Ojalá, como en la canción de Silvio Rodríguez, pasase algo que borrase la mala gestión de las paracaidistas, que nos mandó el PP de Madrid, en esta legislatura del fracaso y el retroceso

Ayer, ante los acontecimientos que se avecinan en Cuba, recordaba un himno, escrito muchos años atrás por Silvio Rodríguez, tan enorme como cantautor como vil para los millones de cubanos que tendría que haber defendido y que siguen, aún hoy, viviendo las “bondades” del comunismo caribeño: sin luz, sin alimentos, sin sanidad, sin futuro.
Y lo recordaba por aquella estrofa que decía “Ojalá pase algo que te borre de pronto…” e imaginaba que tal cosa pudiese acontecer, municipalmente hablando, con la gestión de las paracaidistas que Génova nos remitió a Pozuelo, con su gran capitana al frente, la inefable alcaldesa Paloma Tejero.
Qué extraordinario sería poder borrar, de un plumazo, su mandato casi ya rematado y, con el mismo borrador, los dos anteriores Quinslantianos que tanto daño nos han hecho y no hay más que mirar a las ciudades peperas próximas (Boadilla, Las Rozas…) y sus crecimientos.
Y no es un problema de estancarse, que también, sino de retroceder. Y, en ese ámbito, desenfrenados seguimos.
No hay palo que hayan tocado que no haya empeorado, incluso, han sido capaz de transformar una caricatura de comunicación, dizque, mensual (Vive Pozuelo/Vive PP) en un libelo (Vive Pozuelo/Vive Paloma) que sale al mercado cuando se le ocurre a alguien (hasta en eso retrocedemos) y solo para mayor gloria de Tejero…
A algunos periodistas a buen sueldo del Gobierno se les debería caer la cara de vergüenza…
Justo hay que decirlo, gracias, sin duda, a esos grandes Oposiamigos que, excepción habemus, se pasean por la Casa Rosada y, al menos, económicamente todos los meses cobran y al igual que los que rigen los destinos municipales pero que ni están, ni se les espera.
Y ese “Ojalá” de Silvio nos hubiera venido muy bien si las prisas y los malos consejeros no se hubiesen empeñado en no bajar impuestos y crear tasas de basura que tendrán que devolver.
Y que ocasión, magnífica, para haber barrido la desaparición del médico de urgencias en un ambulatorio. No imagino un cuerpo de bomberos sólo para pisos bajos, el resto de problemas llamar a Madrid…
Y no pasa nada, porque seguimos siendo lanares.
Y, gracias, al Ojalá de los vecinos en Húmera que han conseguido dormir los fines de semana ¿o será cosa de la cercanía electoral?
Y ese mismo Ojalá vecinal frenó los deseos cesaristas de un “ifema” local tan alocado como innecesario, cuando el regentado por su jefa Isabel sigue creciendo…
Y Ojalá, y de corazón, hubiese sido el acelerar las viviendas sociales. Pero resulta que llegan tarde y a cuentagotas más allá de que han conseguido que las haya para diferenciar vecinos. Unos con piscina, ergo problemas futuros que asumiremos los ciudadanos – al tiempo – y otro sin ella.
Y así, con ese Ojalá, podríamos seguir y recordar los super guais vehículos que usarán nuestras fuerzas locales, la huida de la empresa para las personas necesitadas – prefirieron multa a imposibilidad de servicio -, la dificultad del desplazamiento interno, las ocasiones perdidas de traer el METRO a nuestra villa…
Y parafraseando alguna estrofa, sólo nos queda como ciudadanos pedir: “Ojalá que Génova, con su dedo, no señale otro ‘paraca’ y la oposición, transformándose, recupere votos y esperanza”.
Dicen que los milagros, a veces, ocurren…
Ojalá los veamos pero me temo que, como nos recordaba Groucho Marx, y que tan bien define a este equipo gubernamental, con su frase: “partiendo de la nada, estamos alcanzado las más altas cotas de la miseria”.
Y mira que lo tenían fácil…
Alejandre






