La Historia se repite: El Pleno Extra de hoy es la huida hacia delante de Tejero. Quiere realizar como sea su utopía faraónica del Palacio de Congreso como hizo Martín Crespo con el MIRA

Hoy, 3 de marzo de 2026, el Pleno Extraordinario del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón aprueba inicialmente la modificación presupuestaria nº 28/2026 (expediente UGP/2026/3).
O dicho en lenguaje cervantino, aprobar un crédito extraordinario y suplemento de crédito por 31,5 millones de euros que huele a chanchullo.
No tiene sentido que comenzado ya el primer trimestre del año, la alcaldesa Paloma Tejero vuelva a engordar el presupuesto municipal teniendo una gran mayoría absoluta.
Y no tiene sentido porque (y ella lo sabe dolosamente) con este dinero se alcanzarán los 207 millones de presupuesto 2026, cifra que sería imposible recaudar con los impuestos y tasas municipales pese a no haber bajado ninguno, como prometió, y encima haber subido las tasas. Y eso tiene que tener algún tipo de interés político espurio.
Conviene refrescar la memoria para aquellos que no son lectores habituales de El Correo de Pozuelo. El 2 de diciembre de 2025 se aprobaron unas cuentas de 150 millones. El 23 de diciembre ascendieron, incomprensiblemente, a 178. Y ahora, en marzo, esas cuentas se elevan hasta los 207 millones. Tres cifras distintas en poco más de dos meses y un solo presupuesto con más trampas que una película de chinos.
Porque está claro que no es un ajuste técnico, es una enmienda a la totalidad de la planificación económica del propio Gobierno municipal. O, mejor, no creo que los técnicos e, incluso, la concejala de Hacienda (Ay, Lucy, que dolor) estén de acuerdo con esta maniobra desesperada a tres centímetros de la legalidad. O, al menos, de la moralidad política.
Con 17 concejales de 25, si la alcaldesa Paloma Tejero necesitaba, en marzo, subir 31,5 millones adicionales para llegar a los 207 millones no tienen una respuesta clara.
¿Por qué no se incluyeron en diciembre?
¿Por qué la urgencia ahora?
¿Por qué esta maniobra exprés que eleva el gasto hasta una cifra que, en la práctica, Pozuelo no puede recaudar con sus ingresos ordinarios?
¿Son, acaso, para incentivar a los inversores que no llegan?
(El Hotel Palacio de Congresos iba a ser gratis, después el Ayuntamiento puso 20 millones y ahora pone 30 mas con lo que llega a los 50 que vale)
Por eso creo que las respuestas a estas preguntas no están en la técnica presupuestaria, sino en la política.
Alcanzar los 207 millones no parece responder a una necesidad sobrevenida sino a la necesidad de sostener el relato de la propia alcaldesa. El de un ambicioso programa de actuaciones que deben arrancar cuanto antes para poder exhibirse como hechos consumados ante Madrid.
Iniciar obras, colocar primeras piedras, comprometer partidas. Dejar atado el futuro inmediato para reforzar una posición política interna ante Serrano y Ayuso de cara a repetir candidatura.
La lógica es sencilla, lo empezado no se puede parar. O, al menos, pararlo tiene un coste político elevado y lo mismo el PP no está dispuesta a asumirlo.
Es una huida (no quiero pensar que obligada por unos compromisos adquiridos) hacia su “salvación”. Hacia la repetición y eso ya se ha vivido en esta ciudad…
La Historia Política se repite.
No respecto a estas maniobras tan rebuscadas que Tejero está llevando para conseguir dinero pero, políticamente.
A la alcaldesa Tejero le está pasando políticamente como al alcalde Martín Crespo con la construcción en 2002-03 del Complejo Cultural MIRA cuando ya estaba condenado por Madrid a no seguir como alcalde en Pozuelo de Alarcón.
Aquel hombre que tanto hizo por esta ciudad corrió para terminar esa obra emblemática de Pozuelo para que Madrid detuviese su decisión viendo que estaba enfrascado en un gran proyecto. Corrió tanto que llegó a inaugurarla casi sin terminar.
No sirvió de nada. La obra la tuvo que pagar el siguiente alcalde Jesús Sepúlveda.
Esa es la historia y aquel episodio político del Complejo Cultural MIRA quedó como ejemplo de cómo las prisas políticas se traducen en facturas a largo plazo.
Hoy el patrón se repite. Acelerar, comprometer, inflar. Consolidar proyectos para blindar una continuidad.
Pero las cuentas públicas no son un tablero interno de partido ni una herramienta para resolver incertidumbres personales. Son el contrato económico con los vecinos.
Y en ese contrato, 31,5 millones no son una anécdota.
Son una declaración de intenciones.
Allá la alcaldesa. Ella sabrá lo que hace pero se le ve el plumero.
Y no pinta bien.
Las prisas solo son buenas para los ladrones, los malos toreros y los políticos menores.
El Capitán Possuelo





