POZCAVIR se planta y presenta un recurso ante los tribunales contra el capricho faraónico de Tejero (Recinto Ferial y Palacio de Congresos), en una especie de “Fuenteovejuna pozuelera”

Esta legislatura empieza a estar marcada por los tribunales, algo ínsolito, ante la cerrazón de la alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero. Ante la imposición por narices y sin escuchar a los vecinos, estos han recurrido a los tribunales para pararle sus pies autocráticos.
Y ya van dos.
A la decisión judicial de parar las obras en Montegancedo, se une ahora la decisión de muchos vecinos del entorno de la Avenida de Europa, agrupados en la asociación POZCAVIR, de presentar (y ya lo han presentado) un recurso contencioso-administrativo contra el proyecto de un complejo de dimensiones descomunales (Un Recinto Ferial, un Palacio de Congresos con hotel anejo y un gigantesco aparcamiento) que pretende levantar la alcaldesa Tejero en el entorno del Arroyo de las Platas.
(Nunca esta alcaldesa entendió que Pozuelo es la ciudad de los arroyos)
Pero ya está. Se acabó. Ante la necesidad de la forastera Tejero de salvar su carrera política a base de arrasar esa zona de la villa, la rebelión vecinal que defiende la tradicional Calidad de Vida a Pozuelo como ciudad del Agua, entendida como Medio Ambiente.
Y es que esta decisión de acudir a los tribunales no se trata de un simple desacuerdo político ni de una polémica pasajera. Es algo mucho más profundo. Es la defensa de esa calidad de vida de miles de vecinos frente a lo que muchos consideran un proyecto desproporcionado, impulsado sin escuchar a quienes tendrán que convivir con él y un atentado al Medio Ambiente.
Porque la pregunta es sencilla aunque ya la hemos hecho muchas veces:
¿De verdad necesita esta ciudad un complejo de ocio de estas brutales características junto a viviendas y en un entorno natural sensible?
Los vecinos lo tienen claro.
Más de 7.000 personas han respaldado ya esta causa ciudadana. No son agitadores profesionales ni opositores de despacho. Son familias que viven allí, que pasean por la zona, que conocen el valor del entorno natural del Arroyo de las Platas y que temen lo que puede venir después: ruido, tráfico, problemas de movilidad y una presión urbanística que cambiaría para siempre la fisonomía del lugar.
Ante esa preocupación, POZCAVIR ha decidido acudir a los tribunales y solicitar además medidas cautelares. El objetivo es claro: evitar que se produzcan daños irreversibles mientras la justicia analiza el caso.
Y aquí aparece el verdadero fondo del asunto.
Los vecinos denuncian que el proyecto se ha impulsado sin una evaluación adecuada del impacto ambiental ni del impacto acústico. Dos cuestiones fundamentales cuando se pretende construir un espacio pensado para grandes eventos a pocos metros de zonas residenciales.
Es decir, no se discute solo el tamaño del proyecto. Se discute si se han hecho bien las cosas.
Y cuando las dudas son tantas, lo prudente sería parar, escuchar y replantear.
Pero esa prudencia no parece formar parte del manual de estilo del actual gobierno municipal encabezado por la alcaldesa forastera Paloma Tejero.
En lugar de abrir un diálogo real con los vecinos, el Gobierno ha seguido adelante con un proyecto que muchos consideran más propio de una ciudad gigantesca que de un municipio que siempre ha presumido de calidad de vida y de su naturaleza.
Por eso esta iniciativa judicial tiene un significado que va más allá del propio complejo.
Simboliza algo esencial en democracia: cuando la administración no escucha, los ciudadanos utilizan las herramientas que la ley pone a su alcance.
POZCAVIR quiere dejar claro que su movimiento es independiente y apartidista. No representa siglas sino vecinos. Su única bandera es la defensa de la legalidad, del entorno natural y del bienestar de quienes viven en Pozuelo.
Porque, al final, gobernar no consiste en imponer proyectos desde un despacho sino en entender el lugar donde se vive y a las personas que lo habitan.
El futuro del Arroyo de las Platas y de su entorno está ahora en manos de la justicia.
Pero hay algo que ya ha quedado claro: Cuando un pueblo se organiza para defender su calidad de vida y su naturaleza, ningún capricho faraónico es tan grande como para silenciar su voz.
POZCAVIR empieza a ser ya el “Fuenteovejuna Pozuelero”, que tanto necesita esta ciudad gobernada por una “comendadora” intransigente.
El Capitán Possuelo
NdeR:
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