Tejero vende otro “sello” de la vergüenza para lavar su imagen política: Cuenta que el Ayto de Pozuelo es 100% transparente (según alguien) sin pensar que insulta gravemente a los vecinos

Que la alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero está desesperada ya ni cotiza. Es más, los vecinos la tienen ya descontada pero ella no se rinde…
A estas alturas de la legislatura, su Gobierno ya no sabe a qué clavo ardiendo agarrarse para disimular un mandato baldío, plano y carente de un proyecto real para Pozuelo de Alarcón.
Ni siquiera sabe a estas alturas qué tipo de ciudad quiere…
Y cuando la gestión diaria hace aguas y las calles evidencian el abandono, la receta oficial es siempre la misma. Activar la maquinaria del aparato de propaganda, desempolvar el talonario público y comprar distinciones de cartón piedra para intentar salvar los muebles en Madrid.
Esa es la realidad. La ciudad ya no importa. Importa Madrid.
Y ahora trata de salvar los muebles con un premio de chichinabo…
El último gran “hito” publicitario de la alcaldesa ha sido la foto de la concejal Delfina Lafuente recogiendo en Alcobendas el llamado ‘Sello Infoparticipa 2025’ y nos venden a bombos y platillos un supuesto 100% de cumplimiento en indicadores de transparencia municipal, situando a Pozuelo como el tercer ayuntamiento más transparente de España.
¿Y por qué no del mundo mundial?
Total, ya puestos a vender…
Esto, alcaldesa, es una burda comedia que, lejos de impresionar a nadie, supone un insulto directo a la inteligencia de los vecinos. Y supongo que también a los dirigentes del PP de Madrid que, supongo, no se chupan el dedo…
Y es que la realidad que se vive a diario en el municipio (y en Madrid lo saben) dista un abismo de las pantallas y los despachos donde se cocinan estos galardones.
Cualquiera que intente fiscalizar la gestión de este Ayuntamiento (ya sean los grupos de la oposición o el propio periodismo independiente) se topa de bruces con un muro de opacidad infranqueable.
La supuesta “transparencia” de Tejero consiste en cumplir meros trámites burocráticos y formales en la web municipal. Colgar el currículum de un cargo o rellenar una casilla técnica.
Sin embargo, cuando se trata de la verdad material, de facilitar los decretos de alcaldía a tiempo, de publicar las actas de la Junta de Gobierno en su momento o de aclarar las condiciones de los contratos menores, la respuesta es el silencio o el laberinto administrativo.
Ya hemos desenmascarado en repetidas ocasiones la naturaleza de estas extrañas organizaciones (catalanas y argentinas algunas) que se dedican a certificar la “calidad” de los consistorios sin pisarlos. Solo hablan de oídas o de crucecitas en cuestionarios.
Se trata de un negocio redondo y perfectamente engrasado que forman chiringuitos pseudoacadémicos o privados que viven de auditar lo que los propios políticos pactan, sirviendo de coartada perfecta para alcaldes incompetentes que necesitan maquillar su torpeza política.
El Ayuntamiento de Pozuelo paga, presuntamente, con dinero público la auditoría para que, convenientemente, le devuelvan un diploma con el que presumir en las notas de prensa de la Comunidad.
Es un clásico pero también imposible de conocer los datos de esta operación…
¿Cuánto se ha pagado por esta pantomima porque gratis solo es el cariño de una madre?
El Gobierno de Pozuelo de Alarcón no es transparente. Es una de las administraciones locales más herméticas de la región, gobernada por un ejército de pretorianos forasteros que huyen de la rendición de cuentas.
Las famosas “cartas de servicios” que ahora estrenan no son más que folletos de buenas intenciones que no comprometen a nada.
A Paloma Tejero se le ha vuelto a ver el plumero.
Ante su fracaso político, solo le queda la cosmética.
Pero ningún sello comprado va a conseguir tapar el fracaso de una legislatura perdida.
A otro perro con ese hueso.
Juan Manuel Sánchez






