que llevan jornadas interminables jugándose la vida para salvar la de los demás.
O, simplemente, ayudando en tareas de abastecimiento y distribución.
Hoy toca obedecer las indicaciones de las autoridades. Toca colaborar y demostrar que una sociedad se mide, sobre todo, en los momentos más difíciles.
Desde El Correo de Pozuelo queremos enviar un abrazo sincero a todos los afectados. A quienes han perdido su casa. A quienes han perdido su negocio. A quienes han visto desaparecer en unas horas el esfuerzo de toda una vida.
No están solos. No lo están.
Pozuelo de Alarcón siempre ha respondido cuando la solidaridad ha llamado a su puerta. Estamos seguros de que volverá a hacerlo. Porque la grandeza de una ciudad no se mide por su renta ni por sus estadísticas. Se mide por la calidad humana de sus vecinos.
Ya habrá tiempo para la política.
Hoy solo hay sitio para la apoyo, para la esperanza y para el inmenso respeto hacia quienes, con un casco, una manguera o simplemente tendiendo una mano, están demostrando lo mejor de nuestra sociedad.
Es tiempo de solidaridad con los que sufren por los incendios que están golpeando con gran dureza a la Comunidad de Madrid, incluso ¿por qué no?, de rezar por ellos.
Que las llamas no consuman también nuestra capacidad de estar unidos.
Anacleto Rodríguez, director de El Correo de Pozuelo





