Es imposible creer al Gobierno y su triunfalista seguridad: ¿Dónde están los policías que no se ven, si hay más agentes que nunca, mejores medios y los salarios más altos de la región?

Estimado director:
A propósito de la seguridad en Pozuelo de Alarcón que tanto vende el Gobierno, le escribo porque hay algo que no cuadra. Y cuando las cosas no cuadran, alguien debería dar explicaciones.
Y es que mientras que el Ayuntamiento presume de seguridad ciudadana porque tiene más medios que nunca, una plantilla policial superior a la de hace una década y unas condiciones salariales que convierten a la Policía Municipal de Pozuelo en uno de los destinos más codiciados de la Comunidad de Madrid, el vecino tiene una sensación creciente de inseguridad y eso, insisto, no cuadra.
¿Dónde están los policías municipales de Pozuelo que no se ven?
Desde hace semanas solo se les ha visto con los perros de la Unidad Canina en el Día del Niño de este domingo…
Porque uno puede recorrer la Avenida de Europa, el Pueblo, la Estación, Prado de Somosaguas, la Zona Norte o buena parte de las colonias (no hablo de las grandes urbanizaciones que tienen su seguridad propia) durante horas sin cruzarse con una sola patrulla en coche… Y digo en coche porque verlos a pie es una entelequia…
Y eso es precisamente lo que más llama la atención.
La seguridad no consiste únicamente en presentar estadísticas, organizar reuniones o anunciar nuevas incorporaciones.
La seguridad empieza por algo mucho más básico, que el ciudadano vea a sus policías.
La presencia policial tiene un efecto disuasorio inmediato.
Lo sabe cualquier experto en seguridad. También cualquier delincuente.
A cambio, los robos en viviendas, los hurtos, los intentos de alunizaje en comercios y numerosos incidentes que circulan por grupos vecinales continúan alimentando una preocupación creciente.
La inseguridad se ha convertido desde hace años en un asunto recurrente en el debate político local en Pozuelo.
Otra cosa es lo que vende la alcaldesa con gráficos absolutamente manipulados y triunfalistas.
Y no se trata únicamente de los delitos.
También preocupa la sensación de abandono.
Los vecinos observan que cuando hay fiestas, actos institucionales, inauguraciones o eventos de relumbrón, los dispositivos aparecen con rapidez, no sé si buscando horas extraordinarias como comentaron el otro día…
Pero cuando se trata de patrullar calles, parques, zonas comerciales o entornos escolares, la presencia visible resulta mucho más difícil de encontrar.
Es evidente que algo falla en la organización de los recursos.
Porque si hoy hay más plantilla que hace diez años y la percepción ciudadana es peor, el problema ya no puede ser únicamente de número de agentes.
El problema es de gestión.
¿Cuántos policías realizan realmente labores operativas en cada turno?
¿Cuántos están destinados a tareas administrativas?
¿Cuántos vehículos patrullan simultáneamente las calles?
¿Cuántos agentes recorren a pie las zonas comerciales o residenciales?
Son preguntas razonables que cualquier vecino que pague el sueldo de esos agentes, como yo, tiene derecho a formular.
Sobre todo cuando los vecinos dejan de ver policías.
Cuando los comerciantes, como yo, sienten que están solos.
Cuando los padres observan que no hay vigilancia suficiente en determinados puntos conflictivos.
Cuando la distancia entre la realidad oficial y la realidad percibida se vuelve demasiado grande.
Y esa distancia, hoy, parece crecer en Pozuelo.
Si tenemos más policías, insisto e insistiré mil veces, mejores medios y los salarios más altos de la región, ¿por qué cada vez vemos menos policías en nuestras calles?
Quizá haya llegado el momento de que alguien responda.
Porque la seguridad no se mide por los comunicados de prensa.
La seguridad se mide por la tranquilidad con la que un vecino vive.
Y esa tranquilidad, en Pozuelo, empieza a necesitar algo más que propaganda.
Juan Pozuelo





