Pedro Sánchez vuelve a hacer el ridículo: Usa la versión de Ana Belén en TVE para boicotear Eurovisión (Israel queda segundo en Eurovisión) eliminando la frase «solo le pido a Dios»

Pedro Sánchez y RTVE decidieron disgustar a España y a los españoles comunes y corrientes y no ir a Eurovisión 2026 para no compartir escenario con Israel e hicieron el ridículo.
El resultado de esa estúpida decisión decisión, medido en términos de lo que pretendía conseguir, es un fracaso completo: Israel quedó segundo con 343 puntos, lideró el televoto europeo con 220 puntos del voto popular y fue el segundo país más apoyado por los ciudadanos de todo el continente en una final que se celebró sin ningún problema relevante en Viena.
El boicot no frenó a Israel. No alteró el resultado. No cambió el formato del festival. Solo dejó a España fuera, a RTVE sin emitir la gala más vista del año en Europa y al Gobierno de Sánchez en el ridículo de haber renunciado a un escenario cultural de primer orden por una decisión política que no tuvo ninguna consecuencia práctica sobre el objetivo declarado.
La ganadora fue Bulgaria con su canción “Bangaranga”, interpretada por Dara, que acumuló 516 puntos y marcó el primer triunfo eurovisivo búlgaro. Un resultado histórico para ese país que no tiene ninguna relación con las polémicas que rodearon la edición.
RTVE, la televisión pública financiada con más de 1.000 millones de euros anuales del contribuyente español, renunció a emitir la final de Eurovisión, uno de los eventos televisivos más vistos del año en Europa y en España.
Los ciudadanos que pagan esa televisión pública no pudieron ver el festival en abierto a través de su cadena nacional. Las audiencias que RTVE habría conseguido con la retransmisión de la final fueron a parar a otras plataformas y cadenas.
Y el objetivo del boicot, disuadir a Israel de participar o influir en el resultado del festival, no se cumplió en ninguna de sus dos dimensiones. Israel participó. Israel quedó segundo. Y el público europeo le dio más puntos que a casi todos los demás.
Sánchez buscaba en el boicot a Eurovisión una imagen política de coherencia con su posición sobre el conflicto en Gaza. Lo que consiguió fue que España se perdiera la fiesta, que RTVE renunciara a sus audiencias y que Israel terminara en segundo lugar con el apoyo masivo del público europeo.
Como gestos políticos que no logran su objetivo y además tienen un coste propio, este es un ejemplo bastante completo.
De hecho, el presidente del Gobierno de España hizo de nuevo el ridículo al usar la versión de Ana Belén en TVE de la canción «Solo le pido a Dios» del cantautor argentino León Gieco para boicotear Eurovisión al eliminar la frase «solo le pido a Dios».
Que la guerra no me sea indiferente. pic.twitter.com/xjv3jLcHqF
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) May 17, 2026
En Moncloa ya no cabe un tonto más…





