El escándalo de los vestuarios de rugby de Valle de las Cañas: Tres años de chapuzas bajo el mandato de Susana P. Quislant y paradigma de la forma de gobernar de las forasteras del PP

En la Junta de Gobierno Local de 50 minutos (entre las 12:20 y las 13:10 y en la que se aprobaron siete puntos por Urgencia y 111 páginas de contenido) del 23 de diciembre de 2025, y en la que estas cuatro personas que no viven en Pozuelo de Alarcón (Paloma Tejero Toledo, Miriam Picazo Alonso, Lucía Emilia Molares Pérez y Manuel Moreno Escobar) aprobaron por unanimidad el Estudio de Viabilidad para la concesión de obra pública destinada a la construcción y explotación de un Palacio de Congresos con Hotel anexo…
Y en la que contó con la asistencia de Félix Alba Núñez, Concejal Portavoz y Coordinador del gobierno; Antonio Iglesias Moreno, Titular del Órgano de Apoyo a la Junta de Gobierno Local; Juan Téllez Rubio, Coordinador General; Felipe José Vilches García, Director General de la Asesoría Jurídica, y Francisco Javier Escalona Moyano, Viceinterventor General…
En esa víspera de Nochebuena y sin anunciar (ay, Jorge Navas) se aprobó también el punto 9 “RESOLUCIÓN DEL CONTRATO DE OBRAS DE CONSTRUCCIÓN DE VESTUARIOS DE RUGBY EN LA CIUDAD DEPORTIVA VALLE DE LAS CAÑAS, EXPTE. 2021/PAS/039”
De aquel vestuario, sí… De aquel…
Y es que si hubiera que elegir una obra que simbolice el fracaso de la gestión municipal en Pozuelo de Alarcón durante el mandato de Susana Pérez Quislant, esa sería, sin duda, la de los vestuarios del campo de rugby de la Ciudad Deportiva Valle de las Cañas. Un proyecto sencillo, necesario y perfectamente asumible que ha acabado convertido en un bochorno administrativo, un ejemplo de descontrol político y una burla para deportistas, clubes y vecinos.
Lo que debía ser una mejora básica de unas instalaciones deportivas terminó siendo un laberinto de retrasos, modificaciones, suspensiones y silencios, hasta que el Gobierno de Paloma Tejero, exhausto o acorralado por la realidad, decidió ese 23 de diciembre de 2025 resolver definitivamente el contrato.
Tres años después. Sin vestuarios. Sin explicaciones convincentes. Sin responsabilidades políticas. Sin publicidad. Huyendo hacia la oscuridad.
El contrato, adjudicado en marzo de 2022, tenía plazos claros. El propio Gobierno de Quislant presumió entonces de diligencia y compromiso con el deporte base. Parece que es la forma de gobernar de estas forasteras que nos manda el PP de Madrid.
Pero pronto llegaron los problemas. Primero, retrasos. Luego, ampliaciones de plazo. Más tarde, proyectos modificados. Después, suspensión de las obras. Y finalmente, la constatación oficial de que aquello no tenía arreglo.
Cronología del fiasco de los vestuarios de rugby de Valle de las Cañas
Tres años de retrasos, modificaciones, suspensión de obras y, finalmente, resolución del contrato sin que los vestuarios se hayan terminado
- 2022: Adjudicación del contrato y promesa de ejecución en plazo razonable.
- 2023: Primeros retrasos graves y aprobación de modificaciones contractuales.
- 2023–2024: Suspensión de las obras y paralización total del proyecto.
- 2024: Bloqueo administrativo, certificaciones impagadas y conflicto con la empresa adjudicataria.
- Diciembre de 2025: Resolución definitiva del contrato por incumplimiento. Fin del proyecto. Cero vestuarios.

Este resumen no es una opinión. Es lo que figura en los expedientes municipales y en las actas oficiales de la Junta de Gobierno Local. Negro sobre blanco. El Gobierno de Pozuelo reconoce implícitamente que no ha sido capaz de sacar adelante una obra básica en tres años.
Lo más grave no es solo el retraso. Es la forma. Durante todo este tiempo, el Gobierno municipal optó por patear el problema hacia adelante, aprobando modificaciones que no solucionaban nada, permitiendo que la obra se enquistara y evitando dar explicaciones públicas claras. Cuando ya no quedaba escapatoria, se resolvió el contrato. Y punto.
¿Resultado? Instalaciones deportivas sin terminar. Usuarios perjudicados. Tiempo perdido. Dinero público inmovilizado. Y ningún responsable político dando la cara.
Pero este caso no es aislado. Encaja perfectamente en un patrón de gestión basado en la improvisación, la falta de control y el desprecio por el seguimiento real de los contratos públicos. Un patrón que ha marcado el mandato de Susana Pérez Quislant y que hoy sigue dejando cicatrices en Pozuelo.
Los vestuarios de rugby de Valle de las Cañas no son solo una obra fallida. Son un símbolo del agotamiento de un modelo de gobierno pepero de forasteras que promete mucho, ejecuta mal y termina escondiéndose tras expedientes y tecnicismos.
Pozuelo merece algo mejor. Merece obras que se terminen. Gobiernos que asuman errores. Y una gestión que no convierta lo básico en un escándalo.
Por cierto ¿lo sabe Alfonso Serrano?
Manolo Pérez





