Consideraciones en torno a Alfredo Férnandez, un trabajador municipal que cobra del dinero público y se dedica a hacer “villarejos” y a saltarse la ley de compatibilidad en el Ayuntamiento de Pozuelo

El verdadero motivo por el que algunas personas nos sentimos atraídas por la política es simple y llanamente el poder cambiar las cosas. Aportar soluciones o propuestas diferentes. Todas ellas para mejorar la vida de todos.
En muchas ocasiones con la política tenemos que afianzar y defender derechos y libertades que nunca deberían verse vulnerados y esa defensa, a veces, se convierte en la mejor arma arrojadiza contra una misma.
Me hubiera gustado escribir y reflexionar sobre política local. Sobre mi ciudad, Pozuelo. En positivo. Porque creo que siempre tenemos que mirar hacia el futuro. Tener ilusión por lo que vendrá. Sin embargo hay situaciones que me impiden hacerlo esta semana. Y os ruego que me disculpéis. Decir la verdad debería ser un rasgo de transparencia que excluyera a todos aquellos que mienten deliberadamente con una finalidad exclusiva. “Difamar a quien no les aplaude ni acompaña”.
Será la última reflexión que haga pública en este Rincón sobre un trabajador municipal a la par que presunto director “ejecutivo” de un medio local que lleva años financiándose con dinero público y asentado en un espacio público en el Valle de las Cañas, todo ello, sin concurso entre los medios locales de Pozuelo.
Y no lo haré más porque espero que se resuelvan este tipo de conductas reprochables y probadas, financiadas con dinero público y con el consentimiento de aquellos que se sienten protegidos por este medio local.
Hace años lo puse sobre la mesa. Lo denuncié. Y esa denuncia me condujo a casi 10 años de difamación continua que hoy sigue. Y no me importa. Siempre y cuando a quien “peguen mediáticamente” sea a mí. Tengo espalda suficiente para que me resbale y para aguantar. Cosas de tener la conciencia muy tranquila. Porque no ofende o difama quien quiere, sino quien puede. Y Alfredo o Alfonso o como se quiera llamar en público o en privado (Alfredito para todos) no tiene la decencia suficiente para ofenderme. Él no. Ni es decente ni moral ni ejemplar.
Ya estoy acostumbrada a sus insultos y difamaciones. Pero también mantengo la tranquilidad porque sé que un día, querido Alfredo, espero que no lejano, el chollo se te acabará. Y los vecinos de Pozuelo que pagamos impuestos aquí y que de verdad nos importa nuestro municipio (a ti solo tu bolsillo), sabremos a qué te dedicas en esta villa.
Si, amigos. Porque Alfredo y el DdP “viven” de nuestro municipio. Y lo mismo hasta se podría hablar de prevaricación sobre la sede en que tienen la redacción… Me reservo ese derecho de denuncia.
Amigos, me habéis mandado muchas muestras de apoyo cuando este tipo o la falsa Avispa o sus colegas de lo espurio me atacan cual machistas recalcitrantes por eso espero que no hayáis creído que yo le llamé machista. Que no. Que miente mucho. Demasiado.
En el funeral de mi compañero Manu, ni hubo escándalo ni nada como cuenta él mismo a través de la falsa Avispa. ¡Qué falta de respeto hacia la familia y la memoria de Manu Allende! Lo que allí pasó fue, simplemente, que antes de empezar la misa, mientras otras personas hablaban, me dirigí a Alfredo Fernández con educación y, sin levantar la voz, le dije lo que tenía que decirle. No necesitaba ningún tipo de escándalo. Era algo muy claro.
No le llamé machista. Ya hubiera querido él que le hubiese llamado “machista”. Pero no fue así. La misoginia o el machismo es un defecto de serie que tienen aquellos que solo usan el insulto y la difamación contra una mujer o contra todos. Este “señor” ha dicho cosas muy graves y peores a otros compañeros hombres. Por lo tanto, lo de machista, sería solo un halago para él. O una ofensa para los “agraviados” por sus dimanaciones. No. Machista, no. O sí. Me da igual.
Todos sabéis quién soy yo y ya escribí sobre mi marido o pareja o “novio”, como trata de menospreciarle. Y no lo volveré a hacer. Todos sabéis que no estoy en política por él y por supuesto nunca me he aprovechado de mi relación personal en política. NUNCA. Y este inmoral lo sabe. Por eso no me ofende.
Cosa bien distinta es que esta gentuza quiera insultar y poner en peligro a las familias a las que doy trabajo dando a entender que, en mi centro, hay “final feliz”. Sobre esto también me reservo el derecho de emprender acciones judiciales. Un tipo del Opus hablando de “final feliz” es todo un descubrimiento para mí. Eres un inmoral, Alfredo Fernández.
Y eso fue lo que le llamé. Indecente, inmoral y sinvergüenza. Por este orden. Y, ¿qué hizo el trabajador municipal a la vez que Avispa y presunto director ejecutivo del Diario de Pozuelo?
Sacarme el móvil y amenazarme porque me estaba grabando. El tipo, además, durante la conversación me estaba haciendo un “villarejo”. Increíble.
Ahí os dejo la foto…

¡Me estaba grabando en la iglesia! Pero su fariseísmo llegó al culmen cuando, después de poner cara de odio (un pecado del “corazón”) y decir que mi marido no es mi marido y casi duermo en pecado mortal, el tipo ¡COMULGÓ!
Qué buen ejemplo es este Alfredito para los cristianos y para el Opus. En fin, que cada uno saque sus conclusiones.
La siguiente MENTIRA (seguro que no será la última) y con el fin de meter en el lío al amigo y compañero de partido Jesús Ortega, a la vez que vecino de Pozuelo, y ex asesor del ayuntamiento por decisión propia (no porque le cesaran), contó que es hijo Guillermo Ortega, uno de los condenados en Gürtel…
Como Alfredo Fernández y compañía, para atacarme, se han dedicado a grabarnos y seguirnos, cual detectives de novela barata (primero para hablar mal de mí y luego para relacionarme por millonésima vez con Gürtel) afirmó sin escrúpulos, insisto, que Jesús es hijo de Guillermo Ortega, uno de los condenados en ese asunto… Alucinante.
Con tal afirmación no solo se demuestra la indecencia e inmoralidad de este señor y su Diario pozuelero sino su ignorancia supina de los temas de Pozuelo. Lo cual no es un consuelo porque, repito, lleva muchos años financiándose desde lo público que pagamos todos los vecinos de Pozuelo, asunto que habrá que investigar.
Luego rectificaron porque Jesús Ortega escribió e hizo pública tal barbaridad. Y, ¡claro! ¿qué iban a hacer este pájaro? Rectificar. Y pedir perdón, como dicen ellos mismos, “al agraviado”.
(Agraviar: Ofender a alguien con hechos o insultos atentando contra su dignidad, su honor, su credibilidad… especialmente cuando se hace injustamente).
Así es como se describe su quehacer en la prensa local.
Pero, aún siendo esto tremendo, hay otro asunto de gravedad al afirmar que Ortega me llevó a mi casa. Esta afirmación rotunda sólo me hace pensar que me siguió. Vamos, que me hizo otro villarejo. Nos siguieron. Porque de lo contrario, ¿cómo iba a saber Alfredo Fernández si me llevaron a casa o a tomar un refresco? Aquí también me reservo acciones legales.
La cuestión es muy grave porque afecta a Pozuelo de Alarcón. Al dinero público que a todos nos cuesta poner en la caja común. Y a la ética y moral que debe tener un medio financiado con el dinero de todos.
Os aseguro que nunca más volveré a decir nada aquí. Se acabó. He presentado, como vecina de Pozuelo y porque me lo permite la ley, un escrito en el Ayuntamiento para que se investigue si Alfredo Fernández tiene compatibilidad para dar clases en la Universidad Juan Carlos Primero o para “asesorar” a Cauro Media (Diario de Pozuelo y otros seis o siete periódicos más).
Es inimaginable que cualquier funcionario o político pudiera cobrar un sueldo público del ayuntamiento y pusiera en un CV que asesora a quien se subvenciona con dinero público de ese mismo ayuntamiento y además usa información contra el propio ayuntamiento…
Bueno. Y aquí acaba la historia, Alfredo Fernández. O no. ¿Quién sabe?
Gracias.
Yolanda Estrada






