La ilegítima Tasa de Basuras está provocando tal debate en la Comunidad de Madrid que el propio Alfonso Serrano ha tenido que retratarse con un criterio que Tejero se niega a cumplir

El Ayuntamiento de Madrid se ha convertido en un ring político por culpa de la nueva tasa de basuras. Era de esperar. El PP y el PSOE se tiran los trastos pero los que pagan el pato, una vez más, son los vecinos. Los recibos ya están llegando a millones de madrileños y la indignación crece. Da igual quién tenga la razón: el resultado es el mismo.
Más dinero sale del bolsillo del ciudadano.
Como en la fábula de Iriarte, mantienen discusión superflua (son galgos o son podencos) que ignora un problema grave.
La vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz, intenta convencer a todos de que “es una tasa impuesta por el Gobierno de Sánchez”. Repite lo del “tasazo de Sánchez” con la esperanza de que el eco tape la verdad. Pero la realidad es otra: el Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida ha sido quien la ha aplicado, quien ha elegido el método de cálculo y quien está cobrando el recibo. No hay más.
Mientras tanto, los socialistas madrileños —con Reyes Maroto al frente— interpretan su papel habitual: indignarse por una tasa “injusta y cara”, denunciar el cálculo, hablar de “agravios” y “errores”, y fingir que ellos nada tienen que ver. Pero sí tienen. Fue el Gobierno de Pedro Sánchez el que aprobó la ley que obliga a los ayuntamientos a imponer esta tasa. Ellos pusieron la norma y ahora se escandalizan de sus consecuencias.
Así que ni unos ni otros pueden ponerse medallas. Ni el PP de Almeida ni el PSOE de Sánchez defienden realmente al ciudadano. Ambos han convertido la gestión de los residuos en una guerra política mientras los vecinos pagan, protestan y se resignan. Los unos se justifican con la excusa de la ley estatal. Los otros, con la crítica fácil a la gestión municipal. Pero ninguno se atreve a hacer lo que haría falta: suprimir una tasa absurda que castiga a quienes ya pagan demasiado.
Y este debate no es solo de Madrid. En Pozuelo de Alarcón pasa lo mismo, pero con el agravante del cinismo.
Alfonso Serrano, secretario general del PP madrileño, asegura que “los ayuntamientos están cobrando una tasa de residuos porque obliga una ley de Pedro Sánchez, pero allí donde gobernamos lo compensamos con bajadas de impuestos”.
Que los ayuntamientos estén cobrando una tasa de residuos es porque obliga una ley de Pedro Sánchez.
Allí donde gobernamos lo intentamos compensar con otras bajadas de impuestos.@SerranoAlfonso en @eltorotv pic.twitter.com/TlafajrCje
— PP Comunidad de Madrid (@ppmadrid) October 13, 2025
Mentira. En Pozuelo no se ha compensado absolutamente nada. Paloma Tejero no ha bajado ni un solo impuesto. Al contrario: ha subido tasas, ha encarecido el uso de instalaciones municipales y ha castigado al vecino con la misma frialdad con la que ahora el PP de Madrid acusa a Sánchez de exprimir a los ciudadanos.
El doble discurso es evidente. En la capital, los populares culpan al Gobierno de Sánchez pero aplican la Tasa. En Pozuelo, también le echan la culpa al presidente del Gobierno pero la aplican sin rechistar. En ambos casos, el contribuyente pierde.
Los socialistas hacen demagogia; los populares hacen caja.
La verdad es simple: la tasa de basuras no es ni del PP ni del PSOE. Es del vecino que la paga. Es del ciudadano que ve cómo su Ayuntamiento y su Gobierno se lanzan culpas mientras él calcula cómo llegar a fin de mes.
Y no hay derecho porque ya se estaba pagando en el IBI.
Aunque debo decir, para terminar, que si los del PSOE es postureo, lo del PP es para nota.
José Antonio Mesa, portavoz del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Getafe anda despendolado pidiendo firmas contra la ilegítima Tasa de Basuras…
Claro, en Getafe manda el PSOE.

Manda güevos, Alfonso.
El Capitán Possuelo






