¿Alguien sabe, de verdad, qué buscaba la alcaldesa Tejero con la carísima Feria “Xtmas Pozuelo” porque está siendo un monumento al despilfarro y la soledad y ahora lleno de barro?

Estimado director:
Con la esperanza de que publique estas líneas, le escribo para darle mi opinión sobre lo que está sucediendo en el Parque Prados de Torrejón, en donde lo único que resuena es el eco de un fracaso millonario.
Mientras las familias pozueleras se reúnen en sus hogares, el capricho personal de la alcaldesa Paloma Tejero, bautizado comercialmente como “Xtmas Pozuelo”, se erige como un monumento a la soledad y al despilfarro.
Bajo las luces de neón de una feria absurda que los vecinos han decidido boicotear con su ausencia. Y eso que su contrato nos costará a los contribuyentes la friolera de 881.707,64 euros. Pero que representa la síntesis perfecta de una gestión municipal instalada en la megalomanía y el oscurantismo administrativo.
Resulta insultante que, en un municipio con las carencias de mantenimiento que sufrimos, se haya decidido hipotecar el presupuesto de Fiestas en un recinto ferial fantasma, impuesto a golpe de decreto y de espaldas a la realidad vecinal.
La cronología de este despropósito no resiste el más mínimo análisis de higiene democrática.
La licitación se tramitó con unas prisas sospechosas en octubre, reduciendo los plazos para evitar la competencia real, y culminó en una adjudicación que ha pasado de puntillas por la Junta de Gobierno Local porque, que se sepa, no se conoce el contenido del contrato.
Pero la gravedad del asunto trasciende lo económico.
Para materializar su obsesión de convertir una zona verde residencial en un parque temático de segunda categoría, Paloma Tejero ha tenido que firmar una “bula” contra sus propios vecinos.
Existe una resolución oficial, firmada a principios de diciembre, que autoriza la “suspensión provisional de los objetivos de calidad acústica”.
En otras palabras: la alcaldesa sabe que su feria incumple la Ordenanza de Medio Ambiente, sabe que el ruido es ilegal, y por ello ha decidido suspender la ley para legalizar las molestias hasta las once de la noche.
Es el caciquismo elevado a la categoría de acto administrativo: si la norma me estorba para mi fiesta, cambio la norma, aunque la fiesta esté vacía.
El resultado de esta ecuación es un “estropicio” patrimonial de dimensiones considerables. La maquinaria pesada, las pistas de hielo y los generadores diesel están destrozando el césped y el ecosistema del Parque Prados de Torrejón, un daño que, cuando se apaguen las luces en enero, tendremos que pagar también nosotros mediante partidas extra de jardinería.
Y todo, ¿para qué? Para un recinto desangelado (en el mejor momento no llegaron a 200 usuarios) que no ha logrado atraer ni a los propios vecinos, quienes, con su “no asistencia”, están emitiendo el voto de censura más doloroso para la alcaldesa: la indiferencia.
Y ahora, además, lleno de barro.
Paloma Tejero quería pasar a la historia por traer la “Gran Navidad” a Pozuelo, y sin duda lo ha conseguido. Ha logrado la Navidad más cara, la más ruidosa y la más opaca de nuestra historia reciente.
Un escenario de atrezo de casi un millón de euros donde lo único real es la soberbia de quien gobierna creyendo que el dinero público es infinito y que la paciencia de los vecinos es inagotable.
Termino: ¿Alguien sabe, de verdad, qué buscaba la alcaldesa Tejero con la carísima Feria?
Gracias por informarnos de las barbaridades de esta alcaldesa con nuestro dinero.
Juan Pozuelo






