Tejero convoca, un año más, el Certamen Nal. de Pintura y, un año más, demuestra que no sabe qué ciudad gobierna ni qué ciudad futura quiere (ni siquiera en campaña preelectoral)

Ya sé que somos muy cansinos. Yo especialmente. Que nos repetimos mucho. Pero es que “siempre que pasa lo mismo, sucede igual”. Ese principio de causalidad y predictibilidad parece que nació en Pozuelo. Pero si la alcaldesa Tejero comete los mismos errores cada año, lo lógico es que cada año volvamos a denunciar la torpeza…
Es nuestro sino… No tenemos remedio.
Y es que cada año, y van 11, el Gobierno del Gran Pozuelo de Alarcón anuncia con solemnidad su Certamen Nacional de Pintura. Y cada año vuelve a dejarnos la misma sensación de que no sabe lo que se trae entre manos.
Cosas de la torpeza política y de no saber qué quiere hacer con la ciudad. De esa ciudad que presume de riqueza pero practica una política cultural de saldo.
La alcaldesa Paloma Tejero acaba de presentar la undécima edición del certamen con un primer premio de 4.000 euros y un segundo de 1.500. Y lo hace además con tono triunfalista, como si esas cantidades estuvieran a la altura de una de las ciudades con mayor presupuesto municipal relativo de España.
Conviene recordar que el Ayuntamiento de Pozuelo maneja este año más de 207 millones de euros. 207 millones. Un presupuesto gigantesco para una ciudad que aspira constantemente a vender imagen de excelencia, modernidad y liderazgo. Sin embargo, cuando llega el momento de apostar por la cultura, el resultado vuelve a ser una convocatoria cicatera, pequeña y sin ambición.
Qué pena, madre…
Un certamen nacional de pintura no puede aspirar a convertirse en una referencia artística ofreciendo premios que apenas cubren los costes de producción de una obra profesional.
Con 4.000 euros no se atrae a los grandes nombres de la pintura contemporánea española. Ni siquiera a artistas consolidados de nivel medio. Se atrae, fundamentalmente, a estudiantes, aficionados o creadores emergentes que buscan visibilidad. Nada malo hay en ello, por supuesto. El problema es venderlo como un gran acontecimiento cultural cuando en realidad se trata de un concurso menor con pretensiones de grandeza.
Y eso revela un problema más profundo basado en la absoluta falta de visión cultural del Gobierno. La política cultural de Paloma Tejero parece instalada en la rutina administrativa del “esto toca hacerlo”. Se convoca el certamen porque siempre se ha convocado. Sin reflexión estratégica. Sin proyecto. Sin entender que la cultura puede ser una herramienta de prestigio, identidad y proyección nacional. Ni siquiera en precampaña electoral.
Pozuelo lleva años atrapado en una contradicción ridícula. Tiene recursos económicos extraordinarios, pero mantiene una mentalidad cultural de pueblo resignado.
Se anuncian proyectos faraónicos, jardines imposibles o infraestructuras discutibles mientras la cultura (que sí podría dar personalidad y prestigio real a la ciudad) sigue tratándose como un simple adorno institucional.
Resulta especialmente incomprensible en una ciudad donde han residido numerosos artistas de primer nivel y donde existiría capacidad suficiente para construir una auténtica referencia cultural en torno a las artes plásticas.
Bastaría con una apuesta seria. Un primer premio de 25.000 euros, por ejemplo, situaría inmediatamente el certamen en otra categoría. Llegarían artistas reconocidos, galerías, coleccionistas y crítica especializada. El Espacio Cultural MIRA podría albergar, con los años, una colección permanente de enorme valor artístico y simbólico con los cuadros ganadores…
Pero para eso hace falta voluntad política y una idea clara de ciudad.
Hace falta comprender que esta ciudad necesita prestigio y eso no se construye únicamente con urbanismo grandilocuente ni con titulares vacíos, sino también apoyando el talento, la creación y la excelencia cultural.
Este año, el Certamen Nacional de Pintura de Pozuelo sigue yendo exactamente en sentido contrario…
Siendo el símbolo perfecto de una ciudad rica administrada con una alarmante pobreza de ambición cultural…
Juan Manuel Sánchez





