El Pueblo Existe critica con dureza el “Atraco Sostenible” de una estación de Bicimad a las Puertas del Colegio: Una declaración de guerra contra el sentido común y el bolsillo de vecinos

Pozuelo de Alarcón vende una imagen de oasis residencial, de gestión impecable y de apoyo a la familia. Pero bajo ese barniz de municipio modelo se esconde una realidad que roza el sadismo administrativo.
La última “genialidad” del Ayuntamiento en la zona donde convergen tres centros escolares no es solo un error de planificación; es una declaración de guerra contra el sentido común y contra el bolsillo de los ciudadanos.
La Bicicleta como Caballo de Troya
La escena es dantesca. Cientos de familias convergen cada mañana en un embudo diseñado para el colapso. En lugar de ampliar infraestructuras o crear zonas de “kiss and go” para agilizar la entrada de los niños, el Consistorio ha tenido la “feliz idea” de amputar el escaso aparcamiento existente para instalar una estación de BiciMAD.
Es una decisión de un cinismo absoluto. Instalar anclajes de bicicletas eléctricas en una zona de alta densidad escolar, donde los padres cargan con mochilas, uniformes y niños pequeños desde urbanizaciones alejadas, no es movilidad sostenible: es maquillaje ideológico.
Nadie va a llevar a tres niños al colegio en una bici de alquiler de 20 kilos por las cuestas de Pozuelo. Lo saben ellos y lo sabemos nosotros. El objetivo no es que uses la bici; el objetivo es que el coche estorbe tanto que te conviertas en una presa fácil.
La Policía Municipal: De Servidores Públicos a Recaudadores al Acecho
Pero el verdadero escándalo no es la chatarra eléctrica que ocupa el espacio del coche. Lo verdaderamente vergonzoso es el papel que el Ayuntamiento ha asignado a la Policía Municipal.
En cualquier ciudad que se preocupe por sus vecinos, en un punto crítico de tráfico con tres colegios juntos, la policía estaría para ayudar, dirigir y dar fluidez. Estarían allí para que el tráfico no se detuviera, para proteger el paso de los niños y para facilitar que los padres pudieran descargar y marcharse lo antes posible.
En Pozuelo, sin embargo, la patrulla no es un apoyo, es una amenaza. No vienen a regular; vienen a cazar.
Mientras el Ayuntamiento elimina físicamente las plazas legales para aparcar, envía a los agentes a patrullar con el talonario en la mano, dispuestos a sancionar al padre o a la madre que, desesperados tras dar tres vueltas al bloque, se ven obligados a parar en doble fila durante 30 segundos. Es la trampa perfecta: te quito el sitio donde aparcar y te multo por no tener dónde dejar el coche. Es una ratonera recaudatoria con el sello oficial del Consistorio.
La Hipocresía del “Municipio Familiar”
Se les llena la boca hablando de conciliación y de apoyo a la infancia, pero la realidad es que han convertido la puerta del colegio en un infierno logístico. No hay rastro de esa “gestión excelente” de la que presumen en los folletos electorales cuando se trata de bajar al barro y solucionar el caos diario.
Es inadmisible que se priorice una estación de bicis vacía frente a la seguridad y la paz mental de miles de familias. Es una falta de respeto que la única respuesta municipal al caos que ellos mismos provocan sea el castigo económico.
¿Dónde está la patrulla que agiliza el tráfico?
¿Dónde están los agentes que dan paso en los cruces?
No están. Están demasiado ocupados anotando matrículas para cuadrar las cuentas del Ayuntamiento a costa de la desesperación vecinal.
Basta de Postureo y Emboscadas
El mensaje del Ayuntamiento de Pozuelo es claro: “No nos importa tu movilidad, nos importa la foto de la bicicleta y el ingreso de la multa”.
Han convertido el único alivio de aparcamiento que tenían los padres en un monumento al postureo verde.
Han transformado a la Policía Municipal en un cuerpo de vigilancia fiscal que acecha en las entradas escolares.
Es hora de que alguien en ese edificio consistorial deje de mirar las gráficas de ingresos por sanciones y empiece a mirar a la cara a los padres que, cada mañana, sufren una gestión urbana que parece diseñada por su peor enemigo.
Menos BiciMAD de escaparate y más orden real.
Menos multas a traición y más agentes ayudando al ciudadano.
Pozuelo no se merece esta gestión de vía estrecha.
Carlos Lázaro, de El Pueblo Existe





