A propósito de la seguridad de Pozuelo: Por mucho que nos vendan que es la ciudad donde menos delitos se comenten de la Región, es un barco a la deriva con una única responsable

Estimado director:
A propósito de la seguridad ciudadana en Pozuelo de Alarcón, por eso me viene a vivir a esta ciudad, y después de ver los cuentos chinos que nos cuentan en el Ayuntamiento, he escrito un pequeño artículo sobre el tema ya que he visto que les interesa dicha seguridad ciudadana en su periódico.
Empezaré diciendo que vine a vivir a Pozuelo el Siglo pasado. En el Siglo XX. Esta ciudad era entonces auténticamente segura. Tanto, que decidí venir a vivir a ella porque había tenido alguna mala experiencia en Madrid y la familia buscaba tranquilidad.
Han pasado los años y he asistido al deterioro de esa tranquilidad y, a mí entender, las culpables han sido las últimas alcaldesas que hemos tenido, es decir, Susana Pérez y Paloma Tejero. Ambas la han ido abandonando, aunque esta última, aparentemente, haya parecido que ha hecho algo…
Al final, nada. No ha hecho nada. Incluso, hemos ido a peor.
Por eso resulta difícil encontrar precedentes en la historia reciente de Pozuelo de Alarcón de una situación tan preocupante como la que atraviesa actualmente la Concejalía de Seguridad.
Hoy, el área más sensible para cualquier administración local presenta una imagen de absoluto desconcierto institucional. Sin concejal responsable al frente, sin jefe de la Policía Municipal y sin responsable de Protección Civil, el departamento parece haberse convertido en un barco a la deriva navegando sin rumbo en mitad de una tormenta.
Y ante esta situación existe una realidad política imposible de esquivar.
La única responsable tiene nombre y apellidos: Se llama Paloma Tejero por mucho que nos venda que todo es maravilloso.
No lo es.
Porque fue la propia alcaldesa quien decidió asumir personalmente la máxima responsabilidad política del área. Una decisión que en su momento pudo interpretarse como una muestra de implicación directa pero que, con el paso de los meses, se ha convertido en una evidencia de fracaso organizativo.
Cuando una estructura pierde simultáneamente a sus principales responsables políticos y técnicos, ya no hablamos de casualidades.
La seguridad no admite vacíos de poder. No puede funcionar mediante improvisaciones ni depender exclusivamente de la voluntad de funcionarios y agentes que continúan realizando su trabajo diario mientras observan cómo la dirección del área se descompone.
Los vecinos tienen derecho a preguntarse qué está ocurriendo.
¿Por qué una de las concejalías más importantes del Ayuntamiento se encuentra descabezada?
¿Por qué no se han adoptado soluciones rápidas y eficaces para recuperar la normalidad institucional?
¿Por qué una ciudad con un presupuesto brutal no consigue estabilizar una estructura tan esencial para la convivencia ciudadana?
Las respuestas brillan por su ausencia.
Mientras tanto, la sensación de inseguridad continúa creciendo en numerosos barrios y colonias. Los vecinos perciben menos presencia policial, los comerciantes reclaman mayor vigilancia y la preocupación forma parte cada vez más habitual de las conversaciones cotidianas.
Y precisamente en este contexto, la falta de liderazgo resulta todavía más grave.
Una ciudad como Pozuelo no puede permitirse una Concejalía de Seguridad sin dirección clara.
No puede permitirse incertidumbre en la Policía Municipal.
No puede permitirse un Protección Civil sin una jefatura consolidada.
Y, sobre todo, no puede permitirse que nadie asuma responsabilidades políticas cuando las cosas no funcionan.
Gobernar significa responder cuando surgen los problemas.
La estructura de seguridad del Ayuntamiento atraviesa una crisis profunda que nadie puede ocultar detrás de notas de prensa o campañas de comunicación.
Cuando faltan responsables, cuando faltan explicaciones y cuando faltan soluciones, la responsabilidad siempre termina llegando al mismo lugar.
En este caso, ese despacho tiene una única titular.
Paloma Tejero.
Porque cuando se asume el mando de un área tan sensible, también se asumen las consecuencias de su deterioro.
Y lo que hoy sucede en la seguridad de Pozuelo no es un problema heredado, aunque también.
Es un problema de gestión presente.
Juan Pozuelo






