Las becas universitarias de Tejero o cuando se regala prestigio a cambio de migajas en lugar de apostar por una Ciudad Universitaria y unirse al proyecto universitario de Ayuso

Cada año, como las golondrinas de Bécquer, la alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero vuelve a anunciar, con gran despliegue propagandístico, los acuerdos que mantiene con diversas universidades privadas para ofrecer becas y descuentos a estudiantes empadronados en la ciudad.
Y, cada año, surge la misma pregunta.
¿Quién sale realmente beneficiado de esta operación?
Porque nadie discute que cualquier ayuda para los jóvenes pozueleros sea bienvenida. Faltaría más. Si un estudiante consigue un descuento o una beca para cursar sus estudios, magnífico. El problema no son los alumnos. El problema es el relato político que pretende construirse alrededor de estas iniciativas.
Lo hemos dicho muchas veces y volvemos a repetirlo.
Y es que lo que se presenta como un gran logro municipal es, en realidad, una extraordinaria operación de marketing para universidades privadas e institutos universitarios que encuentran en Pozuelo un escaparate de enorme valor.
Y es que no hablamos de cualquier municipio. Pozuelo de Alarcón es la ciudad con mayor renta de España. Es una marca reconocida. Un sello de prestigio. Un nombre asociado a calidad de vida, excelencia educativa y capacidad económica.
Y eso vale dinero.
Mucho dinero.
Por eso sorprende ver cómo la alcaldesa parece dispuesta a regalar esa marca a cambio de unas pocas becas, algunos descuentos y una foto institucional de rigor.
Porque seamos serios, alcaldesa, Pozuelo no necesita que determinadas universidades nos den una limosna en forma de beca. No la necesitamos. En cambio, ellas si usan el nombre de la ciudad en su beneficio…
¿Es que no lo ves?
¿Tan ciega estás?
Para cualquier centro universitario resulta extraordinariamente atractivo aparecer respaldado por el Ayuntamiento de la ciudad más rica de España. Después ese aval se utiliza en campañas comerciales, en presentaciones corporativas y en estrategias de captación de alumnos.
Y mientras tanto, el Gobierno de este Ayuntamiento se conforma con presentar la operación como una gran conquista política, lo verdaderamente preocupante es que detrás de toda esta propaganda no exista una estrategia universitaria para la ciudad.
Pozuelo alberga campus y centros de enseñanza superior de enorme relevancia. Tiene presencia de 7 universidades, estudiantes, investigadores y empresas tecnológicas. Posee todos los ingredientes para aspirar a algo mucho más ambicioso.
¿Por qué no impulsar seriamente la idea de Pozuelo como Ciudad Universitaria?
¿Por qué no elaborar un plan que conecte universidades, investigación, emprendimiento, vivienda para estudiantes, movilidad, cultura y vida local?
¿Por qué no convertir ese potencial en una verdadera política de ciudad?
Una Ciudad Universitaria no se construye presumiendo de haber conseguido becas.
Tiene guasa, mientras Tejero presume de descuentos y becas puntuales, sigue sin tener una estrategia para aprovechar uno de los mayores activos de Pozuelo: Sus universidades.
Las becas pueden ser una buena noticia para algunos estudiantes, una Ciudad Universitaria sería una buena noticia para toda la ciudad.
Una ciudad universitaria es mucho más que un conjunto de siete aunque Tejero presuma de ello. Es un modelo de ciudad en el que la actividad académica actúa como motor económico, social y cultural.
En ella se integran campus, laboratorios, bibliotecas, centros de investigación y servicios administrativos dentro de un entorno conectado y funcional.
Además, cuenta con residencias de estudiantes, colegios mayores y viviendas adaptadas a la comunidad universitaria, favoreciendo una intensa vida académica y social.
También dispone de infraestructuras deportivas, culturales y de ocio, así como amplias zonas verdes y espacios de encuentro.
Su población está formada mayoritariamente por estudiantes, profesores, investigadores y personal universitario, lo que genera un ambiente dinámico, joven e innovador.
La movilidad, que no es fácil en Pozuelo, es prioritaria en cambio. Pero eso se soluciona trabajándola.
Una ciudad universitaria, por último, impulsa el empleo, la investigación, el emprendimiento y el intercambio de conocimiento, convirtiéndose en un foco permanente de desarrollo y prestigio para el territorio que la alberga.
Es más, Pozuelo de Alarcón se uniría al proyecto Comunidad de Madrid Región Universitaria, de Isabel Díaz Ayuso, alcaldesa. Esa estrategia del gobierno regional para consolidar Madrid como el principal polo de educación superior, investigación y atracción de talento del sur de Europa.
Lo demás es puro teatro institucional.
Un titular hoy. Una foto mañana. Un aplauso pasajero.
Y una nueva oportunidad perdida para que Pozuelo haga valer lo que realmente posee: un nombre cuyo prestigio no debería regalarse a nadie.
Porque Pozuelo no necesita mendigar prestigio.
Lo que necesita es crearlo y aprender a administrarlo.
Manuela García






