Y de pronto nos enteramos que ayer había sido convocado un Pleno Extraordinario para aprobar el Presupuesto 2026 del Ayto y, de pronto, volvimos a saber que nos mentían

Ayer, mientras los vecinos del Gran Pozuelo de Alarcón seguían con su vida cotidiana y comentaban sus venturas y desventuras con la nevada, de pronto nos enteramos que había sido convocado convocado un Pleno Extraordinario para aprobar en Presupuesto 2026 del Ayto…
Un Pleno clave. Un Pleno decisivo. Un Pleno que nadie supo que se iba a celebrar salvo los concejales. Sin anuncios, ni explicación pública previa, ni el más mínimo esfuerzo por informar a quienes pagan ese presupuesto con sus impuestos.
Y ayer se celebró. Ayer se aprobaron definitivamente el Presupuesto Municipal de 2026. Y ayer se comprobó cómo el Gobierno de Tejero confunde la mayoría absoluta con el derecho a la opacidad. Una vez más. Como siempre.
Y una vez aprobado, a falta de publicar en el BOCM, el Gobierno municipal ha salido en tromba a vender el resultado como un “éxito político”. Como para ir a Villa Meona y no echar gota.
Y es que la realidad es bien distinta. Primero porque es un fracaso mayúsculo que a 29 de enero de 2026 Pozuelo siga sin tener un presupuesto operativo, aprobado a escondidas y sin consenso, cuando quien gobierna dispone de 17 concejales y mayoría absoluta.
Nos dicen que el presupuesto aprobado “no sufre cambios” respecto al aprobado inicialmente a finales de 2025. Y eso es cierto. Precisamente ahí está el problema. Se vuelve a aprobar exactamente el mismo presupuesto, con el mismo rodillo pepero, ignorando cualquier aportación de la oposición y sin corregir ninguno de los errores denunciados durante semanas.

El resultado de la votación fue revelador: 17 votos a favor del PP; en contra, PSOE (3), Más Madrid (1), Vox (1) y dos concejales no adscritos tras su salida del grupo municipal de Vox. Uno se abstuvo (perdido por el centro como un juguete roto) y la otra, con mayor sentido institucional, votó en contra.
Por lo menos hubo seis concejales con dignidad política y dijo no al atropello.
Y tras leer la nota de prensa, de pronto también, me di cuenta que volvían a mentir.
Y la gran mentira llega cuando el Gobierno vende que el Presupuesto 2026 es de casi 180 millones de euros. Y no lo es. Y lo hemos dicho muchas veces. El presupuesto real aprobado no alcanza los 150 millones. La cifra inflada incluye 28 millones de euros en remanentes, que no son ingresos, sino ahorros de ejercicios anteriores. Y contarlos como si fueran ingresos ordinarios es, como mínimo, un ejercicio de maquillaje contable y, como máximo, un engaño deliberado.
Con ese truco de prestidigitador de serie B, el Gobierno intenta colocar a Pozuelo como uno de los municipios con mayor inversión por habitante de la Comunidad de Madrid. Madre del Amor Hermooso.
Vender, vender y volver a vender mentiras, aunque los números oficiales desmientan el relato.
Presumen, además, de no endeudarse con los bancos y de cumplir los plazos de pago a proveedores. Eso está bien. Pero no es un mérito extraordinario, es una obligación legal y una consecuencia lógica de un municipio con una enorme capacidad recaudatoria. Pero eso no justifica ni la falta de transparencia ni la manipulación del mensaje.
Y rematan la propaganda anunciando casi 50 millones de euros en inversiones reales: un centro cultural en Arroyo Meaques, un nuevo Recinto Ferial convertido en espacio verde, deportivo y moderno. Grandes promesas que ya hemos escuchado antes y que, presupuesto tras presupuesto, no se ejecutan o se quedan a medio camino.
Incluso, que sirven para dar superávit. Un superávit tramposo porque se consigue no invirtiendo lo prometido o con una patada a seguir para repartir facturas impagadas.
Todo es mentira. Por falta de dinero y por exceso de propaganda.
El Presupuesto 2026 no es un éxito: es un documento aprobado tarde, mal, sin diálogo, inflado artificialmente, falso como un euro de chocolate y escondido a los vecinos.
Y eso, en democracia, tiene un nombre muy claro.
Pero a Telero le da igual. Ella practica el “soplapolismo”.
El Capitán Possuelo






