El PP regional necesita limpieza y renovación y el PP de Pozuelo también. La limpieza es fácil. Lo complicado es averiguar quiénes serán los renovadores. Un artículo de Pepero Pozuelero

Desde hace mucho tiempo, creo que alguna vez lo escribí aquí, vengo pidiendo renovación de cuadros dirigentes del PP de Pozuelo y de la Comunidad de Madrid. En realidad, de todo el PP. Pero me he conformado con pedirlo aquí porque, a fin de cuentas, la Región madrileña es una referencia pepera clara. La más importante referencia del Partido Popular. Y porque Pozuelo es una ciudad franquicia del PP.
Y la vengo pidiendo desde que Esperanza Aguirre ganó las elecciones en el Ayuntamiento de Madrid pero perdió el poder. De poco vale ganar las elecciones si se pierde el poder. ‘Amarga victoria’, dijo Alfonso Guerra el día que le pasó al PSOE allá por los 90 del siglo pasado. Con Aguirre pasó igual ya que tuvo una amarga victoria pero todo el mundo se conformó y lo justificó. Era un error mayúsculo.
En la Comunidad de Madrid pasó exactamente lo contrario. Cristina Cifuentes también ganó con una victoria amarga que necesitó la ayuda de Ciudadanos para gobernar. NO era lo mismo. Pero nadie echó cuentas de nada. Cifuentes gobernaba y todo el mundo se conformó y lo justificó. Era un error peor aún. La amarga derrota se cerraba en falso gracias a los destellos de poder.
El caso es que el PP regional se durmió en los laureles y, en lugar de abordar una renovación de cargos y líderes, se dedicó a guerrear entre perdedores… Perdedores… Porque Cristina y Esperanza eran dos perdedoras aunque Cristina gobernase. No se pensaba en futuro. El PP era una partido ciego y Rajoy usaba la vieja técnica política de dividir. Le venía bien que el PP regional se debilitase.
El final ha sido el previsto. Peor de lo previsto. Se han ido Esperanza y Cristina por circunstancias parecidas, aunque cada uno de los bandos justifiquen a su lideresa, y tras ellas ha quedado un erial político. Y ha sido peor de lo previsto porque el PP, de pronto, se ha dado cuenta de que, como en aquella fábula de Tomás de Iriarte, “las dos conejas” se pasaron discutiendo si sus perseguidores eran galgo o podencos y, cuando se dieron cuenta, las habían cazado.
Y lo peor era que no había sucesores. Lo habían lapidado todo como se lapidaban unos a otros los partidarios de los Reyes Godos.
¿Y ahora qué? ¿Esa es la pregunta clave?
Ahora, a menos de un año para perder las elecciones municipales y autonómicas, Rajoy quiere cortar por lo sano. Tuvo que hacerlo hace mucho tiempo pero se equivocó. Ahora cortará. Vaya si cortará. Pío García Escudero y Juan Carlos Vera se encargarán de ello. Y sin piedad. Esperan con ello dar otra imagen del PP Regional, que no será nada fácil de lograr, pero tienen que intentarlo. Y si no lo consiguen para estas, que sea para las siguientes elecciones.
En cualquier caso, lo más terrible de todo es que van a limpiar pero no van a encontrar a nadie en lo limpio. Aguirre y Cifuentes hicieron tabla rasa en el partido y solo dejaron fieles. NO hay nadie.
Pero si eso es a nivel de Comunidad, lo mismo pasa en Pozuelo. Las luchas entre Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes han convertido el PP pozuelero en un erial. Aguirre puso a Susana P. Quislant. Y Cifuentes puso a Enrique Ruiz Escudero. A cual peor político. Ambos son la negación de la política. Pero Pozuelo no importaba. Lo que importaba era ganar poder territorial.
Ahora Susana y Enrique, que conviven solo pensando en favorecerse no en favorecer a Pozuelo, serán pasados a cuchillo político y eliminados de raíz. De ellos no quedará ni el recuerdo. Pero el problema de estos “Señores Lobo”, como en la película de Tarantino, es que no tienen sucesores. El PP de Pozuelo está baldío.
¿Quién va a sustituir a estos dos negados de Pozuelo que nos cayeron sin merecerlo? Los dos, dicho sea de paso, colocados a dedo aunque ahora parece que Susana se cree que fue votada.
No sé quienes los sustituirán. Aunque tengo mis teorías. Teorías que, si me lo permiten, me reservo para otro artículo… Este se haría demasiado largo.
Pepero Pozuelero





