A propósito de las visitas que la alcaldesa Tejero y el comisario Antolínez hacen a Humera y su incapacidad política y policial para solucionar su problema de ruidos y botellones

Humera, especialmente, los fines de semana, sigue siendo un infierno. Y el problema es que la alcaldesa Paloma Tejero no sabe cómo apagarlo. No sabe.
Bueno, si sabe pero no quiere o no puede.
La solución es policial. Punto. Pero, políticamente, no se atreve. Cualquiera sabe las agarraderas que tienen los ruidosos…
Bastaría con que mandase a “Los intocables de Chencho” (así los llaman ahora) a poner multas y no componendas pero… Pero en Pozuelo siempre hay un pero…
Todo lo demás, es marear la perdiz y, cada día, están más cerca las elecciones municipales de 2027.
Pero, como este fin de semana, la alcaldesa Tejero y el Comisario Antolínez (de paisano) han visitado esa joya medioambiental pozuelera creo que merece unos comentarios a semejantes hechos…
Así que vayamos por partes, que diría Jack El Destripador…
Para empezar vuelvo a repetir, como tantas veces, que Humera tiene un problema crónico de ruidos, botellones y vandalismo que ha pasado de ser una molestia vecinal a convertirse en un monumento a la incapacidad política y policial del Gobierno del Gran Pozuelo de Alarcón.
El Ayuntamiento dio una licencia y ahora no puede controlarla. Con la ley de espectáculos públicos en la mano, se podría regular y restringir.
Pero hay que tener voluntad de hacerlo y eso es lo que falta…
La situación es tan surrealista como indignante…
Tan es así que hace unos meses, los vecinos de ese maravilloso barrio, cansados de denunciar que el Ayuntamiento de Pozuelo no debería haber dado una licencia para 350 personas a una discoteca (que es causa de la causa y, por tanto, causa del mal causado) si luego ese Ayuntamiento no tiene la capacidad para gestionar el botellón, el ruido y el vandalismo que generan sus usuarios, cuando salen, a las 6:00 horas de la madrugada.
Y ante la no respuesta, presentaron una petición de explicaciones, por escrito, a dicho Ayuntamiento.
Entre otras cosas querían saber:
– Medidas tomadas y efectivos policiales en las fechas en las que han abierto la discoteca Le Club entre las 04:00 y las 06:30 de la mañana. Por favor, se ruega se ciñan al horario establecido.
– Justificación y autorización expresa del ayuntamiento del corte de la calle doctor raso y permisos expresos para que Le Club utilice la vía pública y el parque público de enfrente: Venta de tickets, cola de la discoteca, etc.
– Número de controles de alcoholemia realizados los sábados entre las 1:00 y las 07:00 de la mañana, multas impuestas en tales controles y duración de los mismos. Se ruega fechas exactas y horarios.
– Multas por consumo de alcohol y drogas en la vía pública en la zona en los últimos 6 meses.- Multas por orinar en la vía pública en la zona en los últimos 6 meses.
– Inspecciones realizadas al local Le Club durante los últimos 6 meses.
– Nos consta que hay menores dentro que acceden con identificación de otras personas. Solicitamos nos indiquen controles sobre este aspecto.
– Altercados (peleas, destrozos, incidencias de limpieza, robos, comas etílicos, etc.) durante los últimos 6 meses en la zona.
– Autorización para que la discoteca tenga una cámara que apunta a la vía pública
La contestación del Ayuntamiento, en otro escrito firmado por Agustín Rivero, fue maravillosa: “Como sé que os gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta os meto un ladrillo”.
O sea, nada. Mucho arroz y poco pollo… Todo palabrería y referencias legales pero “rien de rien” que diría Maca.
Vamos, que no contestaba a ninguna de las informaciones que solicitaban los vecinos porque había dificultades objetivas para todo:
“Desde la Policía Municipal de Pozuelo de Alarcón se ha mantenido una actitud proactiva y constante en la vigilancia del entorno del citado establecimiento, especialmente durante los fines de semana, con el objetivo de minimizar el impacto que dicha actividad genera en el descanso y la convivencia vecinal.
No obstante, debe señalarse que la coexistencia de una actividad de ocio nocturno con horario autorizado hasta las 06:00 horas y un aforo permitido de 350 personas, presenta dificultades objetivas para eliminar por completo las molestias derivadas de la afluencia de público y el ruido ambiental”.
Abro paréntesis. Me encanta lo de proactiva. Por si no lo saben, esta palabreja significa: Tomar la iniciativa, anticiparse a los problemas y asumir la responsabilidad de las acciones propias para generar cambios positivos, sin esperar instrucciones. Vamos, lo contrario de lo que se ha hecho. Cierro paréntesis)
Pero como la alcaldesa Tejero está muy preocupada con el tema (muy preocupada desde que supo que los vecinos la esperan cuando vaya a pedirles el voto) el pasado domingo día 12 de abril fue a tomarse algo al Restaurante “Miguel Ángel”.
Los vecinos que la vieron fueron a preguntarle que por qué no se hacía nada con lo de la discoteca…
Contestó que está en ello…
Este fin de semana ha ido, me cuentan, el comisario Antolínez, de paisano, para comprobar in situ la actuación de sus “Intocables”. Y hay que reconocer que el despliegue policial fue mayor que otras veces…
Y aunque el insoportable sonido siguió, al menos, controlaron un rato el botellón.
Y ayer, en la Fiesta del Vecino, la alcaldesa Tejero volvió y estuvo en la Iglesia. Se celebró el Día de la Familia y de la Vida. Y aparte de la Santa Misa y otros actos litúrgicos, la jornada contó también con conciertos, concursos de disfraces, bingo solidario y actividades infantiles.
Abro paréntesis. Para los vecinos era la fiesta de los vecinos, para la alcaldesa era el Día de la Familia y de la Vida y, supongo, que en ese afán festero que tiene ahora, el Ayuntamiento pondría pasta. Cierro paréntesis.
Por cierto, la alcaldesa Paloma Tejero no fue sola. La acompañaron las concejalas de Familia, Eva Cabello la de la zona Sur Patricia Peinado y la de Relaciones Institucionales Macarena Lora.
Había que dar imagen de normalidad…
Como diría el gran Alberto Cortez, “Quiso volar igual que las gaviotas. Pero eso es imposible…”
El Capitán Possuelo






